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‘La Divina Misericordia’: Santa Faustina Kowalska llega a los cines renovada en forma y fondo

FAUSTINA
loveandmercymovie.com
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Se estrena en cines españoles el drama biográfico La Divina Misericordia, escrito y dirigido por el joven polaco de 42 años, Michal Kondrat, que ya se había adentrado en el territorio de la hagiografía fílmica, cuando hace tres años rodó Dos coronas, historia que narraba la vida de san Maximiliano Kolbe.

Ahora da voz a santa Faustina Kowalska con rigor y personalidad a través de este atractivo y cuidado biopic, que combina a partes iguales la narración de cine con testimonios, en formato documental, de más de una veintena de personalidades entre cardenales, sacerdotes o religiosas de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, que es el nombre de la congregación que ella fundó. De la distribución de la película se encarga la especialista en el tema, European Dreams Factory.

Por su parte, el filme se interesa en la misión de la santa por descubrir al mundo una verdad luminosa y consoladora, es decir, el rostro esencialmente misericordioso de Dios.

Así las cosas, la película -rodada en USA, Polonia y Lituania- presenta hechos desconocidos, documentos recientemente divulgados y análisis científicos que aportan nuevos datos sobre uno de los grandes misterios de nuestra fe. Por ejemplo, las similitudes entre la imagen de la Divina Misericordia y la Sábana Santa de Turín refuerzan la veracidad de las apariciones de Jesús a santa Faustina. Además, el filme describe el proceso de elaboración del cuadro y explica cómo nació y se difundió por todo el mundo el culto a la Divina Misericordia.

Excelente en su forma y fondo, vivificante y entusiasta. Son las tres consignas que se desprenden de esta apasionante historia, que se da a conocer a todos los públicos a través de un guión bien armado -funciona como un mecanismo de relojería la arquitectura dramática propuesta-, que podríamos decir que está estructurado en tres partes.

La primera de ellas concierne a la presentación de la santa, una mujer de campo, con escasos y estudios y una salud que se resiente a menudo. A pesar de ello, trabaja en las tareas del convento que la acoge, al tiempo que se le aparece Jesús en varias ocasiones y le pide que funde una congregación, le pinte y promueva una fecha para dar a conocer la fiesta, bajo el lema “Jesús en Ti confío”.

En este sentido, resultan simpáticas las escenas con el pintor contratado, Eugeniusz Kazimirowski, interpretado por Janusz Chabior para inmortalizar al Cristo radiante y a su vez se percibe la química que mantienen los actores Kamila Kaminska (Faustina) y Maciej Malysa (padre Michal Spocko) -quien le encarga la escritura del diario-, y que en esencia son quienes llevan el peso del drama.

La segunda parte de la historia arrancaría tras la muerte de Faustina y las vicisitudes en las que se ve inmerso Spocko, que en buena medida se había hecho dependiente de su tutelada y ahora ha de continuar con el legado encargado. Todo ello con el inicio de la I Guerra Mundial en el horizonte. Es, tal vez, la parte más intensa del metraje.

Y la última abundaría en los últimos años de este sacerdote, su contacto con el cardenal Karol Wojtyla para relatarle el asunto, su muerte y, en consecuencia, que el futuro San Juan Pablo II asumiera entonces la responsabilidad de dar a conocer todos estos hechos.

Pues bien, con la maestría de un cirujano, Michal Kondrat consigue hilar perfectamente todas las historias, narradas cronológicamente, de tal manera que unas se apoyan en las otras para conseguir un relato bien armado, dialogado, interpretado -se aprecia la pertinente dirección de actores- y ambientado, a partir de una bellísima puesta en escena, muy local si acaso y hasta teatral en algunos momentos, que recrea con fidelidad la época entre los años 20 y los años 40.

Aquí fotogramas de la película

La Divina Misericordia, muy emocionante en su tramo final, se sigue muy bien desde el plano histórico, dado que a menudo el filme facilita los años en que se desarrolla cada episodio, y la historia se ve salpicada de suficientes anécdotas para que cualquier espectador, tras salir del cine, tenga una idea bien terminada sobre lo que supone La Divina Misericordia.

Y, naturalmente, se contempla también con profundidad el plano teológico que da la medida perfecta para que esta película, que actualiza por completo las versiones anteriores sobre la santa polaca, se convierta en un filme de referencia sobre el tema y también en un buen ejercicio sobre cómo hacer cine en los tiempos modernos.

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