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Así Odoardo Focherini salvó a más de 100 judíos de los nazis

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El periodista, padre de familia numerosa, evitó la muerte de decenas de personas asegurándolas con tarjetas de identidad falsas, le costó la vida y hoy es considerado «Justo de las naciones»

Odoardo Focherini fue un padre de familia, periodista de profesión, comprometido con la justicia hasta el punto de arriesgar su vida por defender a los judíos de los nazis durante la segunda guerra mundial.

Por ello es considerado «Justo de las naciones«, distinción oficial otorgada por Yad Vashem a no-judíos que arriesgaron sus vidas para salvar judíos durante el Holocausto.

También recibió la medalla de oro al mérito civil de la República Italiana, y la Iglesia católica lo declaró beato el año 2013.

Nació en Carpi, Italia, el 6 de junio de 1907. Perdió a su madre cuando tenía 2 años; su padre se volvió a casar y su madre adoptiva lo amó como a su propio hijo, dirigiendo sus atenciones hacia la vida en la parroquia donde Odoardo se formó en su fe.

Era de carácter sociable y amigable y tenía muchos intereses: el teatro, el periodismo, canciones de la montaña, tocar la armónica, andar en bicicleta y esquiar.

Tenía un amor especial por la juventud a la que constantemente se dedicaba en la vida parroquial, ofreciendo formación espiritual.

En 1930 se casó con Maria Marchesi, y entre 1931 y 1943 tuvieron 7 hijos. Escribía y ejercía un cargo directivo en el periódico Avvenire.

Se convirtió en presidente del movimiento Acción Católica de su diócesis, y promovió los scouts católicos, la Cofradía de San Vicente (que se ocupaba de los pobres) y Unitalsi (que trabajaba con los enfermos). También trabajó para la Sociedad Católica de Seguros y escribió para L’Osservatore Romano.

Mientras la Segunda Guerra Mundial se extendía por toda Europa, y la brutalidad de los nazis devoraba a los inocentes, infundiendo miedo dondequiera que pasaban, Odoardo se negó a rendirse a su tiranía.

Salvó a más de 100 judíos, asegurándolos con tarjetas de identidad falsas, ayudándolos a escapar a Suiza e incluso contratándolos para que trabajaran para él.

Su amor a Dios y a los demás venció todo temor.

Muriendo en la fe

En marzo de 1944 fue arrestado por los nazis y condenado sin el debido procedimiento ni juicio, y enviado a los campos de prisioneros, donde murió el 27 de diciembre de 1944, fiel y alegre hasta el final.

Según los testigos de su muerte, en sus últimas palabras indicó que ofrecía su vida por la Iglesia, por el Papa, por la fe y por su familia.

El cuerpo de Odoardo nunca fue encontrado, ya que con toda probabilidad terminó en los hornos de Hersbruck.

La reliquia oficial es su anillo de bodas, que logró mantener alejado de las garras de los nazis, sacándolo de contrabando milagrosamente de la prisión y devolviéndolo a su esposa.

Odoardo dedicó su vida a los demás, tanto en el ámbito familiar como cariñoso esposo y padre, como en el social a través de su profesión periodística y su compromiso católico.

Cuando descubrió la necesidad de las familias judías que intentaban escapar de la deportación, no dudó en abrirles su corazón y ayudarlas enfrentándose a inmensos riesgos.

Odoardo es patrón de los periodistas. Su fiesta se celebra el 6 de junio.

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