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4 formas de evitar la «cultura del bloqueo en redes»

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Aniwhite | Shutterstock
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Es una tendencia peligrosa porque ignora nuestra humanidad común, pero todos podemos escoger un camino mejor

El boicot a empresas y la “cancelación” de personajes públicos por razones concretas son acciones que llevan mucho tiempo entre nosotros. Sin embargo, ahora forma parte del mainstream esa “cultura del bloqueo” a individuos o grupos concretos que a menudo no tienen deseo alguno de convertirse en el rostro de una causa o idea en particular.

La intensidad con que estas personas son «suprimidas» me perturba enormemente, ya que ha creado una atmósfera de paranoia y miedo. Muchos de nosotros ya no podemos expresar nuestras opiniones ni escuchar las de nuestros amigos y compañeros de trabajo porque ahora nos tenemos demasiado miedo. No queremos decir nada que pudiera causar un incidente y destruir la relación.

Hubo un tiempo en que se fomentaba el ejercicio sano del debate o, al menos, se toleraba. Las personas tenían permiso para decir lo que pensaban; se les permitía contribuir a la discusión. Ahora, parece que, en una amplia variedad de temas, se silencian las voces.

La cultura del bloqueo se ha convertido en una religión para sus adeptos, quienes, en su mente, están defendiendo su definición de pureza moral. Si nos topamos con ella, no hay forma de evitar convertirnos en objeto de su ira si no es expresando siempre las creencias correctas. Un error son demasiados y es imposible obtener perdón. La cancelación nunca termina y no hace sino volverse más extrema. Es una serpiente que devora su propia cola.

La cultura del bloqueo funciona por el siguiente motivo. Crea una intensa sensación de pertenencia a un “grupo social”, unido por la forma de pensar. Pero el grupo es frágil, porque ningún grupo de personas puede –o debiera– pensar igual constantemente.

Con el tiempo, se forman grietas en la fachada y la uniformidad de opinión tiene que mantenerse a través de la presión de los pares y del bullying. El grupo empieza a controlar a sus miembros y arrebata la libertad de pensamiento. La cultura del bloqueo ofrece una recompensa rápida: el sentimiento de pertenencia y aceptación. Sin embargo, no crea relaciones auténticas duraderas y, a largo plazo, es destructiva.

Quizás ya te hayas percatado de este efecto en tu vida; personas que ya no te hablan o que te han bloqueado en algún medio social. No es porque hayáis discutido, sino simplemente porque tus opiniones se volvieron intolerables y fuiste silenciosa pero implacablemente cancelado. Quizás ni siquiera sepas por qué.

Quedan desestimadas todas esas otras cualidades como la curiosidad intelectual, la bondad, la generosidad, el sentido del humor o cualquier otra de esas aptitudes que hacen de las relaciones algo tan enriquecedor. Esto es lo que es tan peligroso de la cultura de la cancelación: ignora nuestra humanidad común.

El ansia por cancelar impetuosamente a alguien –olvidarla, ignorarla, retirarle la amistad– se desmorona cuando dedicamos un momento a considerar que esta persona que íbamos a desechar tan fácilmente es un ser humano. Un ser humano con defectos, igual que nosotros, pero también un individuo único que puede sorprendernos y desafiarnos.

Aquí tienes 4 maneras de evitar ser barrido por la cultura del bloqueo.

1
NO CAIGAS EN LAS ETIQUETAS

La razón por la que las personas son etiquetadas y posteriormente ridiculizadas es porque es más sencillo descartar su humanidad si los reducimos a una etiqueta. Es una forma de violencia emocional. Pero aun así lo hacemos porque nos hace sentir mejores sobre la manera en que nos tratamos mutuamente.

2
NO BUSQUES LA SATISFACCIÓN BARATA DE LA SUPERIORIDAD MORAL

Si vemos el mundo desde una serie de normas en blanco y negro que deben seguirse sin cuestionarlas, se hace fácil interpretarlo todo a través de ese punto de vista tan rígido. Hay una emoción barata en quitar de en medio al transgresor, pero, al hacerlo, le negamos la oportunidad de explicarse, de pedir perdón, de aprender algo y, quizás, incluso de mostrar la validez de sus propias creencias.

3
ENCUENTRA PUNTOS EN COMÚN

Con esto no estoy recomendando entrar en debates sobre cuestiones candentes hasta que a regañadientes aceptemos el desacuerdo. Personalmente, no me gustan los debates y, por lo general, los encuentro excesivamente conflictivos. Lo que quiero decir es que no deberíamos temer centrarnos en lo que nos une en vez de en lo que nos divide.

4
NO EXIJAS PUREZA ANTES DE DAR AMOR

El motivo por el que el amor es una virtud tan poderosa es precisamente porque se concede al indigno. Yo no soy digno del amor que Dios me da. No soy digno del amor que mis padres me muestran. No soy digno del amor de mi esposa y mis hijos. Y eso no le impide a ninguno de ellos amarme y yo, a cambio, intento lo mejor que puedo vivir a la altura de su regalo. Su amor me hace querer ser mejor persona.

El mayor regalo que tenemos cualquiera de nosotros, lo que hace de la vida algo tan hermoso, es nuestra capacidad para dar y recibir amor. Esta es la virtud que nos eleva y nos aporta felicidad duradera. Es la razón por la que estamos vivos. Las otras personas no son una mera colección de ideas y opiniones con las que debamos coincidir o que repudiar. Son muchísimo más que eso y son muy dignas de nuestro amor. 

Es fácil amar a alguien que piensa como nosotros, pero ¿dónde crece de verdad el amor? ¿Dónde arraiga y florece? Esto sucede cuando somos pacientes y amables con quienes son diferentes de nosotros. Si nos cancelamos unos a otros, ¿cómo es posible que sepamos lo que es el amor? Si nos cancelamos unos a otros, todos perdemos. Tomar la decisión de resistir a la cultura de cancelación es una sustancial llamada de atención para centrarnos en lo que realmente importa.

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