Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
miércoles 21 abril |
San Anselmo de Canterbury
home iconEspiritualidad
line break icon

Ante el dolor, ¿Dios, cómo te encuentro?

SAD,WOMAN,OCEAN

Shutterstock

Carlos Padilla Esteban - publicado el 14/09/20

No es un juego. La vida no es una actuación, ni una obra de teatro. La vida es seria y se juega en cada paso que doy

Son duras la enfermedad, la muerte y la pérdida. Es duro vivir el dolor en soledad, o el abandono. Es duro este tiempo de pandemia que me aísla, para cuidarme, para cuidar a otros. Veo los estragos del virus y me duele el alma.

En estos tiempos duros siento desconcierto. ¿Cómo se puede consolar en el dolor? ¿Cómo se puede acompañar al que sufre? ¿Cómo compartir el dolor cuando no se puede estar cerca en este tiempo difícil?

Sé que no bastan las palabras. No devuelven la vida, ni la paz, ni la esperanza. Son sólo palabras que se las lleva el viento y no dejan nada cuando pasan. Valen más un abrazo, un te quiero, una mirada, un acompañar en silencio. Valen más, sin duda. Las palabras se quedan siempre cortas, no alcanzan a dar esperanza, ni paz suficiente.

¿Cómo puedo enfrentar este tiempo que vivo? No es tan sencillo intentar encontrar la luz en la oscuridad o dar calor en el frío de la tormenta. Supone dar un salto de fe, una entrega audaz de la vida. Me exige Dios soltar lo que me ata. Dejar ir al que parte. Llorar con el que llora. Acompañar en distancias prudentes como me pide el tiempo.

Orar sin dejar de confiar en un Jesús que no se baja de mi barca ni tan siquiera en medio de la tormenta. Cuando todo parece hundirse ante mis ojos.

Leía el otro día: «Ni el dolor ni la cesación de la vida proceden de Aquél que creó al mundo y al ser humano a su imagen y semejanza. Realmente, la muerte, y todo lo que ella involucra, como la enfermedad, el dolor, la amenaza contra la vida y la inseguridad existencial que nos genera, no forma parte alguna de la obra creadora del Señor. El ser humano fue creado por Dios para vivir en medio de la bondad y la hermosura. Y, como consecuencia, en paz y alegría».

Estoy hecho para la vida, para el encuentro, para el amor que no se muere nunca. Estoy hecho para una alegría que no pase. Mi corazón tiembla en estos momentos de incertidumbre.

No puedo asegurar el futuro. ¿Antes podía? Tampoco. Pero vivía como si pudiera hacerlo, como si lo estuviera haciendo. Era yo el dueño de mi destino, el hacedor de mi camino. Vana ilusión la mía.

Estaba seguro de mis fuerzas, como si la juventud no fuera nunca a dejar paso a la vejez. Como si nunca las arrugas del tiempo o de la muerte fueran a tocar mi piel, o la piel de los que amo. Tan seguro estaba de morir en la vejez, nunca antes de tiempo. Dueño de mi vida y de la vida de los míos.

Y ahora, cuando todo es fugaz, frágil y pobre, me siento desprovisto de esa seguridad que tuve un día. Ya las promesas de Dios no parecen convencerme. Tampoco encuentro palabras para convencer a otros. Estoy perdido en este desierto lleno de amenazas y tiemblo. ¿Cómo se puede dar seguridad estando yo inseguro?

¿Dónde queda la fe en el Dios de mi vida? Ese Dios que anduvo conmigo desde mis primeros pasos. Sostuvo mis lágrimas en momentos duros. Y rio con mi risa cuando todo era más fácil. Entonces sí creía, porque no había dudas, ni miedos, ni angustias. Entonces sí, pero ¿ahora? ¿Cómo hago para confiar de nuevo como un niño?

No es un juego. La vida no es una actuación, ni una obra de teatro. La vida es seria y se juega en cada paso que doy.

Hoy me detengo sujetando el dolor de muchos, el mío propio. Le miro a Dios que me quiere con locura. Le pido que aumente mi fe tan débil. Y que ponga en mis labios palabras de esperanza. Que sepa abrazar sin romper las distancias. Y consolar sin tener que decir nada. Que pueda abrir rutas en cañadas oscuras. Y mostrar amaneceres que llenen de paz el alma.

Está hecha mi vida para el cielo. Y no desdeño los pasos por la tierra. Quiero vivir con paz, aunque me duela. Entregando mis miedos y nostalgias. Sabiendo que Jesús viene para cada día. Para llenar de luz todas mis noches. Y hacerme reír de mi ignorancia. Quiere que siembre luz y color allí por donde pase.

Y cuando no lo logre por torpeza mía, u omisiones de mi alma. Cuando no esté a altura de lo que otros esperan. Aún entonces confíe en que Él lo hará con o sin mi ayuda. Yo entregaré mis fracasos y caídas. Mis fiascos y mis miedos. Y sabré que es su obra, su tierra y su cielo y yo sólo su hijo que apenas logra caminar seguro.

En Él confío. Le pido que aumente mi fe que ha de ser profunda si quiere resistir tormentas. Que ponga su Espíritu en mis palabras si quiere lograr algo conmigo. Sólo eso le pido.

Tags:
diosmeditación
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
DIOS ASI LO QUISO
Adriana Bello
Juan Luis Guerra y Ricardo Montaner le cantan al amor eterno
2
PADRE PIO
Philip Kosloski
Cuando Padre Pío rezaba por alguien, decía esta poderosa oración
3
Salvador Aragonés
La gran preocupación del Papa (y de la que no hablan los medios)
4
ROBERTA MASCENA
Redacción de Aleteia
Se gradúa con el uniforme de limpiadora de su madre
5
Amii Stewart
Silvia Lucchetti
Amii Stewart: Un día la estatua de la Virgen me habló
6
Juan Daniel Escobar Soriano
¿Por qué un católico no puede pertenecer a la masonería?
7
SAINT JOSEPH
Philip Kosloski
Esta antigua oración a san José es “conocida por no fallar nunca”
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.