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Colombia: La «Semana por la Paz» se tiñe de muerte, violencia y caos

COLOMBIA
Sebastian Barros/NurPhoto
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Siete personas muertas, más de 360 heridos, 15 estaciones de policía destruidas, vehículos de transporte público incinerados, establecimientos comerciales afectados y llamados a la no violencia. Todo esto fue lo que dejaron las protestas por la muerte de un ingeniero en Colombia en medio de un procedimiento policial, precisamente en la «Semana por la Paz»

La muerte del abogado Javier Ordónez tras un operativo policial desató violentas reacciones de ciudadanos en Bogotá y otras ciudades.

De acuerdo con informaciones de prensa, el ingeniero y estudiante de Derecho de 44 años murió luego de que una patrulla policial intentara someterlo con un ´táser´, arma de electrochoques que inmoviliza a las personas con descargas eléctricas y que según algunos organismos como la ONU “constituyen una forma de tortura”.

Los lamentables hechos ocurrieron de manera coincidente durante la «Semana por la Paz», que el país celebra hace 33 años, y precisamente el día 9 de septiembre, en que por ley se conmemora el Día de los Derechos Humanos y se exalta el trabajo apostólico de Pedro Claver, un sacerdote español que en la época de la Colonia defendió a los esclavos traídos contra a su voluntad desde África, para que trabajaran en condiciones inhumanas.

 

Violencia que llevó a más violencia

Después del procedimiento policial, sucedido al occidente de Bogotá en la noche del 8 de septiembre, el ciudadano fue llevado a una estación de policía en donde -según varios testimonios- habría sido golpeado por policías y de ahí llevado a un hospital en el que falleció horas después.

Algunas versiones señalan que Ordóñez y otros amigos fueron abordados por dos policías en una calle para realizarles una requisa. Una cuñada de la víctima, Eliana Garzón, dijo al diario El Tiempo lo siguiente: “No hubo peleas previas, no hubo nada de eso. Simplemente salió a comprar unas cervezas junto a amigos con los que departía y un agente de Policía amenazó con sancionarlo”.

Los uniformados, cuya identidad no se conoce, fueron apartados de la institución, al tiempo que el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, rechazó los hechos y dijo: “El Gobierno rechaza y condena cualquier acto de un miembro de la Policía que incurra en violaciones a la ley o desconocimiento de los reglamentos internos”.

Por su parte, el presidente de Colombia, Iván Duque, aseguró que por parte del Gobierno y la sociedad “no puede haber tolerancia con abusos de los derechos humanos por parte de miembros de la fuerza pública”.

Pese a los anuncios de las autoridades de emprender investigaciones y sancionar con rigor a los policías comprometidos en la muerte de Javier Ordóñez, en las últimas horas grupos de ciudadanos protestaron en la zona donde ocurrieron los hechos. Las manifestaciones, que en un comienzo parecían pacíficas, se convirtieron en actos vandálicos contra estaciones y carros policiales, bancos, establecimientos comerciales, el sistema masivo de transporte público y agresiones físicas a policías y civiles.

En Bogotá, según el último reporte, murieron siete personas, algunas de ellas a causa de disparos efectuados por desconocidos en medio de las protestas. Las cifras de la Alcaldía indican que hubo 248 ciudadanos y 114 policías heridos, varios de ellos por arma de fuego. Se reportaron detenidos en otras ciudades y se anunciaron recompensas por información que sirva para capturar a los promotores del vandalismo.

“No hemos convocado a protestas. Quienes las hacen son oportunistas que no nos representan. Nosotros convocamos a una velatón pacífica en honor a Javier. No queremos más actos de violencia”, aseguró a El Tiempo la vocera de la familia de Javier Ordóñez.

A su vez, miles de ciudadanos rechazan su muerte pero también los disturbios y agresiones posteriores, porque, como muchos se han expresado en redes sociales, “la violencia no se detiene con más violencia”.

 

 

La muerte de Ordóñez ha revivido en Colombia el debate sobre los abusos policiales y la urgencia de reformar los procedimientos de los uniformados, algunos de los cuales se incrementaron durante la pandemia.

El arzobispo de Bogotá, monseñor Luis José Rueda, quien se caracteriza por sus constantes llamados a la paz, escribió hoy: “El respeto a la vida humana es el criterio fundamental de toda acción social: hay verdadero bien común si se defiende la vida de todos, hay camino de paz si hacemos opción fundamental por la vida”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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