Verdú es el pequeño pueblo español que aún conserva una reliquia del "esclavo de los negros". Este lugar forma parte del Camino Ignaciano y celebra su fiesta mayor en honor de san Pedro Claver, el 9 de septiembre.
Verdú es una pequeña población catalana de 900 habitantes situada en la provincia de Lleida, en la comarca de Urgell. Allí nació, en junio de 1580, quien habría de convertirse en uno de los grandes misioneros de la Iglesia Católica en América, san Pedro Claver.
Este jesuita se singularizó por haberse llamado a sí mismo “esclavo de los negros” y por entregar su vida a la atención material y espiritual de los negros que cada mes llegaban de África al virreinato de Nueva Granada, lo que más tarde sería Colombia.
San Pedro Claver murió en Cartagena de Indias en 1654, fue canonizado por León XIII en 1588 y es copatrono de la ciudad, donde se veneran sus restos mortales, en el altar mayor de la iglesia que lleva su nombre.

La Casa Natal de san Pedro Claver
Al otro lado del Atlántico, en España, Verdú siempre se ha sentido muy orgullosa de haber sido la cuna de san Pedro Claver, el patrono de las personas afroamericanas, defensor de los derechos humanos y patrono de las misiones entre los negros.
Allí nació Pedro, de una familia dedicada a las labores del campo. Por el certificado de bautismo se sabe que recibió el sacramento el 16 de junio de 1580. Se conserva la pila bautismal, de piedra similar a las que en la zona se emplean para moler el trigo y las aceitunas.
Pedro Claver era uno de los 4 hijos de la familia, que vivía del trabajo en la viña y los olivares.
A los 16 años, Pedro partió a Barcelona para estudiar “letras y artes” en el Studium Generale de la Universidad.
La Casa Natal del santo misionero jesuita, situada en la calle que lleva su nombre, se convirtió en refugio de peregrinos que hacen hoy el camino ignaciano: siguen los pasos de san Ignacio de Loyola, fundador de la orden, desde Loyola a Manresa.
Santuario de san Pedro Claver
Junto a la Casa Natal, en la misma calle se creó el santuario. La devoción a san Pedro Claver (Pere Claver en catalán) siempre ha estado viva; y en 1924, un grupo de vecinos de Verdú solicitó al Vaticano que se les permitiera disponer de alguna reliquia en el pueblo natal. No tardó en llegar: en 1925, llegó un fragmento de una de sus costillas.
Hoy puede verse en un magnífico relicario de estilo neogótico y modernista, apoyado sobre un pie de forja contemporánea.
Cada 8 de septiembre, víspera de la fiesta de san Pedro Claver, los fieles de la localidad y muchas personas que vienen de otros puntos geográficos celebran la procesión de antorchas con la reliquia, que permanece en la iglesia el 9 de septiembre. Allí se celebra misa solemne. También, cada primer sábado de mes, se baja la reliquia a la capilla del santuario.
Artesanos de la famosa cerámica negra
Verdú tiene un rasgo que la hace popular: la alfarería. Es propia de aquí la cerámica negra, con la que se elaboraban botijos y que servían para conservar el agua fresca para los campesinos.
En el paseo por Verdú, entre edificios de varios siglos de antigüedad, pueden verse murales cerámicos y algunos talleres ofrecen la posibilidad de encargar una pieza.
La Oficina de Turismo de Verdú organiza visitas guiadas por el municipio. A través de su página web puede hacerse la reserva o solicitar información.











