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¿Por qué la suspensión de la vacuna de Oxford puede ser una muy buena noticia?

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Más allá de la pesadumbre que la suspensión puede causar la pausa del laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford se trata de una muy buena señal por al menos cinco motivos

El laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford anunciaron que tras la aparición de un posible efecto adverso grave en un voluntario para su vacuna en desarrollo suspendieron temporalmente la Fase III de investigación. La noticia cayó como un balde de agua fría para las expectativas mundiales, y latinoamericanas en particular, tras el anuncio de que ésta se producirá en la Argentina y México para una rápida y económica distribución en el continente.

 

Según la prensa británica y americana, un voluntario habría contraído mielitis transversa, un síndrome inflamatorio de la médula espinal y que suele ser provocado por infecciones virales. El laboratorio no confirmó cuál habría sido el efecto adverso identificado ya que según sus protocolos están bajo investigación de un comité independiente. De confirmarse la mielitis transversa, sería un efecto adverso probable en vacunas basadas en tecnologías con adenovirus como vectores.

 

ASTRAZENECA
Shutterstock | Alexanderstock23

 

No obstante, más allá de la pesadumbre que la suspensión puede causar, se trata de una muy buena señal por al menos cinco motivos:

  • Demuestra que, al menos en este caso, la lógica prisa por llegar a una vacuna masiva no anula la prudencia científica que ha de caracterizar la creación y producción de cualquier medicamento o vacuna.

 

  • Demuestra la transparencia y honestidad de la industria y la universidad, al menos en estos actores, incluso a la hora de investigar contra reloj. No son pocos los que ponen en duda, desde mismos ámbitos científicos, la validez de procesos tan acelerados.

 

  • Demuestra que la industria farmacéutica y la ciencia pueden ser independientes de la presión política que están recibiendo. Con las elecciones presidenciales en Estados Unidos a fin de año, y numerosos líderes mundiales haciendo apuestas públicas por uno u otro desarrollo para inmunizar rápidamente a sus poblaciones, cualquier anuncio puede aumentar la sospecha y la desconfianza en desarrollos científicos necesitados por la humanidad entera.

 

  • Demuestra la importancia de tener más de una línea de investigación abierta, encaradas de manera independiente, con procesos igualmente rigurosos. Independientemente de los estudios preclínicos, que continúan avanzando, además de la línea de AstraZeneca y Oxford, se encuentran en fase 3 al menos los desarrollos de Moderna, Pfizer-BioNTech, Cansino, SinoPharma, y Sinovac, estos últimos tres laboratorios de China. Según la prensa rusa, estaría pasando a esta fase el desarrollo de ese país Sputnik V.

 

  • Confirma que la prevención es hoy la mejor arma para combatir la COVID-19. La expectativa por una vacuna que ponga fin a este calvario incluso este año podría ser una invitación al relajamiento de las medidas de prevención más importantes como el distanciamiento social, la cobertura de boca y nariz y la higiene frecuente de manos. Medidas prudenciales que independientemente de los gobiernos, dependen de cada individuo. Podría ser este año, o el que viene, o incluso 2022. Pero hasta entonces, al relacionarnos con los demás estas medidas son fundamentales para evitar colapsos sanitarios y la dispersión masiva del virus.

Los laboratorios AstraZeneca PLC, GlaxoSmithKline PLC, Johnson & Johnson , Merck & Co., Moderna Inc., Novavax Inc., Sanofi SA, BioNTech SE y Pfizer Inc. anunciaron que se “alinean con la ciencia” y no lanzarían productos que no cumplan con los rigurosos protocolos que garanticen seguridad y eficiencia. La suspensión temporal del ensayo de Astrazenaca y Oxford, que podría ser retomado a la brevedad, es una confirmación de que ese compromiso no se queda solo en una proclamación.

De nada serviría una vacuna que no inspire confianza y las poblaciones no quieran recibirla. La decisión ante este caso sospechoso, y el anuncio público de las 9 compañías farmacéuticas son cimientos importantes para recuperar el territorio perdido con una vorágine mediática que nos hizo creer estos meses que no se trata de salvar vidas sino de una simple “carrera por una vacuna”.

 

 

 

 

 

 

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