Aleteia

Ecuador: ¿Código de Salud o ‘Código de Muerte’?

ECUADOR
@Salud_Ec
Comparte

La Iglesia de Ecuador y un férreo posicionamiento ante la aprobación del Código Orgánico de Salud por la Asamblea Nacional

El pasado 25 de agosto la Asamblea Nacional de Ecuador aprobó el denominado Código Orgánico de Salud, una normativa legal que hace referencia a decenas de leyes vinculadas al sistema sanitario.

Si bien el tratamiento de esta iniciativa ya tiene varios años (comenzó en 2012 y en 2016 tuvo una nueva iniciativa), recién en estos días vio visto bueno y ahora está en manos del Ejecutivo su sanción o veto.

Entre los puntos más destacados de este código se encuentra el acceso a la salud de manera individual, también todo lo referente a otorgar garantías en cuento a la rehabilitación, recuperación y cuidados paliativos. Incluso, con otros puntos dedicados a los medicamentos, insumos y hasta para enfermedades como el cáncer. 

No obstante, también contempla otros aspectos que han sido motivo de debate como el aborto por emergencia obstétrica, la reproducción humana asistida, así como otros como la asignación de sexo desde la pubertad con nacimientos por indeterminación, recuerda un reciente informe de El Universo.

Asimismo, se agrega la garantía para el acceso a métodos anticonceptivos sin discriminación desde los establecimientos públicos de salud prohibiendo a los profesionales a negarse a usar procedimientos elegidos por los usuarios (salvo que existan razones médicas para ello), indica otro artículo de El Comercio. Y también se especifica que se facilitarán programas y servicios de planificación familiar.

 

¿Código de Muerte?

El pasado 30 de agosto el arzobispo de Quito, monseñor José Espinosa Mateus, pidió directamente al Poder Ejecutivo, encabezado por el presidente Lenín Moreno, a vetar artículos bajos el argumento de que el proyecto no defiende la vida, sino que promueve la muerte.

“Son un código de salud o un código de muerte?”, se preguntó.

“No nos dejemos engañar, que no entre por ‘la ventana’, aquello que todo un pueblo dijo que no, en una consulta. No queremos un aborto por una supuesta emergencia obstétrica, no queremos que los padres de familia pierdan su papel frente a sus hijos en la educación sexual de ellos, no queremos que los médicos no puedan ejercer su objeción de conciencia frente a un aborto, no queremos los vientres de alquiler que atentan contra la dignidad misma de la mujer y el sentido de la maternidad, no queremos que alguien no pueda decidir ser acompañado profesionalmente en vistas a asumir su sexualidad biológica”, agregó.

Un día después, desde la catedral, volvió a destacar aquello de “código de muerte” y afirmar que “atenta contra la vida, contra la dignidad de la mujer, contra el derecho de los padres a educar a sus hijos en la sexualidad y contra la objeción de conciencia de los médicos”.

“Somos una sociedad que respeta la vida y la dignidad del ser humano, no somos una sociedad de muerte o que ama o procura la muerte (…) No manchen sus manos de sangres de inocentes. Defendamos la vida y lo pido de manera especial a la vicepresidente del Ecuador. Defienda la vida y usted y todos nosotros, vivamos y actuemos según nuestros principios y valores”, aseveró, reproduce la Arquidiócesis de Quito.

Antes de este pronunciamiento la propia Iglesia de Ecuador, en el ejercicio del derecho a la libertad de expresión, había publicado una declaración en la que se hacía énfasis en la preocupación por la afectación de los derechos humanos consagrados en la Constitución en la que señalaba también que la legislación debía estar al servicio de la vida.

 

 

“El derecho a la vida desde la concepción, al promover el aborto, de una manera ambigua o indeterminada, como emergencia obstétrica. La verdadera emergencia obstétrica se da solo cuando el aborto se encuentra en curso de manera involuntaria”, establece parte del comunicado al hacer referencia a los derechos humanos afectados.

En tanto, la discusión sobre este código sucede en plena crisis de la pandemia del coronavirus, que en este país ha dejado ya casi 7.000 fallecidos, y a poco menos de un año de que la propia Asamblea Nacional rechazara el aborto en causales como la violación, incesto, estupro o inseminación no consentida.

 

 

 

 

 

 

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.