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Si te equivocas en esto no serás feliz en pareja

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Plantéate si esa persona te conviene. Un planteamiento que parece frío pero no lo es.

Hacer que las relaciones crezcan hacia el enamoramiento con la inteligencia y la voluntad para elegir bien en el amor

Hace años que psicólogos y psiquiatras vienen hablando de las rupturas amorosas como un fenómeno epidémico; una enfermedad colectiva muy contagiosa que se produce y expande con gran intensidad, sobre todo a través de los medios de comunicación, dentro de un contexto en crisis por un sistema de valores quebrados.

Los motivos de las rupturas suelen ser diversos, pero toda reflexión lleva en algún punto a ese momento clave que puede durar segundos, minutos, horas, meses o años, pero que será fundamental para hacer de la vida compartida una experiencia feliz o infeliz, el éxito o el fracaso de una relación amorosa, y que es la elección afectiva.

Este tipo de epidemia se enmarca dentro de una crisis que va a la misma raíz de de la condición humana y que crea mucha confusión a la hora de hacer una buena elección: hay que enfrentar una sociedad de consumo, de opulencia y de tenerlo todo donde la felicidad queda reducida al bienestar, al nivel de vida, a la seguridad y al dinero sin ir más lejos.

En muchos casos las rupturas son algo esperable debido a que toman protagonismo el hedonismo que es el enfoque del placer sin restricciones, el consumo acumulando cada vez más cosas, el permisivismo donde todo está permitido y uno puede hacer lo que quiera sin asumir responsabilidades sumado al relativismo en donde nada es bueno ni malo, sino que todo depende de la óptica personal de cada uno.

“Crisis de las personas”

Con estas premisas es muy difícil que una relación funcione y lleva a las personas a escasear de una madurez afectiva que es necesaria. También esta epidemia pone sobre el tapete el drama de la convivencia por la falta de virtudes que no pueden reemplazarse con nada material, ya que no alcanzan para poder paliar esas necesidades profundas.

Las crisis amorosas hoy día no son de noviazgo, de matrimonio o de familia. Existe una “crisis de las personas”, porque hemos creado personas frágiles, menos sólidas y menos preparadas para el amor y por tanto las elecciones en este ámbito son pobres, sin sustancia y poco inteligentes. De ahí las consecuencias negativas, la angustia, el llanto y el dolor.

La necesidad del amor crece todos los días y hay que mantenerse fuerte ante tantos desafíos para no caer en la desesperación, el agobio y la situación actual que no ayuda pensando en que además de todos los obstáculos hoy tenemos que vivir con un distanciamiento entre las personas, que no solo hace difícil conocerlas sino también tratarlas.

¿Me conviene enamorarme de esta persona?

Tal vez para muchos este tiempo de aislamiento pueda convertirse en una oportunidad para traer luz e iluminar este aspecto de la vida, sobre lo que es importante tener en cuenta antes de aventurarse en una relación con las ideas claras sobre el amor y evitar equivocarse en algo tan determinante para el futuro.

Primero lo esperado es un chispazo con una sensación, una atracción física, psicológica o algo que nos despierta interés por conocer al otro, pero luego hay que “poner la cabeza”, la inteligencia. Algo que parece contradictorio, pero que en realidad eleva nuestra capacidad de amar. ¿Me conviene enamorarme de esta persona? Este planteamiento vale la pena.

Cuando lo hemos valorado y analizado antes de caer locamente enamorados, hemos hecho pros y contras, nos hemos dado tiempo para conocernos, hemos tenido en cuenta estilos de vida, ideas, valores, gustos, aficiones, la familia y si encaja en el mismo proyecto vital, el siguiente paso es fomentar la relación para ver si se da el enamoramiento.

El enamorarse es algo que puede ser un proceso más veloz para uno que para otro, incluso se puede estar muy seguro con el haber tratado a la otra persona en poco tiempo, como suele ser el caso de una persona que tiene muy claro lo que quiere o que es capaz de ver con mayor profundidad, pero se trata en cualquier caso de algo que los dos deberán ir descubriendo.

Finalmente el ingrediente estrella es incluir la voluntad en el vínculo. Los sentimientos fluctúan. Uno no siente lo mismo por alguien todos los días y tampoco todo es idílico porque los sentimientos cambian. Hay días en que uno está encantado y otros no, pero eso no significa que haya que terminarlo. Hay un deseo de luchar, un acto voluntario de querer quererse, de ser amables, de amar y dejarnos amar.

Para que este camino de amor podamos recorrerlo tomando las decisiones importantes en cada etapa hasta hacer nuestra elección de vida para un amor perdurable y feliz, podemos tener en cuenta algunos puntos útiles que nos ayudan a situarnos en un lugar favorable:

1
Saber con detalle lo que buscamos

 

Antes de empezar una relación es importante saber qué es lo que uno quiere. Podemos solo querer estar con alguien, pero no tenemos idea de lo que buscamos. Es sano reflexionar sobre qué características interiores y exteriores son importantes para que al momento de elegir a la persona con quien compartir la vida, lo hagamos con plena conciencia.

Tener claro lo que uno busca nos ayudará también no solo a reconocer a esa persona que puede ser especial cuando se presente, sino a saber en qué tipo de ambiente se encuentra y dónde tendremos más posibilidades de encontrarla: una persona religiosa en la iglesia, un profesor en una universidad o un deportista en un gimnasio.

2
Educarnos para ser selectivos

 

Aunque sabemos que no será perfecto uno cree que existe o no el amor verdadero según el grado de exigencia que tiene. Para una persona que todo vale, no hay uno solo, hay cientos. En cambio una persona que aspira a lo verdadero, podrá ser capaz de conectar con alguien renunciando al resto. El ser selectivo ayudará a incluir la prudencia en la elección. La atracción puede ser muy fuerte, pero con las ideas claras se puede educar el impulso.

Tampoco bajará el estándar por desesperación o miedo. Aunque cumpla años y pasen los años, no se conformará o terminará eligiendo por agobio o para no quedarse solo. Será fiel a su corazón, incluso cuando se abra a darse una oportunidad con alguien con quien en un principio no sintió un flechazo. Lo hará dentro de unos parámetros sólidos.

3
No apresurarnos a dar pasos si no estamos seguros

Nadie tiene nada garantizado, pero al menos es recomendable partir desde una base firme cuando uno comienza a conocer a otra persona, una base con ciertos valores en donde apoyarse, pasos meditados, un fin honesto y un interés genuino.

No todo es cuestión de probar y desechar si no funciona. Esto lleva a situaciones indeseables de las que es difícil salir después. El problema es que uno se encariña y luego es muy complicado cortar una relación por lástima, o porque se quiere tanto a su familia que hay temor por destrozarles el corazón y uno termina en una posición muy incómoda.

4
Conocernos y conocer al sexo opuesto

 

Es importante hacerse expertos en conocernos para llegar mejor preparados al momento de la elección. Desde el primer momento en una relación será importante agradar al otro en cada detalle y será útil tener conocimiento para amar mejor y también para comunicar la manera en que uno espera ser amado.

Mujeres y hombres somos diferentes por naturaleza, tenemos diferentes necesidades y percepciones, y aunque cada persona es única hay tendencias propias de la feminidad y la masculinidad físicas y psicológicas que nos ayudarán a amar de manera más completa.

5
Aspirar a una sexualidad bien vivida

 

La sexualidad está muy banalizada. Se ha construido más en un objeto y la sensación de vacío crece, pero en realidad tiene que ver con nuestra identidad. Es bueno poner el foco en quererse y a valorarse uno mismo y saber esperar el momento y a la persona indicada para darse. Es útil tener una sexualidad sana y bien ordenada en la mente, saber qué es lo que a uno le hace sentir bien o mal, qué es lo que pretende, hasta dónde llegar y por qué.

Los grandes arrepentimientos o sentimientos de culpa suelen darse por precipitarse o hacer cosas que no deberían haberse hecho. Siendo algo tan importante, está comprobado que los que han recibido algún tipo de abuso sexual suelen manifestarlo a lo largo de la vida en algún momento como sugieren estudios en torno a la hipertensión, diabetes, depresiones recurrentes o enfermedades de todo tipo.

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