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¿Por qué sufro ahora bloqueos mentales?

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¿Alguna vez has sentido tal bloqueo que no podías hacer lo que tenías planeado? ¿Te has quedado en blanco sin saber qué decir? ¿Crees que eres incapaz de hacer algo por más que te esfuerzas?

Todos hemos sentido en alguna ocasión esa sensación de bloqueo, y no solo a nivel personal: también ha podido afectarte profesionalmente o en la relación con otras personas. Querrías tomar decisiones y actuar, pero el miedo y determinados pensamientos te paralizan.

La situación actual de pandemia que vivimos tampoco ayuda en la realización de nuestros proyectos: la perspectiva de un futuro incierto, el miedo a las consecuencias de salir a la calle, el sentimiento de inseguridad, pueden provocar una parálisis aún mayor.

¿Y por qué si quiero hacer algo me bloqueo? ¿Qué ha hecho que mi mente sea mi propia enemiga?

Nuestro cuerpo es sabio y está preparado para la supervivencia, por lo que reaccionará de forma defensiva ante cualquier estímulo que pueda ponerla en riesgo. Detrás de este bloqueo, suele esconderse un instinto de protección producido por una emoción o un pensamiento que hemos percibido como “peligroso”. Nuestra mente, de manera automática, nos intenta alejar de ello.

Por lo tanto, cuando nuestra voluntad persiste en su deseo racional de realizar una actividad, y nuestra mente trata de alejarnos precisamente de esa actividad, es cuando se produce un colapso en la persona.

Esta situación de colapso se complica aún más cuando la persona no entiende lo que le pasa y se exige aún con mayor vehemencia la consecución de esa tarea. Esto nos lleva a sentir angustia, más parálisis y, finalmente, no lograr nuestro objetivo. Es el caso, por ejemplo, de las personas que están en búsqueda de empleo activo actualmente.

La perspectiva de un confinamiento que obligue a los padres a quedarse en casa cuidando de los niños, el miedo al cierre de los negocios, el sentimiento de que nadie nos llamará para trabajar en estas circunstancias, etcétera, puede provocar que la persona abandone con facilidad la misión de encontrar un puesto de trabajo.

Si este es tu caso, antes de juzgarte a ti mismo como una persona perezosa o incompetente, hazte esta pregunta: ¿de qué me está protegiendo mi mente?

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Origen de los bloqueos

  • El miedo: En la base de todo bloqueo se esconde una emoción fuerte de miedo que ha podido disfrazarse de muchas formas. Es importante, acudir al origen de ese miedo y enfrentando el problema con la ayuda adecuada.

  • Una baja autoestima: La idea que uno tiene de sí mismo condicionará la capacidad para enfrentarse a las tareas del día a día o a retos más complejos. Si desde la infancia los mensajes que te has repetido han sido “soy poco inteligente”, “los demás lo hacen mejor que yo”, “soy torpe”, tendrás más probabilidades de sufrir bloqueos a la hora de actuar. El origen de esta falta de autoestima reside en la ausencia de mensajes donde se valoraban tus progresos, se comprendían tus errores y se te motivaba para aprender de ellos.

  • Hiperexigencia e imagen idealizada de uno mismo: En ocasiones, uno puede tener expectativas demasiado altas de sus propias capacidades y del resultado que quiere lograr. Los halagos excesivos en la infancia con respecto a sus logros han podido generar en el niño una exigencia interna de querer cumplir con las expectativas de los adultos. Estos niños desarrollarán en su madurez un perfeccionismo tóxico. Bajo esta presión es fácil caer en un estado de frustración por no conseguir lo esperado. Esto impedirá a la persona seguir con la tarea terminando por bloquearse.

  • Hechos traumáticos: Existen bloqueos que son consecuencia de haber sufrido bullying, abandono, maltrato físico o psicológico en casa o en la escuela. Estas personas suelen vivir en un estado de vigilancia permanente que puede hacer que, ante lo que consideran una amenaza, les haga paralizarse. Por eso, es frecuente encontrarnos con adultos que ante situaciones que les recuerdan su trauma terminen paralizándose y no pudiendo hacer nada para sacar adelante lo que se habían propuesto. La emoción se impone ante los argumentos de la razón.


Los bloqueos mentales crean mucho sufrimiento en la persona que los padece, no solo por los síntomas que conllevan (ansiedad, pensamientos negativos hacia uno mismo, procrastinación, etc.), sino también por las consecuencias que estos tienen en el adulto (abandono de actividades, pérdida de oportunidades laborales o sociales…).

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El bloqueo mental es una oportunidad de crecimiento


El bloqueo es la señal que nos avisa de que la manera en la que estamos intentando enfrentarnos a algo no es la más adecuada pues detrás hay un sentimiento o pensamiento que no estamos sabiendo gestionar. Por tanto, ¿cómo se puede trabajar y tratar un bloqueo mental?

  • Ve al origen y revisa los mensajes que se repiten constantemente dentro de ti. Pregúntate en qué momento interiorizaste que no eras capaz, que tenías que estar a la altura o que otros eran mejores que tú.
  • Reafírmate: Recuerda que los mensajes negativos, las exigencias o reproches no te ayudarán a hacer lo que quieres. Así que repítete aquellos mensajes que necesitas escuchar, que potencian tu autoestima, que te ayudan a valorar tus capacidades.
  • Desglosa la tarea en pequeñas metas y valida tus pequeños avances: En ocasiones lo que puede llegar a bloquear a la persona es poner la mirada en una meta lejana. Dividir la tarea en objetivos alcanzables te motivará al ver que eres capaz.
  • Recuérdate que esto pasará. El hecho de poder poner nombre a lo que te pasa y repetirte la verdad hará que estos bloqueos tengan fecha de caducidad.
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