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¿Por qué el Papa besó la bandera de Líbano y convocó a una oración universal?

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Francisco cumplió varios gestos simbólicos para manifestar su preocupación por la crisis en Oriente Medio y anunció que enviará en misión a su brazo derecho, el cardenal Pietro Parolin

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El papa Francisco besó la bandera de Líbano y convocó a un momento de oración universal y de ayuno por este país que sufre una crisis que involucra también a 300.000 cristianos y que se llevará a cabo el 4 de septiembre próximo.

Durante la reanudación de la audiencia general con público este miércoles, 2 de septiembre de 2020, ante 500 fieles presentes en el Patio San Dámaso en el Vaticano, el Papa ha dado aliento a la población libanesa extremada por la difícil situación social y económica: ¡Líbano recupera tu valentía! Asimismo, afirmó que enviará en misión especial a su Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin.

“Me gustaría invitar a todos a vivir un día universal de oración y ayuno por el Líbano, el próximo viernes 4 de septiembre. Tengo la intención de enviar un representante mío al Líbano ese día para acompañar a la población. Ese día, el Secretario de Estado irá en mi nombre. Y se irá, para expresar mi simpatía y solidaridad. Ofrecemos nuestras oraciones por todo el Líbano y por Beirut”. 

El 4 de agosto pasado ocurrió una grave explosión en el Puerto de Beirut que devastó el centro y en suma cerca de 80.000 niños se encuentran desplazados. 

Antoine Mekary | ALETEIA

Antes de iniciar la catequesis, mientras saludaba nuevamente a los fieles ‘cara a cara’ tras la reanudación de la audiencia general con público tras 189 días de ausencia forzada, el Papa besó la bandera del Líbano, una imagen icónica que hizo posible un sacerdote libanés, Georges Breidy, 35 años, estudiante en Roma, presente entre la multitud y que le entregó el símbolo al Papa, quien respondió con una oración silenciosa, estrechando entre sus manos el estandarte del país de los cedros.

«El Líbano no puede ser abandonado en su soledad, animo a todo el pueblo libanés a seguir esperando y a recuperar la fuerza y la energía necesarias para empezar de nuevo”, sostuvo Francisco.

Al final de la catequesis, Francisco hizo un llamado por la reconstrucción del país del Oriente Medio. Francisco invitó para que lo acompañara en el palco, el sacerdote maronita libanés, Breidy, que sostenía también la bandera del país y, quien recordó el dolor de centenares de cristianos libaneses (ver fotos).

El Papa citó las palabras de San Juan Pablo II hace 30 años, en un momento crucial de la historia del país haciéndolas suyas: “Ante los repetidos dramas que cada uno de los habitantes de esta tierra conoce, nos damos cuenta del peligro extremo que amenaza la existencia misma del país. El Líbano no puede ser abandonado a su solitaria suerte”.

Antoine Mekary | ALETEIA

Francisco pidió a los políticos y a los líderes religiosos que miren hacia el bien común, dejen las disputas privadas y «que se comprometan sincera y transparentemente en la labor de reconstrucción”. 

Al mismo tiempo, exhortó a la comunidad internacional a que apoye al país. “Nuestros pensamientos están con los afectados por el reciente ataque en la capital. ¡Tened valor de nuevo, hermanos! Que la fe y la oración sean su fuerza. No abandonen sus hogares y su herencia, no dejen caer los sueños de aquellos que creyeron en el futuro de un hermoso y próspero país”.

El Papa también tuvo palabras para los pastores de la Iglesia. A todo el clero libanés invitó a estar cerca de su pueblo, dando en primer lugar un “ejemplo de pobreza y humildad”, para que sean «trabajadores de la concordia» y «de una verdadera cultura del encuentro». 

Todo ello, indicó, para «asegurar la continuidad de la presencia cristiana y su inestimable contribución al país, al mundo árabe y a toda la región, en un espíritu de hermandad entre todas las tradiciones religiosas que existen en el Líbano».

Finalmente, hizo una petición de intercesión a la Virgen María, y la invitación a todos a que se pongan de pie para un momento de oración silenciosa por el Líbano.

Las explosiones en el puerto de Beirut tuvieron lugar en la capital libanesa el martes 4 de agosto de 2020. Afectaron al puerto y sus inmediaciones y dejaron al menos 190 muertos, 6500 heridos y tres desaparecidos. Antes de la masiva explosión, Líbano acumulaba ya un año de desgracias que había sumido el país en una profunda crisis tanto económica como social.

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