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Papa Francisco: ¡Es lindo volvernos a ver cara a cara! 

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Galería fotográfica. En el patio de San Dámaso, este miércoles 2 de septiembre, se reanudaron las Audiencias Generales con la participación del público tras las restricciones por la crisis de la pandemia en el Vaticano y Roma

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“Después de varios meses volvemos a vernos cara a cara, no de pantalla a pantalla ¡Cara a cara, esto es lindo!”, dijo el papa Francisco que llegó hoy en un automóvil Ford Focus y no en papamóvil para reanudar las audiencias generales de los miércoles en el Patio de San Dámaso en el Vaticano, donde le esperaban 500 fieles que llegaron a las 7.30 a.m.

Estoy muy contento de que ahora de nuevo sea posible un encuentro personal cara a cara en las audiencias generales. Como seres sociales necesitamos tal inmediatez que es buena para el alma. Roguemos al Señor que la crisis, para toda la humanidad, no sea motivo de división, sino de unidad y solidaridad”, afirmó el Papa. 

Casi seis meses pasaron desde el 26 de febrero cuando el Obispo de Roma presidió la última audiencia general antes de la crisis de la pandemia. Hasta hoy realizaba las audiencias en la Biblioteca Apostólica del Vaticano sin público presente, solo los sacerdotes que leían la catequesis en varios idiomas le acompañaban y su discurso era transmitido en streaming o por los medios de comunicación. 

La pandemia actual ha puesto de relieve nuestra interdependencia: todos estamos vinculados, los unos con los otros, tanto en el bien como en el mal. Por eso, para salir mejores de esta crisis, debemos hacerlo juntos, todos, en la solidaridad, dijo el Sucesor de Pedro al continuar su ciclo de catequesis dedicadas al tema: “Sanar el mundo”. 

Antes de su catequesis, el Papa se detuvo a una distancia ‘prudente’ de un metro de las vallas que lo separaban de los fieles para respetar las medidas de seguridad anti coronavirus. Presentes también algunos esposos vestidos de ceremonia. La gente llevaba barbijo o tapabocas y se les tomó la temperatura.

Antoine Mekary | ALETEIA

En la catequesis Francisco destacó el tema de la “solidaridad y la virtud de la fe” y afirmó que la “interdependencia”, evidente durante la crisis de la Covid-19, nos enseña “que sólo siendo solidarios podremos salir adelante, pues de lo contrario surgen desigualdad, egoísmos, injusticia y marginación”. 

El Pontífice saludó a varios fieles, sobre todo a los niños y bromeó hasta con una religiosa enfermera que acompañaba a una mujer anciana. El Patio de San Dámaso es rara vez accesible al público, fue construido bajo el pontificado de Nicolás V, Papa de 1447 a 1455. 

El Papa besó la bandera de Líbano 

En esta ocasión, Francisco besó y bendijo una bandera del Líbano. El sacerdote maronita Georges Breidy, presente entre la multitud, se la exhibió al Papa que no dudó en acercarse y manifestar su solidaridad al pueblo libanés. El país en Oriente Medio sufrió el pasado 4 de agosto una explosión que tuvo lugar en el puerto de Beirut. Hasta la fecha hay más 80 mil niños desplazados por esta tragedia.

El Papa recordó las palabras del san Juan Pablo II cuando pidió no dejar solo el Líbano que corre el riesgo de desaparecer. Así hizo un llamado a los líderes religiosos y políticos para abandonar los intereses de parte y reconstruir la nación de la grave crisis que atraviesa. Instó a los ciudadanos a no perder la esperanza.

La solidaridad es una cuestión de justicia, un cambio de mentalidad que nos conduzca a  pensar en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes de parte de unos pocos. Nuestra interdependencia, para que sea solidaria y dé frutos se debe fundar en el respeto a nuestros semejantes y a la creación”, afirmó el Papa durante la catequesis. 

El Patio de San Dámaso fue construido como lugar de honor del Palacio Apostólico, esta zona es el lugar donde se da la bienvenida a los visitantes oficiales del Papa, incluidos los Jefes de Estado y de Gobierno, pero también a los embajadores y obispos en la visita ad limina. 

Antoine Mekary | ALETEIA

Francisco realizará las audiencias generales en el Patio de San Dámaso en todo el mes de septiembre. Esto dependerá de la evolución de la pandemia de coronavirus y de las medidas que tomará el gobierno italiano, con el que el Vaticano está en línea desde el comienzo de la crisis sanitaria de marzo.

Volviendo a la catequesis, para no repetir el drama de la Torre de Babel, que generó sólo ruptura y destrucción a todo nivel, el Papa instó a aceptar la invitación del Señor “a radicarnos en el acontecimiento de Pentecostés”. 

“Es allí donde Dios se hace presente con la fuerza de su Espíritu Santo, que inspira la fe de la comunidad unida en la diversidad y la solidaridad, y la impulsa a sanar las estructuras y los procesos sociales enfermos de injusticia y opresión. 

La solidaridad es, por tanto, el único camino posible hacia un mundo post- pandemia, y el remedio para curar las enfermedades interpersonales y sociales que afligen a nuestro mundo actual”. 

Así se vivió la vuelta a las audiencia general con público (Galería)

Por último, el Papa saludó cordialmente a los fieles. “Pido al Señor que nos conceda la gracia de una solidaridad guiada por la fe, para que el amor a Dios nos mueva a generar nuevas formas de hospitalidad familiar, de fraternidad fecunda y de acogida a los hermanos más frágiles, especialmente a los descartados por nuestras sociedades globalizadas. Que Dios los bendiga”, concluyó.  

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