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El cuidado de la casa común no es un asunto de la izquierda o la derecha

TOMAS INSUA
Movimiento Católico Mundial por el Clima
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Tomás Insua, director del Movimiento Católico Mundial por el Clima nos habla de las preocupaciones de los católicos sobre el Cuidado de la Casa Común

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Tomás Insua es el director del Movimiento Católico Mundial por el Clima. Aleteia ha querido hablar con el para abordar la campaña Tiempo de la Creación y hablar de las preocupaciones de los católicos por el cuidado de la Casa Común: «A medida que la crisis ambiental se ha ido agravando, con noticias cada vez más preocupantes de huracanes, incendios forestales y otros desastres climáticos, la necesidad de cuidar nuestra casa común se ha hecho cada vez más urgente»

TOMAS INSUA
catholicclimatemovement.global

– ¿En qué consiste la campaña «Tiempo de la Creación»?

El Tiempo de la Creación es un tiempo especial anual en el que los cristianos de todo el mundo nos reconciliamos con nuestro Creador a través de la comunión con la creación. Durante esta celebración, de un mes de duración, los cristianos rezamos y actuamos juntos por nuestra casa común.

El año pasado, el Papa Francisco publicó su primer mensaje sobre el Tiempo de la Creación, y el mensaje de este año se amplía a temas que son centrales para nuestra fe: proteger a los más vulnerables, honrar a nuestro Creador y tomar decisiones, tanto a nivel individual como en sociedad, que respondan a la urgencia y a la magnitud de esta crisis.

– ¿Por qué septiembre? ¿Qué tiene de particular la fecha elegida?

El Tiempo de la Creación comienza el 1 de septiembre, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que nació en la iglesia ortodoxa en 1989 y que fue reconocida oficialmente por el Papa Francisco en 2015, y termina el 4 de octubre, en la fiesta de San Francisco, quien es profundamente apreciado por muchos cristianos y es además el santo patrono de la ecología.

– Parece que la cuestión ecológica se ha incorporado recientemente al discurso católico, y parece aún un tema «secundario» aunque el Papa Francisco lo considera prioritario. ¿Diría que hay poca sensibilidad entre los católicos hacia esta cuestión?

El cuidado de la creación siempre ha sido parte de nuestra fe, desde el Génesis, cuando Dios nos encargó el cuidado de la Tierra. No sólo el Papa Francisco, sino también el Papa Emérito Benedicto XVI y San Juan Pablo II hablaron de la necesidad de cuidar la creación y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.  

A medida que la crisis ambiental se ha ido agravando, con noticias cada vez más preocupantes de huracanes, incendios forestales y otros desastres climáticos, la necesidad de cuidar nuestra casa común se ha hecho cada vez más urgente. Como dijo el Papa Francisco en Laudato Si’, «Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana«.

Desde la publicación de Laudato Si’, se ha producido un crecimiento extraordinario del número de comunidades e instituciones católicas dedicadas al cuidado de la creación, y esta tendencia sigue aumentando en todo el mundo. El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano ha dedicado este año como el Año Especial de Aniversario de la Laudato Si’, y el apoyo de las comunidades católicas ha sido nada menos que increíble. Verdaderamente, el Espíritu Santo se está moviendo dentro de la Iglesia.

– ¿Quizás el perfil ideológico de los movimientos «verdes» desde los setenta ha hecho que muchos católicos miren con recelo desde hace décadas el debate sobre el medio ambiente?

El cuidado de la casa común no es un asunto de la izquierda o la derecha, aunque algunos políticos han tratado de enmarcarlo de esa manera. Todos compartimos este planeta, el cual es un amado don de nuestro Creador. Depende de todos y cada uno de nosotros cuidar juntos de nuestra casa común. Como dijo San Juan Pablo II en 1990, «la crisis ecológica es una cuestión moral».

– ¿Diría que hoy la cuestión del cuidado del medio ambiente debería tener más protagonismo en la vida de los católicos? ¿Por qué?

Puedo compartir un poco de mi experiencia personal. Cuando era joven y vivía en Buenos Aires trabajé durante muchos años en las «villas miseria», los suburbios marginales de la ciudad, tratando de abordar los problemas sociales que veía a mi alrededor: el hambre, la deserción escolar, la violencia urbana, algunas de las grandes crisis que afectan a los niños y jóvenes vulnerables.

No fue hasta que hice un viaje a Filipinas tras el paso del supertifón Haiyan, el cual estuvo relacionado con el cambio climático y mató a más de 10.000 personas en dos horas, que empecé a comprender la conexión entre esas terribles crisis sociales y la crisis climática.

El cambio climático aumenta el riesgo de que todos nosotros suframos hambre, enfermedades, migraciones y conflictos.; pero esos riesgos son especialmente graves para los más pobres y vulnerables de nuestras hermanas y hermanos, ya sea en las periferias de Buenos Aires o en Filipinas.

Al igual que yo, muchos católicos son cada vez más conscientes de las conexiones entre nuestros valores fundamentales como católicos -en particular la opción preferencial por los pobres- y las terribles consecuencias de la destrucción del medio ambiente. Estas conexiones están en el corazón de Laudato Si‘, que nos dice que «todo está conectado». 

– ¿Qué espera de esta campaña que acaba de empezar?

Miles de católicos de todo el mundo se están reuniendo con toda la familia cristiana para sanar estas relaciones, con la ayuda de los recursos en SeasonOfCreation.org. Juntos, esperamos que nuestras oraciones y acciones sean inspiradas por el Espíritu Santo y que reparen los lazos rotos que nos sostienen.

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