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“¡Le ha reventado la cabeza!”, ríe grabando a un amigo que destruía un Crucifijo

BROKEN, CRUCIFIX
Luka Dakskobler | Shutterstock
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El vídeo de un grupo de jóvenes que el pasado viernes, en Lizzano in Belvedere, destrozó con un bate de beisbol un Crucifijo entre risas y blasfemias

Sucedió la noche del viernes al sábado en un pequeño pueblo en el Apenino boloñés, Lizzano en Belvedere, un pueblo muy tranquilo. Un grupo de seis chavales entre los 16 y los 19 años que pasaron la velada llevando a cabo un acto de vandalismo blasfemo: se pusieron a golpear con un bate de beisbol una estatua de Jesús Crucificado. Uno de ellos, además, colgó el video en Instagram.

El grupo está compuesto por al menos seis vándalos: los carabinieri ya saben quienes son, aunque mientras que aún denunciado a tres de ellos: un menos, uno de 18 años y otro de 19, falta la identificación formal de tres de ellos. Son todos turistas provenientes de Bolonia, ninguno con antecedentes.

El vídeo

Está oscuro y el Crucifijo ya ha sido decapitado cuando empiezan a grabar con el celular. Hay un joven que tiene la cabeza de Cristo en la mano, la levanta y la lanza lejos.

Se escuchan voces, risas y blasfemias. La storie en Instagram desaparece pronto, quizás pensaban que no dejaría rastro o quizás no pensaban en nada. Postear es un verbo instintivo que no pasa por el cerebro.

Aunque, en este caso, algo habían pensado cuando pensaron en grabar lo sucedido. Hay una forma de conservar estos vídeos fugaces, se puede ver aquí (enlace) lo sucedido.

El único punto luminoso de la imagen es el leño claro del Crucifijo, inerte y destruido. Callando ante las blasfemias la voz que narra dispara frases: “le ha reventado la cabeza, le ha reventado la cabeza y un brazo…. Se ha vuelto loco, se ha vuelto loco completamente”…

Comienza a recitar el Avemaría pero no recuerda las palabras y añade: “Fui a un colegio de monjas (palabrota o blasfemia) y no me acuerdo… Estoy viejo”.

Otro joven la emprende a patadas con la estatua separándola casi completamente de la Cruz y entonces comienzan las risas porque Jesús parece una bandera que ondea.
Vuelven a golpearla con el bate hasta que el cuerpo se separa de la cruz y es lanzado lejos. En el centro queda la Cruz vacía.

Los Carabinieri de Vergato han intervenido consiguiendo identificar rápidamente a los jóvenes, Solo uno de ellos, por ahora, ha pedido perdón.

Uno de los jóvenes, al día siguiente, por consejo de sus padres, envió una carta de perdón al párroco de Vidiciatico, declarando que pagaría la reparación de la estatua. El grupo se justificó diciendo que hicieron una travesura, después de haber ingerido alcohol, sin intenciones ofensivas o blasfemas (Ibid)

CRUCIFIX
Shutterstock

Vosotros no habéis destrozado, Él se dejo destrozar por vosotros

Estaban borrachos, no tenían intenciones verdaderamente blasfemas, así es como se justifican.

Pero aunque se quiera considerar lo sucedido sin los ojos de la fe, lo que se ve es la violencia de quien se desahoga sin límites contra un hombre inerte en el suelo. Entre tantos objetos que podrían haber sido objetivo de la borrachera de los jóvenes, árboles, muros, bancos, no es casualidad que la tomaran contra un Crucifijo.

En la oscuridad de la noche, es decir, sin la hipótesis de una misericordia encarnada y amiga, el hombre cae en la pesadilla del “el hombre es un lobo para el hombre”, la profanación del débil no es la ley del más fuerte, son los restos más viles de una humanidad desnortada.

No tengo rabia contra estos jóvenes, porque ellos están perdidos a miles de kilómetros de una dimensión humana que me hace sufrir. Son ellos las víctimas. Estaban frente a alguien al que no reconocen como amigo. Mirando a la Cruz la humanidad de hoy no reconoce ya a un aliado en sus fatigas, un compañero de derrotas que nos indica la salida a nuestros propios fallos.

Sería muy fácil proferir acusaciones contra esos jóvenes borrachos que se convirtieron en vándalos blasfemos. Pero entonces no añadiría ni una coma a lo que muestra el vídeo. Porque no obstante las palabras malsonantes y gritos, el único que habla, para quien quiera escuchar de verdad, es el silencio de Cristo. Es la presencia de quien, aunque está todavía entre nosotros, ya no es reconocida.

Por esto, de este vídeo no me impresiona tanto la violencia como la sustancia de esta evidencia: el único punto claro de esta escena, el Crucifijo, es lo que los protagonistas quieren hacer desapareces. En un cielo lleno de nubes hay quien quiere hacer desaparecer el sol.

¿Quién es el culpable? Ninguno de nosotros, que nos reconocemos cristianos, entendió a Cristo con un solo clic. Para cada uno de nosotros ha habido un encuentro que desveló todo lo que ya estaba bajo nuestros ojos, un Dios que se hace amigo hasta el dolor más grande.

© Jeffrey Bruno

A esos jóvenes, que no son una excepción, me gustaría decirles: No habéis destrozado nada, sino que estáis frente Al que se dejó destrozar por vosotros. El desafío de hoy es este: decidir si cada día es un paso hacia adelante para eliminar nuestros límites y adentrarnos en una Humanidad que ha perdido a Su Mejor Amigo.

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