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La Basílica de San Pedro tiene su réplica en Caracas

SAN PEDRO
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Se inspiró en el Vaticano y, aunque sus proporciones son menores, es una de las basílicas más imponentes de Venezuela

No es un “traslado” en hombros angélicos como dice la leyenda que voló la Casa de Loreto. Pero es como si hubieran calcado San Pedro y la hubieran colocado en Caracas. Sin la plaza pues, de haberla en lugar de una transitada vía, usted creería estar en el Vaticano. Una estructura exacta que fue inaugurada en una de las parroquias más emblemáticas de la capital, en el año 1959. Y allí está. Tiene historia.

Es un espacio religioso majestuoso, enclavado en la parroquia San Pedro, muy cerca de la ciudad universitaria.  Es una de las 22 parroquias del Municipio Libertador del distrito capital de Venezuela y una de las 32 parroquias de Caracas, ubicada al este del municipio.

Es la parroquia más joven de la capital, fundada en el año 1994. La basílica es muy anterior y está dedicada a San Pedro Apóstol. Los altares del templo datan de 1701 procedentes del Convento de la Visitación de Santa María de las Salesas de San Remo ubicado en Italia.

 

SAN PEDRO
@BasilicaSanPedroApostol

 

Planos donados

El portal Caracas Arquitectura e Historia le dedica una crónica:

“El 1 de septiembre de 1949, la Gobernación del antiguo Distrito Federal puso a la disposición la parcela donde se ubicaría la iglesia de la parroquia San Pedro y en 1952 se materializa la entrega de la parcela una vez legalizada la donación a la Junta Pro-templo. Después de un extenso debate de ideas en torno al estilo de la construcción entre lo clásico y lo moderno se decidió construirla de cabilla y cemento que era un material moderno y el estilo clásico antiguo, sin plagiarlo. Los planos fueron realizados por el arquitecto e ingeniero romano, profesor Mario Redimi, quien donó el proyecto en virtud de que únicamente cobró el costo del trabajo de los dibujantes de los planos. Tras muchas vicisitudes fue aprobado el proyecto por la comisión de Urbanismo del Consejo Municipal de Caracas en 1954”.

Una cúpula para todos

Es la Iglesia más hermosa del sur de Caracas. Muy concurrida en sus misas y una de las más demandadas para celebrar matrimonios, bautizos y confirmaciones. Este templo católico es una copia en pequeñas dimensiones de la Basílica de San Pedro ubicada en Roma. Fue concebida como una obra monumental cuya cúpula debía ser divisada desde cualquier punto de la ciudad de Caracas. Tiene planta en forma de cruz griega y se implanta en la misma parcela donde se encontraba el convento de Valle Abajo. Se compone de una rotonda cubierta por una cúpula, una nave central y dos laterales.

La primera misa fue celebrada en 1952, un Domingo de Resurrección, bajo el sol, en una capilla ambulante con la asistencia de dos sacristanas y los ornamentos sacerdotales metidos en una cesta. La primera piedra fue bendecida por el Arzobispo de Caracas durante el pontificado del Papa Pio XII, el 29 de junio de 1953. Un año después, se realiza la bendición de la primera piedra, con lo cual se comenzó la primera etapa con la construcción de la cripta.

El 25 de diciembre de 1954 el Excelentísimo Señor Rafael Arias Blanco, Arzobispo Coadjutor de Caracas, celebraba la primera misa en la cripta bendiciendo un matrimonio.

Detalla IAM Venezuela que en el interior hay diversas obras artísticas de valor patrimonial entre las cuales destacan: el Vía Crucis, obra del artista brasilero Carlos Oswald; los mosaicos de los escudos de los estados de Venezuela y la imagen de San Pío X elaboradas por el escultor húngaro G. Haynald; los vitrales del maestro Enrique Coppejans; y un Cristo de bronce creación de Mario Campanella.

 

Más imágenes aquí (hacer click en galería): 

Un pastor valiente

La Basílica fue solemnemente inaugurada el 29 de junio de 1959, en primera misa pontifical de Monseñor Arias. Famoso por sus cartas a los obreros en una Venezuela bajo la férrea dictadura militar del general Marcos Pérez Jiménez, el obispo era un pastor valiente que abogaba por el salario mínimo vital obligatorio, las prestaciones familiares, la vivienda higiénica y sana, justicia para los agricultores, atención a la vejez y la necesidad de ampliar en forma equitativa los beneficios de la Ley del Trabajo, ante las fallas lamentables.

En suma,  monseñor Arias Blanco abogaba por la paz social.Todo lo hacía citando las inequívocas enseñanzas de la Iglesia a través de las encíclicas de León XIII y Pío XI, doctrina social que por aquellos tiempos era magisterio del papa Pío XII.

El año 1957 lanzó una pastoral social que estremeció las bases de la dictadura y desató un cronograma insurreccional donde todas las fuerzas políticas y grupos sociales, comprometidos en la lucha por la libertad, coronaron la hazaña el 23 de enero del año siguiente, derrocando al tirano que salió huyendo en un avión al que llamaron, para siempre, “La Vaca Sagrada”.

“Felizmente – escribió el arzobispo de Caracas- con el cambio político realizado el 23 de enero, ha mejorado algo la situación del trabajador y abrigamos la esperanza de que las mejoras irán en aumento de día en día, como lo exige la dignidad de la persona humana”.

Fue un deseo que quedó plasmado como una meta ineludible de la democracia en una carta fechada el 29 de abril de 1957. Fatídicamente, perdió la vida en un absurdo accidente de tránsito en las carreteras al oriente del país.

Contar la historia de nuestra basílica menor de San Pedro es recordar a uno de los más legendarios Arzobispos de Caracas y a su gran labor social y pastoral en favor de los que hoy, el Papa Francisco, llamaría “los descartados”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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