Análisis de las creencias, iglesias y prácticas religiosas de los “futuros” presidente y vicepresidenteEl capellán del semanario estadounidense Our Sunday Visitor (OSV), monseñor Owen F. Campion, ha hecho un interesante recuento de las creencias, las iglesias, las prácticas religiosas de los candidatos a presidente y vicepresidente en las próximas elecciones de noviembre en Estados Unidos.
Al analizar el tema frente a las fórmulas republicana y demócrata, Trump-Pence y Biden-Harris, respectivamente, Campion subraya que hoy mismo la parte institucional, es decir, la pertenencia a una iglesia, ha dejado de ser relevante para interpretar el modo de conducirse de cualquiera de ellos.
De hecho, afirma Campion, la religión estadounidense “en todas sus expresiones” se ha convertido en algo “intensamente personal, individual”. Y agrega: “La afiliación a una denominación determinada es incidental. Ir a las iglesias para recibir instrucción y (hacer) adoración formal se está convirtiendo en la excepción, no en la regla”.
Escoge y elige. Tómelo o déjelo. ¿Qué diferencia hacen las iglesias?
El capellán de OSV dice que si bien, en alguna ocasión, católicos, protestantes y judíos vieron en las enseñanzas o en la tradición de sus respectivas iglesias y religiones una procedencia de origen divino, esos días se han acabado y, con ello, “cualquier estándar general de bien o mal, verdadero o falso”.
Si bien es cierto que la convicción personal siempre ha sido fundamental en la auténtica devoción religiosa, también lo es que durante mucho tiempo la gente veía a las instituciones religiosas como guías confiables a seguir. Pero eso ya no opera en Estados Unidos. Y no nada más entre los candidatos a las elecciones del 2020, sino en buena parte del país.
“Quizás la buena noticia es que el ateísmo absoluto, o el agnosticismo, al menos expresamente dicho, aún no es dominante en Estados Unidos, como lo es en otros lugares. Sin embargo, hay que estar preparados”, subraya Campion en su artículo de OSV.
Cierto es que el fervor religioso no es una característica de los presidentes de Estados Unidos. El siglo XX vio a 17 presidentes de los cuales solamente John F. Kennedy (el único presidente católico en la historia) y Jimmy Carter iban a la iglesia todos los domingos, “pero la mayoría de los presidentes afirmaron ser miembros de determinadas iglesias, aunque varios no lo hicieron”.
Un vistazo a los candidatos
El siguiente es el resumen que hace Campion de los candidatos a reelegirse en el puesto (la fórmula republicana Trump-Pence) y quienes quieren devolverle al Partido Demócrata la Casa Blanca (la fórmula Biden-Harris):
Donald Trump
El presidente Trump no está activo en ninguna iglesia. Cuando rara vez asiste a una, le sirve cualquier denominación. Dos de sus esposas se bautizaron como católicas. Ninguna practicó nunca. Apoya algunas políticas de acuerdo con el pensamiento católico (se ha pronunciado en contra del aborto, por ejemplo), pero no a todas las autoridades católicas les gustan sus decisiones, especialmente aquellas que tienen que ver con la inmigración y la lucha contra el racismo.
Joe Biden
Nacido y criado como católico, el ex vicepresidente Joe Biden, se identifica como católico practicante. Va a misa. Pero sus opiniones sobre el aborto son un problema. Afirma que acepta, explícitamente que el aborto destruye la vida humana inocente, pero dice que no puede imponer legislativamente este punto de vista en una sociedad que respeta todas las opiniones y en la que obtener un aborto es un derecho constitucional.
Mike Pence
El compañero de fórmula de Donald Trump proviene de una familia sólidamente católica. Era monaguillo, muy involucrado en su parroquia. En la universidad, dejó el catolicismo y se convirtió en protestante evangélico, como lo es hoy. No está casado por la Iglesia. Su esposa y sus hijos son protestantes. Está en contra del aborto legal, pero se opone a otras posiciones adoptadas por la Iglesia católica.
Kamala Harris
La candidata demócrata a la vicepresidencia, se asocia con una iglesia bautista en Oakland, California. En su juventud, asistió a iglesias protestantes fundamentalistas y a un templo hindú. Poco se sabe sobre la práctica religiosa de su esposo (de religión judía). Está a favor del aborto y del matrimonio entre personas del mismo género, su pensamiento sobre la libertad de religión preocupa a algunos católicos, pero se opone a la pena capital y favorece las políticas de inmigración y raciales defendidas por la Iglesia católica.








