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El acuerdo Israel y EAU, ¿un primer paso para la paz en Oriente Medio?

ISRAEL UAE
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Es un acuerdo histórico, que cambia la geoestrategia en la zona: el enemigo hoy es Irán y no Israel, mientras los palestinos han sido prácticamente ignorados

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, presentó como el «acuerdo del siglo», el que sellaron el pasado jueves Israel y los Emiratos Árabes Unidos con la medición de los Estados Unidos.

El hecho de que el acuerdo se presentara en Washington tenía un regusto de campaña electoral a favor de Donald Trump, quien no tenía ningún acuerdo diplomático importante que aportar en su campaña electoral. Probablemente el acuerdo se firme en los Estados Unidos.

Pero no es esta la cuestión: el foco hay que situarlo en el inacabable conflicto entre Israel y los países árabes, y la ubicación política y territorial de los palestinos. Se trata de un acuerdo sin duda «histórico», que puede dar origen a nuevos entendimientos entre Israel y otros países árabes de la zona, pues el enemigo común de muchos de los países del Oriente Medio es Irán, cuyos líderes sacan pecho propugnado un imperio que ya tuvieron hace siglos.

¿Y los palestinos? Ciertamente el acuerdo, llamado “Abrahán” padre común de musulmanes e israelitas (y también de cristianos) no menciona a los palestinos que están siendo relegados y hoy no forman el eje principal de la paz en Oriente Medio, si bien los Emiratos Árabes Unidos han dejado claro, en sus declaraciones posteriores al acuerdo con Israel que no abandonan la idea de los dos Estados: uno Israel y el otro palestino, dentro de Jerusalén Este “conquistado” por Israel. La paz definitiva no puede alcanzarse sin un estado palestino, sin tener en cuenta los palestinos.

¿Qué dice el acuerdo? El acuerdo afirma que Israel renuncia por el momento a su soberanía sobre Cisjordania, ocupada desde 1967, aunque queda “sobre la mesa” el tema de los asentamientos israelíes en el territorio (los colonos israelíes han tratado de “traidor a Netanyahu).

Habrá intercambio de embajadores, aunque los Emiratos Árabes Unidos no pondrán su embajada en Jerusalén, sino en Tel Aviv, donde la tienen todos los países, menos los Estados Unidos y Guatemala. 

Según el acuerdo, todos los musulmanes podrán visitar la mezquita Al Aqsa, situada en Jerusalén, que representa el tercer lugar sagrado musulmán. Los musulmanes podrán viajar en avión desde Abhu Dhabi hasta Jerusalén.

Por otro lado, el “acuerdo del siglo” contiene una serie de acuerdos de colaboración económica y también en materia de seguridad y espionaje. En la parte económica el acuerdo alcanza los sectores turísticos y la aviación, las telecomunicaciones, la energía y el agua, además de una colaboración tecnológica.

La ausencia palestina en la negociación del acuerdo entre Israel y los EAU es evidente y no es un buen presagio, porque la paz final no puede hacerse prescindiendo de los palestinos. En Gaza y Cisjordania ya se han registrado incidentes de protesta de los palestinos.

¿Quién apoya el acuerdo? En primer lugar, los tres firmantes (Israel, los Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos), el secretario general de la ONU, António Guterres y en general los aliados internacionales de los Estados Unidos, entre ellos la Unión Europea, si bien no ha hecho ninguna declaración oficial.

También se han declarado favorables los países árabes como Egipto, Jordania (que mantienen ya relaciones diplomáticas con Israel) y Bahréin.

No ha hecho ninguna declaración Arabia Saudí, por el momento, aunque se espera que sea favorable al acuerdo, dada su posición de amistad con a los Estados Unidos y su fuerte enfrentamiento con Irán, especialmente en el Yemen.

Irán, el gran enemigo de la red de amistades de Estados Unidos en la zona, ha rechazado el acuerdo. La agencia oficial Tasnim, calificó el pacto de “vergüenza”, a la que se sumaron los dirigentes iraníes.

Un portavoz de la Autoridad Palestina lo calificó de un golpe en contra de la paz israelí-palestina, pues el acuerdo es «una traición a Jerusalén, a Al Aqsa y a la causa palestina». También se ha opuesto Turquía, donde Recep Tayyip Erdoğan ha lanzado críticas al acuerdo, mostrándose más cercano a Irán. Erdogán no quiere ser un espectador en la nueva geoestrategia del Oriente Medio.

¿Y el Vaticano? Para la Santa Sede todo acuerdo que suponga un avance hacia la paz en Oriente Medios está muy bien visto. Cabe recordar que la posición de la Santa Sede sobre Jerusalén es que la capital de las tres religiones monoteístas (cristianos, musulmanes y judíos) tenga un estatuto internacional, con garantías internacionales.

El acuerdo fue negociado entre el príncipe heredero de los EAU, Mohamed bin Zayed, Benjamín Netanyahu y el yerno de Trump, Jared Kushner. El nombre del acuerdo se llama “Abraham”, queriendo unificar a las tres grandes religiones monoteístas (judíos, musulmanes y cristianos).

Sin duda alguna, para la comunidad internacional, la renuncia momentánea a los territorios ocupados de Cisjordania, por parte de Israel, supone desatascar el gran obstáculo que hay para posteriores acuerdos en la zona entre Israel y los árabes.

Este territorio fue ocupado en la llamada «Guerra de los Seis Días» en 1967, pero la Corte Internacional de Justicia, ​ la Asamblea General de las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas​ habían calificado a Israel como «Potencia Ocupante” de este territorio. Han pasado 53 años.

Los Emiratos Árabes Unidos es una monarquía del Golfo Pérsico, poblada por cerca de 10 millones de habitantes. Es el 7º país productor de petróleo con 3,085,000 barriles por día.

Aproximadamente el 76% de la población es de confesión musulmana (suní). El resto se divide en un 12,6% de cristianos, 6,6% de hindúes y algunas minorías budistas y sijs, lo cual refleja también la fuerte diversidad étnica que convive en el país. Dubái es el único emirato dentro de los EAU con un templo hindú y Sikj Gurdwara.

También hay templos de la iglesia católica en el país. No suele haber problemas serios de convivencia entre musulmanes y el resto de las confesiones religiosas. Aunque el día de Navidad es laborable en el país, los ciudadanos que profesan confesiones cristianas, si lo desean, están exentos de acudir a trabajar ese día.

¿Qué nos depara el futuro? Hay incertidumbre. El actual presidente de los Estados Unidos es un férreo defensor de Israel, pero no sabemos si será reelegido, con lo que pueden cambiar las cartas de la baraja. El analista político Joseph Hage, experto en Medio Oriente, ha dicho que “con la paz se logra mejores negociaciones que con armas”. ¿Estamos en el principio de una paz duradera en Oriente Medio?

De todas formas, es un paso muy importante, sin duda histórico tras 53 años de ocupación israelita. Cambiará la geoestrategia en la zona. Lo veremos dentro de unos meses.

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