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Incendios en la Amazonía, tema que no “apaga” ni el coronavirus

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Shutterstock | Tatsiana Hendzel
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Durante el mes de julio los incendios en la Amazonía aumentaron un 28% en comparación al mismo mes de 2019

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Hace un año era el tema del momento. La catástrofe de los incendios en la Amazonía, vasta zona de la «casa común» (Laudato Sí) inmersa en el corazón del papa Francisco, se expandía y generaba amplios debates en países como Brasil con respecto a las políticas enfocadas en minimizarlos.

La compleja situación se comenzó a visualizar durante julio y agosto de 2019, pero en realidad la mayor selva tropical del mundo ya ardía desde mucho antes.

 

Pasaron los meses, el tema se entibió en los medios y pareció extinguirse con la llegada de la pandemia del coronavirus, tema que tiene en vilo actualmente a la humanidad y que pone a Brasil entre los más afectados del mundo con un número de fallecidos que ya se aproxima a los 100.000.

 

No obstante, a pesar de los pesares, la Amazonía sigue ardiendo. Y recientemente trascendió, publican agencias como EFE, que en Brasil “los incendios aumentaron un 28% en julio” frente al mismo periodo de 2019, al tiempo que “amenazan con expandirse en los próximos meses”.

En ese sentido, se recuerda también que “las imágenes por satélite detectaron en julio un total de 6.803 focos de incendio, frente a los 5.318 focos registrados en el mismo mes de 2019, según datos facilitados por el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE)”.

Todo esto, a pesar de acciones anunciadas por el gobierno de Brasil y la puesta en marcha de operativos para contrarrestar el avance del fuego por la Amazonía.

 

Alto nivel de deforestación

«La Amazonía ha sufrido muchos reveses en la deforestación de sus bosques en los últimos años», destaca la ecologista Ima Viera, investigadora del Museo Paraense Emílio Goeldi y asesor de la Red Eclesial Pan-Amazónica (Repam-Brasil), reproduce una nota de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB).

Es que la propagación de los incendios en la Amazonía tiene amplio vínculo con otro de los temas que preocupa ampliamente, pues en los meses de sequía es donde suelen extenderse en sitios previamente deforestados.

Para esta asesora la deforestación se realiza en extensos tramos a través de la tala alta.

“El objetivo es transformar el bosque en pasto para la cría de ganado o monocultivos de alto valor de mercado. Ya tenemos alrededor del 20% del área deforestada en la Amazonía, que corresponde a 803 mil kilómetros cuadrados ”, expresa..

Sin duda la Amazonía está atravesando una fuerte crisis socioambiental (la pandemia del coronavirus también está golpeando con fuerza a los pueblos originarios) y es por eso que Viera se suma a la consideración de los científicos que hacen referencia a una situación de “no retorno” con una deforestación que sigue avanzando.

Entre las grandes amenazas, además de los efectos sobre la gente, la eventual savanización y empobrecimiento de la biodiversidad.

 

En tanto, en cuanto a futuro, la asesora de Repam-Brasil se anima a reclamar que para que haya un escenario de sostenibilidad se necesita “un sistema sólido de gobernanza territorial y social”.

«Entonces, de inmediato, es urgente exigir el fortalecimiento de los organismos responsables de la gestión ambiental y de la protección y garantía de los derechos de los pueblos tradicionales que sufren muchas amenazas», agrega la asesora.

«Si prestamos atención a los nuevos proyectos, un conjunto de obras de infraestructura planificadas para la Amazonía, como puertos, carreteras y plantas hidroeléctricas, nos damos cuenta de que el patrón de desarrollo que se está adoptando es tan depredador como el implementado en la década de 1970”, continúa la asesora, quien no deja de expresar el sentido de urgencia con respecto a esta gran zona de la casa común y su gente. (Puedes ver nota completa en portugués aquí).

 

 

 

La Amazonía y su gente imágenes 

 

 

 

 

 

 

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