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Papa Francisco propone los principios para “curar al mundo” de esta epidemia

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El Pontífice presenta su brújula para orientar desde el Evangelio la respuesta de las instituciones políticas y sociales.

¿Cómo pueden nuestras sociedades superar las terribles crisis que ha concatenado el coronavirus? ¿Puede el Evangelio servir de brújula para la difícil reconstrucción que nos espera?

El Papa Francisco está convencido de que la Palabra de Dios puede inspirar a gobernantes, líderes sociales y a toda persona de buena voluntad en este cometido que acomuna hoy a la humanidad.

Por este motivo, ha decidido dedicar una serie de intervenciones semanales (sus catequesis de los miércoles) al tema “Curar al mundo”

En este miércoles, comenzó aclarando que “la Iglesia, aunque administre la gracia sanadora de Cristo mediante los Sacramentos, y aunque proporcione servicios sanitarios en los rincones más remotos del planeta, no es experta en la prevención o en el cuidado de la pandemia”. 

La Iglesia, siguió reconociendo, “tampoco da indicaciones socio-políticas específicas. Esta es tarea de los dirigentes políticos y sociales”. 

Sin embargo, inspirado por el Evangelio y por la doctrina social de la Iglesia, sintetizada en el “Compendio de la doctrina social de la Iglesia”, ha presentado los principios que deberán tenerse en consideración para una reconstrucción a la luz del Evangelio.

1
Dignidad de la persona

Ante todo, el Papa enunció “el principio de la dignidad de la persona”.  

El “Compendio de la doctrina social de la Iglesia” lo explica así: “Una sociedad justa puede ser realizada solamente en el respeto de la dignidad trascendente de la persona humana. Ésta representa el fin último de la sociedad, que está a ella ordenada”.

“El respeto de la dignidad humana no puede absolutamente prescindir de la obediencia al principio de considerar al prójimo como otro yo, cuidando en primer lugar de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente”. 

“Es preciso que todos los programas sociales, científicos y culturales, estén presididos por la conciencia de la primacía de cada ser humano”, afirma el Compendio social de la Iglesia.

2
Bien común

En segundo lugar, el Papa presentó “el principio del bien común” como orientación para este mundo convaleciente a causa de la pandemia.

El “Compendio” (Cf. n. 164) explica que este principio se deriva del anterior, “la dignidad, unidad e igualdad de todas las personas”. 

Explica, en particular, que “el principio del bien común” debe convertirse en referencia de “todo aspecto de la vida social para encontrar plenitud de sentido”. 

La doctrina social de la Iglesia entiende por  bien común “el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección”.

En este sentido, hay que aclarar que “el bien común no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo social. Siendo de todos y de cada uno es y permanece común, porque es indivisible y porque sólo juntos es posible alcanzarlo, acrecentarlo y custodiarlo, también en vistas al futuro”. 

En definitiva, concluye el “Compendio”, “una sociedad que, en todos sus niveles, quiere positivamente estar al servicio del ser humano es aquella que se propone como meta prioritaria el bien común, en cuanto bien de todos los hombres y de todo el hombre”.

3
Opción preferencial por los pobres

A continuación, el Papa Francisco mencionó “el principio de la opción preferencial por los pobres”. 

Juan Pablo II, en su encíclica social “Sollicitudo Rei Socialis”, explicó que esta  opción “se refiere a la vida de cada cristiano, en cuanto imitador de la vida de Cristo, pero se aplica igualmente a nuestras responsabilidades sociales y, consiguientemente, a nuestro modo de vivir y a las decisiones que se deben tomar coherentemente sobre la propiedad y el uso de los bienes”.

Por otra parte, añadía, “vista la dimensión mundial que ha adquirido la cuestión social, este amor preferencial, con las decisiones que nos inspira, no puede dejar de abarcar a las inmensas muchedumbres de hambrientos, mendigos, sin techo, sin cuidados médicos y, sobre todo, sin esperanza de un futuro mejor: no se puede olvidar la existencia de esta realidad”. 

4
Destino universal de los bienes

En tiempos de coronavirus, el Papa reivindicó a continuación el principio del destino universal de los bienes.

El “Compendio de la doctrina social de la Iglesia” aclara que “el principio del destino universal de los bienes afirma, tanto el pleno y perenne señorío de Dios sobre toda realidad, como la exigencia de que los bienes de la creación permanezcan finalizados y destinados al desarrollo de todo el hombre y de la humanidad entera”.

En estos momentos en los que empresas y gobiernos están echando carreras para encontrar una vacuna que inmunice contra el coronavirus, la doctrina social cristiana recuerda que el destino universal de los bienes “no se opone al derecho de propiedad, sino que indica la necesidad de reglamentarlo”. 

“La propiedad privada, en efecto, cualquiera que sean las formas concretas de los regímenes y de las normas jurídicas a ella relativas, es, en su esencia, sólo un instrumento para el respeto del principio del destino universal de los bienes, y por tanto, en último análisis, un medio y no un fin”, añade.

5
Solidaridad

Otro principio que los líderes políticos y sociales tienen que vivir y asmir si quieren superar las crisis provocadas por este virus es el de la solidaridad, según el Papa Francisco.

Juan Pablo II en “Sollicitudo Rei Socialis”, explicó que la solidaridad “no es un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos”. 

“Esta determinación se funda en la firme convicción de que lo que frena el pleno desarrollo es el afán de ganancia y la sed de poder”.

Juan Pablo II explicaba que “tales actitudes y estructuras de pecado solamente se vencen —con la ayuda de la gracia divina— mediante una actitud diametralmente opuesta: la entrega por el bien del prójimo, que está dispuesto a perderse, en sentido evangélico, por el otro en lugar de explotarlo, y a servirlo en lugar de oprimirlo para el propio provecho”.

6
Subsidiariedad

La subsidiariedad es otro de los principios fundamentales de la vivencia social del cristianismo, y que fue expuesto por el Papa Francisco este miércoles como clave para responder a la emergencia planteada por la Covid-19. 

De hecho, la subsidiaridad está entre las directrices más constantes y características de la doctrina social de la Iglesia, presente desde sus inicios.

“Es imposible promover la dignidad de la persona”, explica el “Compendio de la doctrina social de la Iglesia”, “si no se cuidan la familia, los grupos, las asociaciones, las realidades territoriales locales, en definitiva, aquellas expresiones agregativas de tipo económico, social, cultural, deportivo, recreativo, profesional, político, a las que las personas dan vida espontáneamente y que hacen posible su efectivo crecimiento social”.

La respuesta a la emergencia coronavirus requiere que los gobiernos impliquen y respeten a la “sociedad civil”, que el “Compendio”  entiende “como el conjunto de las relaciones entre individuos y entre sociedades intermedias, que se realizan en forma originaria y gracias a la subjetividad creativa del ciudadano».

«La red de estas relaciones forma el tejido social y constituye la base de una verdadera comunidad de personas, haciendo posible el reconocimiento de formas más elevadas de sociabilidad”.

7
Cuidado de nuestra casa común

Por último, el Papa propuso el principio del “cuidado de nuestra casa común” como clave para una auténtica reacción a las crisis suscitadas por este virus.

En su encíclica “Laudato Sì”, dedicada al respeto de la Creación, el Papa Francisco hizo un llamamiento que se hace aún más apremiante hoy “a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta”.

“Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos”. Y añade: “Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás”. 

“Se necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación de Dios. Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades”.

Conclusión

Tras exponer estos siete principios, Francisco confesó su intención al exponerlos: ayudar “a los dirigentes, los responsables de la sociedad a llevar adelante el crecimiento y también, como en este caso de pandemia, la sanación del tejido personal y social. Todos estos principios expresan, de formas diferentes, las virtudes de la fe, de la esperanza y del amor”.

En los próximos miércoles, el Papa profundizará ulteriormente sobre estas orientaciones de reconstrucción tras el coronavirus. Podrán seguirlas desde Aleteia. Y, si usted cree que estos consejos pueden ayudar a políticos, líderes sociales, educativos o empresariales…, no dude en compartirlos con ellos.

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