Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
jueves 03 diciembre |
San Francisco Javier
home iconEspiritualidad
line break icon

Cuando el infinito se esconde tras las letras

Abécédaire dans le ciel

er ryan - Shutterstock

Carlos Padilla Esteban - publicado el 30/07/20

Es posible expresar el cielo con palabras limitadas

Me gusta jugar con las palabras. Como un niño juega con las piezas de un castillo. Cada palabra tiene una apertura hacia lo eterno.

Y en sus límites, sin saber bien cómo, se contiene el infinito. Y deja escapar un aliento que todo lo sostiene. Mis palabras son torpes embarcaciones que remontan el río que lleva al corazón de Dios.

Pretenden sostener en su grupa todo el cielo reunido en gotas de rocío. Y los vientos arcanos de la vida recogidos en un suspiro.

Pretendo expresar el cielo con palabras limitadas, contenidas, incluso reprimidas. No dicen más de lo que pueden. Y sueñan con atravesar los mares infinitos superando el límite del papel, de los labios que las pronuncian.

RAGAZZA, QUADERNO, SCRIVERE
Hannah Olinger | Unsplash

Quiero guardar en mi alma las palabras de Dios. Las que me ha dicho a mí personalmente y también a través de aquellos que me he encontrado en el camino.

He visto personas que llevaban guardadas en su alma una carta de amor de Dios dirigida a mí. He leído sus palabras sagradas en sus labios humanos. Y yo mismo he dicho esas palabras de Dios llevándolas en mi pecho, para otros.

La palabra de Dios siembra vida y quema muy dentro. Divide el corazón para que sea capaz de optar por el bien, elegir lo más santo.

No quiero dejar de verter palabras sobre el papel blanco. No quiero cansarme de decir lo que sueña mi alma. No quiero callar y olvidar.

No quiero ocultar a Dios que se esconde detrás de lo que digo, sueño, escribo, dibujo, canto. Ese mensaje escondido que voy sacando como dice Jesús:

«Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo».

Quiero ir sacando de mi alma, del corazón de Jesús, lo nuevo y lo antiguo. Quiero dejar que su palabra antigua y siempre nueva despliegue en mi interior todo su poder y me dé vida.

LETTERS
Berke|Shutterstock

No quiero hablar sólo palabrería. No quiero perderme en un juego de palabras que no transmite nada importante.

Quiero saber callar y hablar a tiempo. Guardar silencio para escuchar cuando no tenga nada que decir. Esperar a ver si encuentro la palabra oportuna, el silencio santo.

Quizás necesito callar para entender qué palabras son importantes. Leía el otro día:

«En el desierto no es posible lo superfluo. En el silencio sólo se escuchan las preguntas esenciales. En la soledad sólo sobrevive quien se alimenta de lo interior»[2].

Decido alimentar mi mundo interior. Buscar en mis recuerdos, en mi alma sagrada porque Dios la habita. Allí donde puedo encontrar algunas respuestas y muchas preguntas. Allí donde el cielo viene a habitar en mi pecho.

Escucho en silencio para saber qué hacer, qué decir y qué callar. No temo el paso del tiempo. Lo cuento con paz, muy despacio entre mis dedos y aguardo a que Dios se haga carne en mi vida. Esa presencia en mí todo lo transforma y saca agua del desierto.




Te puede interesar:
El desierto es el lugar donde se puede escuchar la voz de Dios

[1] King, Herbert. King, Nº 2 El Poder del Amor

[2] José Antonio Pagola, Arturo Asensio Moruno, El camino abierto por Jesús. Juan

Tags:
diosescuchalenguajepalabrasilencio
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia hoy se publica diariamente en ocho idiomas: francés, inglés, árabe, italiano, español, portugués, polaco y esloveno.
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
FATHER JOHN FIELDS
John Burger
Muere el sacerdote voluntario para el ensayo ...
HUG
Dolors Massot
El médico que abrazó al enfermo de coronaviru...
MARIA DEL MAR
Rodrigo Houdin
Fue abandonada en un basural, pero buscó a su...
HOMELESS
Javier González García
La historia de Marina: De vivir en la calle a...
EMANUELLE CUETO RAMOS
Jesús V. Picón
Sacerdote con cáncer terminal: Pierde los ojo...
Philip Kosloski
Cuando sientas que todos conspiran contra ti,...
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.