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El Papa: Jóvenes llamen a los ancianos solos en las residencias

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Alexey Rotanov I Shutterstock
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 ¿Quieres salir de una vida mediocre y apagada?  Francisco reflexiona sobre la parábola del Reino de los Cielos durante el rezo del Ángelus

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En el día de la memoria de san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús, el Papa Francisco invitó hoy a los jóvenes tener un “gesto de ternura” hacia las personas mayores, sobretodo aquellos ‘abuelitos’ solos, que viven en las casas o en las residencias para ancianos, y que desde hace meses por el confinamiento preventivo por el Covid-19 no ven a sus seres queridos y familiares. 

“Queridos jóvenes: cada uno de estos ancianos es su abuelo, nos los dejen solos, usen la fantasía del amor: hagan llamadas, video-encuentros, envíen mensajes, escúchenlos y donde sea posible en el respeto de las normas sanitarias vayan a visitarlos; envíenles un abrazo, ellos son sus raíces; un árbol separado de sus raíces no crece, no da flores, ni frutos, por eso es importante la conexión con sus raíces”.

Reprodução Redes Sociais

Lo dijo Francisco desde la ventana del Palacio Apostólico a algunas decenas de personas congregadas en la plaza de San Pedro pese al calor del verano y la emergencia sanitaria por la pandemia de coronavirus.

Luego el Papa citó el soneto del poeta argentino Bernárdez: “Lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado”. 

Tras el rezo mariano, Francisco insistió en el cese al fuego en los varios conflictos que flagelan al mundo y, en especial, en acabar con las minas anti persona en un mundo ya doblegado por la emergencia sanitaria que cuenta con más 15 millones de infectados comprobados. 

¿Quieres salir de una vida mediocre y apagada?

El Papa también criticó este domingo durante el rezo del Ánglus que la vida de algunos puede resultar “mediocre y pagada” porque se conforman con cosas efímeras. 

En nuestros días, la vida de algunos puede resultar mediocre y apagada porque probablemente no han ido a la búsqueda de un verdadero tesoro: se han conformado con cosas atractivas pero efímeras, de destellos brillantes pero ilusorios porque después dejan en la oscuridad”, dijo Francisco. 

El Papa reflexionó sobre el Evangelio de este domingo (cfr Mt 13, 44-52) que corresponde con los últimos versículos del capítulo que Mateo dedica a las parábolas del Reino de los cielos. 

El Obispo de Roma invitó a asumir una actitud evangélica “convirtiéndonos también nosotros en buscadores sanamente inquietos del Reino de los cielos”. 

“Se trata de abandonar la carga pesada de nuestras seguridades mundanas que nos impiden la búsqueda y la construcción del Reino: el anhelo de poseer, la sed de ganancia y poder, el pensar solo en nosotros mismos”. 

El Papa indicó que la “luz del Reino de Dios te acompaña toda la vida”, no es el destello de los juegos artificiales que pasan en un instante. 

El Reino de los cielos es lo contrario de las cosas superfluas que ofrece el mundo, es lo contrario de una vida banal: es un tesoro que renueva la vida todos los días y la expande hacia horizontes más amplios”.

La creatividad del buscador del Reino 

De hecho, afirmó, “quien ha encontrado este tesoro tiene un corazón creativo y buscador, que no repite sino que inventa, rastreando y recorriendo calles nuevas, que nos llevan a amar a Dios, a amar a los otros, a amarnos verdaderamente a nosotros mismo”.

Francisco explicó que la persona que está en este camino lo demuestra con su “creatividad” de dar la vida de modos distintos y dar más y más a favor también de los otros. 

Jesús, Él que es el tesoro escondido y la perla de gran valor, no puede hacer otra cosa que suscitar la alegría, toda la alegría del mundo: la alegría de descubrir un sentido para la propia vida, la alegría de sentirla comprometida en la aventura de la santidad”. 

Antes de la oración marina, el Pontífice pidió que la “Virgen Santa nos ayude a buscar cada día el tesoro del Reino de los cielos, para que en nuestras palabras y en nuestros gestos se manifieste el amor que Dios nos ha dado mediante Jesús”. 

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