Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
jueves 03 diciembre |
San Francisco Javier
home iconCultura e Historia
line break icon

Las dos hermanas alfareras que inspiraron a Goya, Murillo y Velázquez

JUSTA Y RUFINA

Goya | Public domain

Sandra Ferrer - publicado el 17/07/20

El 17 de julio se celebra la festividad de las Santas Justa y Rufina, mártires en la Hispania Romana. Su historia es recordada y celebrada con procesiones y hermosas obras de arte

Justa y Rufina eran dos hermanas que nacieron en Sevilla en 268 y 270. Eran hijas de una humilde familia que sobrevivía trabajando en el oficio de la alfarería. Sus padres transmitieron a las dos chicas una profunda fe cristiana en un tiempo en el que seguir la doctrina de Jesús era muy peligroso.

Las jóvenes nacieron cuando gobernaba el emperador Aureliano que decretó una de las persecuciones más importantes contra los cristianos y fallecerían bajo el reinado de Diocleciano, quien años después de la desaparición de las santas, ordenaría una cruenta persecución que pasaría a la historia como la “Gran Persecución”.

La prohibición de abrazar la fe de Cristo se extendía en todos los rincones del Imperio e Hispania no era una excepción. A pesar del peligro, la familia de Justa y Rufina permanecieron fieles a sus creencias hasta el punto de no temer enfrentarse por ello a las autoridades. Y así lo demostraron durante las fiestas que se celebraban cada año en honor a la diosa Venus.

RUFINA AND SECUNDA
Public Domain

Sucedió en el verano del año 287. Por las calles de Sevilla los romanos desfilaban con ídolos y pedían ofrendas para su mantenimiento. Lo hacían entre la gente y deteniéndose en los distintos comercios. Solo era cuestión de tiempo que llegaran hasta la alfarería en la que trabajan Justa y Rufina, quienes no dudaron en negar limosna a la diosa Venus y sus seguidores. Su negativa provocó un altercado público que terminó con la figura de la diosa por los suelos hecha añicos.

Ambas eran plenamente conscientes que su negativa iba a acarrear nefastas consecuencias. El prefecto de Sevilla, Diogeniano, no tardó en detenerlas y encarcelarlas. Su objetivo no era otro que castigarlas por su acto contra una de sus divinidades pero sobre todo, Diogeniano pretendía obligarlas a renunciar a su fe cristiana. Justa y Rufina, convencidas de sus creencias, se negaron aún a sabiendas de lo que les esperaba a continuación. Ambas jóvenes fueron sometidas a tortura en el potro y con otros artilugios de lo más crueles y dolorosos.

Diogeniano no podía creer la valentía y resistencia de aquellas mujeres. Obsesionado con terminar con ellas sino podía doblegar su fe, las condenó a caminar descalzas hasta Sierra Morena para después encarcelarlas de por vida. Justa fue la primera en sucumbir al hambre. Su cuerpo fue lanzado a un pozo de donde el obispo Sabino consiguió rescatarlo poco tiempo después.

JUSTA Y RUFINA
Murillo | Public domain

El prefecto romano creía que ver morir a su hermana convencería a Rufina de que debía renegar del cristianismo pero de nuevo se equivocó. Estaba dispuesta a seguir los pasos de Justa. Indignado y humillado, Diogeniano no se apiadó de ella ni permitió que, al menos, falleciera de la misma manera que Justa. Rufina fue llevaba al anfiteatro donde esperaban que un león terminara con su vida. Según cuenta la leyenda hagiográfica, el animal se plantó ante ella y quedó manso como un gato doméstico. Harto de tanta humillación, Diogeniano ordenó decapitarla. Su cuerpo también sería recogido por el obispo Sabino.

El martirio de aquellas jóvenes que no llegaron a cumplir los veinte años mereció la veneración de la Iglesia Cristiana que terminó canonizándolas. Son recordadas también como patronas de los alfareros y de distintas localidades españolas.

Muchos pintores y escultores han inmortalizado la figura de estas santas y lo hacen casi siempre representándolas con las palmas del martirio y situándolas a ambos lados de la Giralda en recuerdo del terremoto de 1504 que, según la tradición, no pudo destruir la emblemática torre gracias a su intercesión.

Apenas dos décadas después de su muerte, el Imperio Romano empezaba un nuevo episodio en su larga existencia. El Edicto de Milán de 313 permitía la libertad religiosa en todo su vasto territorio.

Tags:
antigua romacristianos perseguidoshistoriamartirespintura
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia hoy se publica diariamente en ocho idiomas: francés, inglés, árabe, italiano, español, portugués, polaco y esloveno.
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
FATHER JOHN FIELDS
John Burger
Muere el sacerdote voluntario para el ensayo ...
HUG
Dolors Massot
El médico que abrazó al enfermo de coronaviru...
MARIA DEL MAR
Rodrigo Houdin
Fue abandonada en un basural, pero buscó a su...
HOMELESS
Javier González García
La historia de Marina: De vivir en la calle a...
EMANUELLE CUETO RAMOS
Jesús V. Picón
Sacerdote con cáncer terminal: Pierde los ojo...
Philip Kosloski
Cuando sientas que todos conspiran contra ti,...
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.