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4 tips de la Biblia para ser un buen invitado

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Cumplir con estos modales puede garantizar que te inviten una y otra vez

Si alguien te invita a quedarte en su casa por un período de tiempo prolongado, ya sea para cenar o para una estancia de una semana, es importante ser un buen invitado.

Hay algunos consejos de sentido común que debemos tener en cuenta: dar las gracias; no te burlarse de la contraseña wifi de tu anfitrión; limpiar después de utilizar algo; escuchar música a un volumen un poco más bajo de lo normal; sumarte a las actividades que te proponen; ofrécete a ayudar en cualquier cosa que sea necesario…

Pero también hay algunos consejos más que han existido desde siempre, y puedes encontrarlos en cualquier Biblia. ¡Seguir estos consejos aumentará las posibilidades de que tus anfitriones te consideren un invitado maravilloso al que quieran invitar otra vez!

FRIENDS HAVING A MEAL
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1
No abuses de su hospitalidad

Proverbios 25, 17 nos recuerda oportunamente: “Pon tu pie raramente en la casa de tu vecino, no sea que se harte de ti y te aborrezca”. Lo mismo suena cierto para los huéspedes, sin importar de dónde vengan. Aunque lo estés pasando muy bien, quedarte un día o dos más, o un par de horas extra después de la cena, puede ser un problema para tus anfitriones.

Saber cuándo toca marcharse es un arte. Salir demasiado temprano puede dejar a tus anfitriones preguntándose qué hicieron mal, por lo que una buena manera de decidir es simplemente preguntar sin doblez: «Lo estoy pasando muy bien, pero no quiero molestarte. ¿Debería irme ya?».

Repas de Noël
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2
Come lo que te pongan

 

Pablo exhorta a los cristianos de Corinto a «comer de todo aquello que les sirvan, sin preguntar nada por motivos de conciencia» (1 Co 10, 27). Jesús también respalda esto cuando instruye a sus apóstoles a: «Quedarse en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya» (Lc 10, 7).

Comer lo que ponen delante es algo que enseñamos a los niños. Pero es útil recordar que aunque crezcamos y tengamos más independencia, conocimiento y preferencias sobre la comida, sigue siendo de buena educación comer lo que se nos da gratis. Si tienes alergias o sensibilidades alimentarias, es mejor que tu anfitrión las conozca de antemano.

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3
No te excedas comiendo

«Si te sientas a la mesa de un señor, fíjate bien en lo que tienes delante; clava un cuchillo en tu garganta, si tienes mucho apetito», dice Proverbios 23, 2. Es una imagen bastante fuerte, y no recomiendo apuñalarte si estás comiendo demasiado en la casa de alguien. ¡Pero es un buen recordatorio!

Tal vez tu anfitrión tenga algunas barras de galletas de caramelo increíbles que son la cosa más sabrosa que jamás haya comido. O tal vez en general todo lo que cocina tu anfitrión es delicioso. Pero no es una excusa para comer en exceso. Tu anfitrión probablemente se sentirá halagado de que te gusten las cookies si repites por segunda vez, pero tal vez no en la quinta.

No esperes que el mundo gire a tu alrededor como invitado. «Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: Amigo, acércate más, y así quedarás bien delante de todos los invitados. Porque todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado» (Lc 14, 10-11)

¿Esto significa que tendrías que sentarse en la mesa de los niños durante las celebraciones? ¡No exageremos! Lo que sí sería bueno es, por ejemplo no pretender sentarse en el centro de la mesa para así dominar toda la conversación. Sé desinteresado y evita cualquier egoísmo.

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