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Un escultor de Dios en medio de la guerra…

SCULPTURES
Cortesia Jesús Picón
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Afuera del taller de Armando, hay caos y una guerra, pues a lo lejos a veces él escucha las ráfagas de los “cuernos de chivo”, el golpeteo de los fusiles barret que traspasan a las patrullas y a cualquier blindaje.

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He recibido una asignación periodística desde el Cielo, y lo especifico así porque el padre Juan Manuel Pérez Romero, rector del Santuario de la Congregación de Nuestra Señora de Guadalupe, en Querétaro, me recomendó realizar este reportaje y entrevista del escultor de Dios. Más adelante relato y explico por qué para mí es el escultor de Dios a quien tengo que ir buscar.

No puedo ciertamente ir al taller de Armando, el escultor de Dios, pues su taller está territorialmente en medio de una guerra sangrienta entre dos cárteles de la droga y de robo de combustible; es una guerra en todo el estado de Guanajuato (México), pero su epicentro está en Celaya, Silao, Irapuato y los Apaseos; es una guerra que ha dejado a miles de muertos en este territorio, y sangrientos actos criminales en estas ciudades y sus carreteras.

En definitiva, mi familia y las últimas noticias de los enfrentamientos entre policías y estos dos cárteles me hacen dudar de ir personalmente a buscar al escultor de Dios. No quiero correr riesgos; me comentan que hay asaltos y tiroteos en las carreteras que me llevarían a mi destino. Contacto entonces vía WhatsApp al Escultor de Dios, aún me duele no poder ir personalmente a esta encomienda, pero me llegan sus primeras fotos de lo que hace y sus respuestas. Quedo impactado.

Una paz indescriptible me inunda al ver la belleza que crea con sus manos, obras de arte sobre madera, esculturas de todos los santos, esculturas de la Virgen María, esculturas de Cristo, que son impactantes. 

Armando, en el silencio de su taller, se encierra a esculpir imágenes artísticas que terminan en templos católicos, ante las cuales los fieles depositarán sus oraciones. Mientras, afuera del taller de Armando, hay caos y una guerra, pues a lo lejos a veces él escucha las ráfagas de los “cuernos de chivo”, el golpeteo de los fusiles barret que traspasan a las patrullas y a cualquier blindaje.

Él se concentra a pesar del caos del mundo y su violencia, eleva sus pensamientos y su alma al esculpir el rostro de Cristo, el rostro de la Virgen María; suavemente lima, lija, corta, traza, esboza y acaricia la madera de encino y roble; cada movimiento de sus manos sobre la madera para dar forma a las esculturas de Jesucristo es una plegaria en silencio; cada movimiento de sus manos es una oración elevada por la paz del mundo y por la paz de Guanajuato.

Ese taller está inmerso de una paz indescriptible, y lo reflejan las palabras de Armando: no hay angustia en él, sabe que trabaja para Dios. Es increíble que en medio de una guerra, un sencillo artista como Armando, un escultor de Dios, realice maravillas inspiradas desde el Cielo.

El ver estas obras de arte dan paz; mi adrenalina se tranquiliza en mi torrente sanguíneo, pues vivo muy cerca de la frontera de Celaya, Guanajuato, y sabemos del peligro y la realidad que se vive, y sin la divina  protección de Dios puede llegar algún día este conflicto aquí también, a Querétaro. Ruego a Dios que nunca suceda esto y que pronto la paz llegue a Guanajuato y a todo México. 

Pero hoy me quedo mirando las fotos que me envía Armando y me llenan de paz, y me quedo escuchando la voz de Armando, que habla con una paz y tranquilidad que sólo puede tener un escultor de Dios, que dedica y consagra su vida, su talento a esculpir y a tallar la madera para mayor gloria de Dios.

Armando, muchas gracias por concedernos esta entrevista para Aleteia España. ¿Puedes decirnos tu nombre completo, de dónde eres, tu edad y qué estudios tienes?

Me llamo Armando Centeno. Nací en la ciudad de Celaya, Guanajuato. Tengo actualmente 39 años. Estudié en la secundaria “Justo Sierra”, de Apaseo el Alto, Guanajuato, lugar donde vivo.

¿Cómo llegó a tu vida la pasión por esculpir? ¿Cómo iniciaste en este oficio? ¿Quién te enseñó?

Cuando terminé la secundaria tenía 14 años y  fui al taller de un artesano de nombre Roberto Juárez.  Fue ahí donde tomamos las primeras cuchillas e inició nuestro amor al arte, trazando las primeras piezas que nos ponían a realizar, que eran caras, rostros, que nos ponía a  hacer el maestro Roberto. Las imágenes que realizábamos se hacían en madera de sabino o de palo santo.

Armando, ¿puedes describirnos que es lo que esculpes? ¿Imágenes de santos? ¿Cuál consideras que es tu fuerte o tu especialidad como escultor?

La mayoría de las imágenes que elaboramos son religiosas. Sobre todo hacemos imágenes de Cristo, en sus diversas advocaciones, como es el Señor de la Misericordia, el Nazareno,  el Señor de la Columna y algunos más.

Todas estas imágenes que tú has realizado, ¿a quiénes son destinadas, o quiénes son los que más las encargan: sacerdotes, religiosas, familias? ¿Cuál es el trabajo de mayor demanda o éxito en tu taller?

Por lo regular los trabajos se van a los templos; los sacerdotes son los que más compran nuestras imágenes; ellos son los que han llevado a que el trabajo de nosotros haya ido avanzando hacia las imágenes de devoción.

Las imágenes de más demanda son las de Cristo, pues les damos un toque tan realista que inspiran admiración o devoción, dependiendo del sentir de cada persona.

¿En qué se basa tu inspiración para esculpir?

Mi inspiración en mi trabajo artístico nace de mi experiencia como delante de la historia del arte dentro de la sociedad religiosa y civil.

El arte manifiesta diversos sentimientos de todos los tiempos y realidades de nuestra nación. Viendo esa realidad, me inspiro en mi quehacer artístico, en especial en el arte sacro.

¿Cómo están las cosas en Apaseo? ¿Es verdad lo que dicen las noticias acerca de la violencia en Guanajuato?

La situación sí es complicada. Hay días que se ponen dramáticos porque hay grupos que se andan peleando por las plazas en el negocio de las drogas; y esto ha afectado la economía del pueblo.

Sin embargo, no se meten directamente con las personas, sino que son conflictos entre ellos mismos; pero sí hay mucha gente caída.

Cuando tú estás esculpiendo estas imágenes tan hermosas, por ejemplo, las manos o el rostro de la Virgen, o los pies de Jesucristo, ¿eso te ayuda a olvidar la violencia y las balaceras de afuera?

Sí. Vivimos en tiempos muy complicados; la vida está muy difícil. Pero, por nuestra parte, estamos haciendo imágenes lo mejor realizadas posible, a fin de que susciten la devoción al ver la escultura realizada en un tronco, en un simple pedazo de madera que la gente pudo pensar que no tenía utilidad.

Queremos que nuestras imágenes inspiren, que muevan a la veneración, que  sirvan para abrir el corazón y la mente de cada persona.

¿Hay alguna dirección de correo electrónico a la cual te puedan contactar quienes estén interesados en alguna escultura?

Para información sobre las esculturas y pedidos me pueden contactar al correo melys0809@hotmail.com

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