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Brutal asesinato de un adolescente cristiano en Odisha, India

SAMARU MADKAMI
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Samaru Madkami, de etnia tribal, fue golpeado hasta la muerte por un grupo de radicales hinduistas

ACN, Josué Villalón.- Samaru Madkami, un adolescente cristiano de 14 años, ha sido brutalmente asesinado el pasado 4 de junio en el pueblo de Kenduguda, estado de Odisha (anteriormente llamado Orissa), este de India. El joven fue asesinado por su fe cristiana por un grupo de radicales hinduistas que, después de acabar con su vida a golpes, lo enterraron en una colina cercana a la localidad.

Sajan George, presidente de la organización Global Council of Indian Christians (GCIC), ha dado a conocer el caso a través de la agencia católica Asia News, después de que la policía registrase los hechos y hallase el cadáver de Samaru, ante la denuncia de varios vecinos. Una decena de personas han sido arrestadas sospechosas de ser los presuntos asesinos.

John Dayal, un activista católico de derechos civiles y escritor indio, ha declarado a la organización inglesa CSW: «Este es el caso más atroz y espantoso de violencia anticristiana que ha salido a la luz en el silencio forzado del bloqueo del coronavirus. Ha habido una serie interminable de diversos grados de violencia contra la comunidad cristiana en varios estados. Lo que es igualmente desagradable y convincente es la forma en que los políticos locales y una sección de los medios de comunicación están tratando de borrar o al menos minimizar el secuestro y el linchamiento del joven creyente. El caso debe ser investigado por la Agencia Nacional de Investigación, ya que la policía y la administración del estado han perdido la confianza de la gente «.

Más ataques en los últimos meses

Según el relato de los hechos, el joven se encontraba en casa cuando un grupo de personas armadas con bastones y otras armas tradicionales llamaron a la puerta preguntando por su padre Unga Madkami, cristiano de la comunidad protestante local. Entonces los hombres, algunos de los cuales se ha denunciado que son vecinos de Kenduguda, sacaron a la fuerza a Sombaru y lo asesinaron a golpes. «GCIC condena en los términos más fuertes posibles este homicidio de un joven inocente en el distrito de Malkangiri, en Odisha», afirma Sajan George.

GCIC denuncia que en los últimos 3 años radicales hinduistas, seguidores de la ideología hindutva, han fomentado el odio contra cristianos entre los vecinos de Kenduguda. En los últimos meses se han continuado los ataques e intimidaciones contra los indefensos cristianos tribales en esta zona de la India. Los Adivasi, nombre genérico que reciben los indígenas tribales de la India, no constituyen ninguna casta en del país, al igual que los dalit o «intocables», por lo que ocupan los puestos más bajos de la sociedad. Los cristianos del estado de Odisha son en su mayoría miembros de estos grupos étnicos.

Protestas pidiendo justicia y reparación

El brutal homicidio de Samaru ha tenido lugar apenas un mes después de que otro cristiano, Kama Sodi, fuese linchado y su casa saqueada en el mismo pueblo. Sodi quedó inconsciente tras el ataque y fue ingresado con graves lesiones internas y externas en el BSS Government Hospital de Malkangiri, donde consiguió reponerse.

Según denuncia GCIC, los cristianos locales no tienen confianza en la administración de la policía, que en ocasiones ha actuado en favor de los radicales hinduistas. GCIC apoya a la agrupación cristiana del distrito de Malkangiri, Christian Mancha (MDCM), y ha convocado protestas para pedir justicia y compensación por el homicidio de Samaru Madkami.

El estado de Odisha ha sido testigo de algunos de los asesinatos más brutales perpetrados contra la comunidad cristiana de India en los últimos años. En 1999, el misionero australiano Graham Staines, que atendió a pacientes con lepra, fue quemado hasta la muerte con sus dos hijos en Manoharpur, distrito de Keonjhar. En 2008, la violencia comunitaria dirigida contra los cristianos en el ditrito de Kandhamal tuvo como resultado casi 100 muertos, alrededor de 56.000 personas fueron desplazadas y unas 300 iglesias y lugares de culto destruidos.

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