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Prueba esta estrategia para que tus hijos disfruten con la lectura este verano

family reading
Rawpixel.com | Shutterstock
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Un club de lectura familiar que cumple con todos los objetivos educacionales sin que los niños sientan como que siguen en la escuela

Madres, padres y profesores del mundo, es momento de respirar hondo y disfrutar de un buen merecido descanso después de superar estos últimos meses de educación a distancia. Nadie habría elegido voluntariamente una situación tan dura, pero dieron lo mejor de ustedes y las vacaciones de verano vienen a ofrecerles ese descanso que necesitan.

La mayoría de los padres no tendrán mucha prisa por hacer trabajos escolares este verano y están ansiando un “verano clásico” de correr entre los aspersores del jardín, preparar barbacoas, beber limonada y poco más. Pero con pocos campamentos o clases disponibles este año, tal vez les gustaría tener una forma de hacer que aprendan, piensen y lean por placer durante todas las horas de esparcimiento que de repente tienen entre sus manos… ¡Quizás este sea el verano perfecto para probar un club de lectura familiar!

El concepto es sencillo y solo implica unos pocos pasos:

Escojan un libro para que lo lea toda la familia

Si sus hijos son mayores, podrían preguntarles qué les gustaría leer o bien todo el mundo podría hacer una propuesta y votar el libro que escoja el club. Pero si sus hijos son lo bastante jóvenes como para aceptar sugerencias, planteen escoger el libro favorito de su infancia. Releerlo con sus hijos les traerá de vuelta algunos recuerdos dulces. Y si el libro es uno que les encanta, sus hijos percibirán su entusiasmo.

También podrían escoger el primer libro de una serie, de modo que vuestros hijos puedan continuar leyendo las secuelas si les gusta el primero. O podrían escoger un libro sobre un lugar particular del mundo y aprender sobre esa región a medida que avance el libro.

Lean el libro en familia

 

Lo ideal sería que leyeran el libro en voz alta juntos. Quizás tú y tu pareja podrían turnarse, ya que la lectura en voz alta beneficia a los niños de cualquier edad. Pero la vida no da tregua, así que quizás tenga más sentido que vuestros hijos escuchen el libro en audiolectura (una forma estupenda de atender a una “lectura en voz alta”) o que cada uno lea el libro por su cuenta.

Comenten el libro

Aquí viene la mejor parte: ¡hablar del libro! Entonces es cuando surge la magia, ya que el pensamiento crítico y el comentario de la historia tendrán un poderoso impacto sobre el aprendizaje de los niños.

Si sus hijos son más mayores, quizás podrían pedir que cada miembro de la familia pensara en una pregunta sobre la que debatir. Sin embargo, incluso los niños de tres años pueden participar en la conversación. Prueben con preguntas como las siguientes:

  • ¿Cuál es tu parte favorita? ¿Por qué te gustó? ¿Cómo te hizo sentir?
  • ¿Qué parte te gustó menos? ¿Por qué? ¿Cómo te hizo sentir?
  • ¿Qué personaje te gustó más? ¿Por qué?
  • ¿Hubo algún personaje que no te gustara? ¿Por qué?
  • ¿Alguno de los personajes te recordó a alguien que conoces? ¿Por qué?
  • Si te encontraras en la misma situación que un personaje del libro, ¿cómo habrías reaccionado?
  • ¿En qué se parecen o son distintas las vidas de los personajes con respecto a las nuestras?
  • ¿Qué crees que sucedió a los personajes después de lo que han vivido en el libro?

Algunas familias hacen estas conversaciones del club de lectura durante la cena, con una comida temática y actividades y decoración relacionadas: leer Heidi comiendo queso de cabra, por ejemplo. Pero tampoco es necesario planificar eventos temáticos si no os parece divertido. Lo importante es leer el libro y conversar sobre él.

Leer un libro delante de sus hijos, leer a sus hijos y hablar sobre lo que leéis son tres de las mejores formas demostradas para ayudar a vuestros hijos a prosperar académicamente. El club de lectura familiar aúna estas tres estrategias en una actividad divertida y sencilla. Es una forma sutil, aunque increíblemente efectiva, para ayudar a los niños a seguir aprendiendo a lo largo del verano sin que se den cuenta siquiera.

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