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¿Por qué el lirio blanco es la flor de las primeras comuniones y bodas?

LILLY
Shutterstock | Kanjanee Chaisin
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Blancura resplandeciente, pétalos majestuosos… El lirio no es una flor como las demás. Noble y elegante, asociado a numerosos significados espirituales, el lirio blanco es por excelencia la flor de las primeras comuniones y las bodas. Comentamos su inspirador simbolismo bíblico

En muchos país es tradición que las niñas lleven una corona de flores en su primera comunión. Esta bella costumbre, tiene un significado espiritual: expresar con delicadeza un testimonio de fe.

Por otra parte, la flor de lis, el lirio, suele estar presente las primeras comuniones y las bodas tanto en la decoración de las iglesias como en los lugares de recepción. El lirio blanco desempeña un papel muy concreto: invitar a las personas presentes a la alabanza y la oración.

Pero, ¿de dónde viene esta preferencia por el lirio? ¿Cómo se ha convertido el lirio en un símbolo indisociable de la primera comunión y del matrimonio? ¿Por qué es una flor imprescindible en las celebraciones religiosas? En la Biblia, cómo no, encontraremos la respuesta.

Pureza

En efecto, en la tradición bíblica, el lirio está asociado a dos significados.

El primero: el lirio es símbolo de pureza y de virginidad. El célebre poema del Cantar de los cantares evoca una promesa pura y casta al comparar a una mujer a “un lirio entre los cardos”.

La ternura de Dios hacia su pueblo, su amor por la humanidad, se comparan así con la pasión de un amante hacia su querida.

Como un lirio entre los cardos es mi amada entre las jóvenes (Ct 2,2).

Confianza

También, el lirio es el símbolo del abandono a la voluntad divina, de confianza en Dios.

Cuando Jesús comparte sus consejos en el Evangelio según san Mateo (Mt 6,27-34), recuerda la importancia de ponerse en manos de la Providencia divina, capaz de satisfacer las necesidades de quienes buscan lo Eterno, haciendo referencia al crecimiento natural de los lirios. Los lirios “van creciendo”, pero “sin fatigarse ni tejer”, así que ¿para qué preocuparse?

 ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida?

¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer.

Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.

Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!

No se inquieten entonces, diciendo: «¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?».

Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan.

Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura.

No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.

Es gracias a este simbolismo bíblico que el lirio es invitado tanto a comuniones como a bodas para ser símbolo de amor puro y de fidelidad.

 

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