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Cómo estamos viviendo los reencuentros con familia y amigos

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Shutterstock | Vikulin
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Los encuentros tan esperados con más conciencia que nunca y muchos beneficios

Nos hemos quedado en casa durante semanas y meses obedeciendo las órdenes de confinamiento debido al coronavirus para evitar los contagios masivos. Muchos hemos soñado en encontrarnos con los nuestros de nuevo o repasado y revaluado en nuestra mente unas mil veces todo lo que haríamos cuando termine el tiempo de aislamiento.

Aunque es verdad que hay sitios en donde las medidas de distanciamiento social continúan siendo estrictas, comienza a levantarse la cuarentena en muchos lugares. No significa que la amenaza de coronavirus haya desaparecido y tampoco que volveremos completamente a la normalidad hasta que tengamos una vacuna efectiva, pero es un hito importante.

Con los cuidados necesarios que hay que considerar y aunque no podamos planear una fiesta con todos los amigos, correr a la casa de nuestros abuelos que están lejos o ver a la mayor cantidad de personas posible, sí podemos al fin comenzar a reintroducir el contacto social en nuestra vida y reencontrarnos con nuestros seres queridos.

Estos encuentros después de tanto tiempo y siendo tan esperados y llenos de ilusiones, despiertan un cúmulo de emociones y nos arrojan nuevos desafíos, experiencias inolvidables y al mismo tiempo valiosos recursos para seguir transitando este camino de la pandemia.

Reuniones que con más conciencia sobre su valor después de haber pasado por eternos momentos de habernos extrañado y teniendo que compartirlos en la distancia física, hoy la situación nos permite vivirlos de un modo muy especial y único para siempre.

Aprendiendo a relacionarnos de otro modo

Volvemos a vernos pero no por eso dejamos de ser responsables tomando las precauciones que nuestro sentido común nos dicta como lavarnos las manos con frecuencia y cubrirnos la boca si estornudamos o tosemos e incluso evitar abrazos o besos. Estamos cada vez más cerca sabiendo que llegará un momento para poder hacer estas cosas. Hoy valoramos que podemos encontrarnos y estamos juntos.

Aprovechando el tiempo de calidad

Ahora sabemos verdaderamente lo que el tiempo de calidad en familia que hemos escuchado tanto significa. El tiempo que compartimos es limitado y vale oro. Son estos momentos breves pero bien aprovechados los que nos dejan más presente lo que hemos compartido y vivido juntos para seguir construyendo nuestras relaciones más estrechas.

Reavivando el sentido de pertenencia

Uno de los beneficios de compartir en familia y con amigos es que estar juntos nos crea un fuerte sentido de pertenencia. La pandemia nos ha distanciado y ahora al encontrarnos recuperamos esos valores que nos recuerdan de dónde venimos y quiénes somos; valores que nos ayudan a comprender nuestra conexión con nuestros seres queridos y el proyecto de amor del que somos parte.

Recuperando la intimidad

Muchos han sentido esa necesidad de convocar una buena reunión familiar a la antigua. Debido a las restricciones sobre el acceso a espacios públicos abarrotados, estas reuniones se llevan a cabo en la intimidad del hogar. Tal vez hacía mucho tiempo que esto no sucedía incluso antes de decretarse la cuarentena. Las familias vuelven a lo más profundo e íntimo de cada uno para recibir a los demás.

Poniéndonos al día

No solo hablamos sobre las fuentes de información que estamos manejando sobre el virus y su prevención. Ha pasado tiempo y tenemos muchas cosas nuevas importantes que contar: nuevas situaciones laborales, cancelaciones escolares, problemas de salud y cómo nuestra familia está transitando estas circunstancias únicas. Ahora tenemos la oportunidad explayarnos en detalles.

Aumentando la autoestima

El tiempo compartido con la familia y los amigos nos ayuda a crear y fortalecer la autoestima al tener la oportunidad de dar y recibir amor. La familia es ese espacio en donde somos queridos enteramente por lo que somos y no por lo que hacemos. Estos encuentros donde el amor se hace presente, refuerza en nosotros nuestro valor.

Fortaleciendo los vínculos

Los lazos familiares se refuerzan en el trato. Hasta ahora hemos tenido un contacto muy limitado o virtual, pero al compartir actividades más específicas, charlas, juegos y tiempo personal esto nos ayuda a tener más oportunidades para conversaciones provechosas, desarrollar el trabajo en equipo y expresar el afecto.

Creando nuevos recuerdos

No sabemos cuándo será el próximo encuentro, pero lo que vivimos hoy es una ocasión de crear buenos recuerdos familiares, una de las cosas invaluables con las que nos quedamos después de volver a separarnos o cuando un ser querido se va. Estos recuerdos son los que mantendrán viva la unión a pesar de estar lejos.

Desconectándonos del mundo digital

El mundo tecnológico actual facilita que las familias estemos presentes pero no deja de haber obstáculos. Cuando creamos una zona libre de tecnologías, eliminamos las distracciones para que podamos concentrarnos mejor el uno en el otro. Sin tablets, ordenadores y móviles de por medio, la comunicación fluye de otro modo.

Renovando fuerzas y energías

Los encuentros no solo nos renuevan sino que nos llenan de fuerzas para seguir adelante, porque no sabemos hasta cuándo estaremos así. Ver otras caras, cambiar el ambiente, volver a vestirnos de modo especial o compartir algo que hacemos bien como una comida, son pequeñas cosas que nos ayudan y animan a no bajar los brazos.

Aprendiendo unos de otros

Podemos compartir lo que estamos aprendiendo de la cuarentena y cómo la estamos aprovechando: pasando más tiempo juntos, aprendiendo cosas nuevas e invirtiendo tiempo en cosas que siempre deseábamos hacer. Hablar acerca de algo nuevo que hemos descubierto en nosotros y cómo necesitamos mantener nuestros ojos abiertos para no dejar pasar oportunidades creativas y ayudar a otras personas.

Aportando nuevas ideas

Hay muchas estrategias que estamos utilizando con las nuevas rutinas y las reglas familiares vigentes, las responsabilidades en casa y cómo se hacen las tareas y se organizan los horarios. Permitir un espacio para preguntas y sugerencias es una oportunidad para dar e incluso recibir algunas ideas mucho mejores que las nuestras.

Celebrando lo pendiente

Este es el momento de celebrar las calificaciones, las victorias deportivas, los cumpleaños, los aniversarios, las noticias importantes como un nuevo embarazo o un nacimiento y todo aquello que había quedado pendiente festejar con motivo del aislamiento. “Tarde, pero seguro” podemos dar gracias por estos motivos de festejo.

Contando historias y anécdotas

Recordar momentos familiares nos revitaliza, nos llena de diversión y nostalgia. Sea que haya sido un viaje a las montañas o la visita a un museo, podemos discutir y revivir esos momentos especiales evocando la memoria sabiendo que ahora no podemos visitar esos sitios, pero que son parte de nuestra historia.

Compartiendo las dificultades

Para muchos es un momento de poder abordar los problemas o desafíos, incluso las finanzas, los proyectos o lo que más nos cuesta. No es un momento para avergonzar a nadie o señalar errores o problemas individuales, sino encontrar apoyo y consuelo en aquellos que podemos confiar.

Cultivando sentimientos positivos

Estos primeros encuentros son una verdadera posibilidad de poder alimentar el tanque emocional de cada uno y llenarlo con sentimientos positivos de alegría, fe y esperanza en donde podemos bendecir una mesa, dar gracias a Dios y afianzar nuestra amistad.

Divirtiéndonos juntos

Es un tiempo para poder divertirse con una guitarra y algo de música, un juego de mesa, cartas, o simplemente escuchando nuestros temas favoritos mientras nos trasladamos en automóvil. No importa como sea, pero será divertido. Es una oportunidad, sobre todo con los más pequeños, de poder pasarlo bien.

 

Agradeciendo lo que tenemos

Cuando estamos juntos todos los días muchas veces no nos damos cuenta de lo bueno que tenemos. La familia y los amigos son un verdadero tesoro y estos reencuentros nos hacen valorarnos más y estar agradecidos de tener lo que es esencial en la vida porque si no se vive para los demás, la vida carece de sentido.

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