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Los “Dreamers” vuelven a soñar

DREAMERS
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700.000 personas podrán seguir bajo la protección del programa iniciado por Barack Obama

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En una decisión reñida (cinco a favor, cuatro en contra) la Corte Suprema de Estados Unidos, detuvo el esfuerzo de la administración encabezada por Donald Trump de poner fin a la protección legal de inmigrantes indocumentados que llegaron a este país siendo niños.

Desde 2017 la administración Trump anunció su intención de poner fin al programa que echó a andar Barack Obama; el Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA, Acción Diferida para los Llegados en la Infancia). Por el momento, el DACA sigue vigente.

Los cinco jueces que votaron en contra de las intenciones de la administración Trump y que, finalmente, dieron un respiro a los cerca de 700.000 “Dreamers” (“Soñadores”) que están bajo la protección del DACA indicaron que las acciones del gobernante republicano de rescindir el programa han sido “arbitrarias y caprichosas”.

Problema legal y humano

La determinación de la Corte era una de las más esperadas antes del verano. En un contexto dominado por la pandemia del COVID-19 y las protestas raciales, el máximo tribunal estadounidense examinó por varios meses tres sentencias separadas de la Corte de Apelaciones que bloquearon la orden ejecutiva del presidente Trump de 2017 para poner fin al DACA.

Este programa comenzó en 2012, cuando el presidente Obama emitió una orden ejecutiva que permitía a los indocumentados que arribaron en la infancia a Estados Unidos –jóvenes calificados como “Dreamers”– trabajar, ir a la universidad, obtener un seguro de salud, una licencia de conducir y no enfrentar la deportación.

La mayor parte de los aproximadamente 700.000 beneficiados por el DACA cruzaron la frontera de México con Estados Unidos de la mano de sus padres siendo muy pequeños y han hecho su vida como ciudadanos estadounidenses. Contribuyen a la economía, hablan inglés y casi no tienen nexos con sus países de origen.

Los cinco que votaron en contra de las acciones de la administración Trump fueron el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, y los jueces Ruth Bader Ginsburg, Stephen Breyer, Elena Kagan y Sonia Sotomayor. Por su parte, los jueces Clarence Thomas, Samuel Alito, Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh discrepaban de la decisión.

Parte de una reforma que no llega

Mediante un comunicado emitido ayer mismo (18 de junio) la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés) acogió “con beneplácito” la decisión de la Corte Suprema. Esta decisión, dicen los obispos, muestra que la administración Trump “no siguió los procedimientos administrativos necesarios” para derogar el programa DACA.

Los prelados, que han defendido a los “Dreamers” exigiendo que haya un camino viable para la ciudadanía plena de cada uno de ellos y una reforma migratoria integral, señalan en su comunicado que los seguirán defendiendo, a ellos y a sus familias pues son “una parte vital de nuestra Iglesia y de nuestra comunidad de fe”

Además, instaron al presidente Trump a reconsiderar la finalización de un programa como el DACA dado que «las comunidades de inmigrantes realmente están sufriendo ahora en medio de COVID-19 y avanzar con esta acción innecesariamente coloca a muchas familias en mayor ansiedad y caos».

Finalmente, los obispos de la USCCB, encabezados por el arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez, pidieron a los senadores que aprueben un camino para la ciudadanía de los “Dreamers”, poniendo en primerísimo lugar la dignidad humana y el futuro de estos hombres y mujeres y superando el partidismo que ha retrasado una legislación adecuada.

Intercambio de tuits

Mientras el presidente Trump tuiteaba diciendo que «estas decisiones horribles y políticamente cargadas que salen de la Corte Suprema son disparos de escopeta en la cara de personas que se enorgullecen de llamarse republicanos o conservadores», muchos líderes católicos reaccionaron positivamente nada más saber la determinación.

«Gracias a Dios, la Corte Suprema reconoció la dignidad humana de los beneficiarios de #DACA», tuiteó el obispo John E. Stowe de Lexington (Kentucky), mientras que el arzobispo Gustavo García-Siller de San Antonio (Texas) tuiteó: «DACA jóvenes adultos y familias, hoy sus lágrimas son lágrimas de alegría. ¡Estamos contigo!»

Los beneficiarios del DACA están aliviados, por el momento. Se han salvado de la amenaza de una deportación inminente a un país que los vio nacer pero no los vio crecer, de cuya lengua apenas si conocen algunas palabras. Pero su estatus a largo plazo continuará en el limbo hasta que el Congreso apruebe una reforma migratoria integral que les otorgue a los “Soñadores” la ciudadanía estadounidense.

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