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Un grito desde la selva: “¡No queremos que la contaminación global nos inunde!”

AMAZONIA
AFP PHOTO / AMAZON FRONTLINES
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Una fuerte declaración en defensa de la vida y los derechos de los pueblos amazónicos frente a la pandemia del Covid-19. La reflexión en Aleteia del presidente de la Fundación Labaka

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El ruido a selva inundó el audio y no fue fácil conseguir el testimonio. Pero luego de algunos intentos fue posible entender con claridad lo que Jesús García quiso expresar. Este hombre, un misionero capuchino que vive en Coca (provincia de Orellana, región amazónica de Ecuador), es además el presidente de la Fundación Labaka (FAL), organización no gubernamental dedica a la defensa de la vida de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario (PIA) y de resiente contacto.

Para Jesús es necesario que la voz de quienes viven en las zonas de la Amazonía, maravilloso lugar de la casa común muy presente en el corazón del papa Francisco, sea ampliamente escuchada. Y es por eso que también se hace necesario ofrecer respuestas frente a duras realidades como el tema de la minería, extracción petrolera, además de políticas estatales. Todos aspectos que por estos días tienen un plus adicional: la pandemia del coronavirus.

Es por eso que en los últimos días cobró trascendencia –además de reciente derrame de petróleo del cual dio cuenta Aleteia y que también representó afectación a los locales- una potente declaración en defensa de la vida y los derechos de los pueblos amazónicos frente a la pandemia.

 

“Estos pueblos merecen protección especial porque no han podido recibir los suficientes recursos para poder enfrentar una situación nueva para ellos como -por ejemplo- la pandemia del Covid-19”, expresó este misionero a Aleteia, quien también compartió que está viviendo en Coca ya desde hace más de ocho años de manera continua  (había llegado por primera vez en 1986, pero con algunos traslados siguiendo el mandato de sus superiores).

Para Jesús hay una clara “despreocupación” con respecto a la gente que vive en la zona de la Amazonía –en su caso más vinculado a Ecuador- y es por eso que también quiso compartir algunas reflexiones en Aleteia.

 

AMAZONIA
TARSO SARRAF | AFP

 

Entre otra cosas, hizo referencia a cuatro tipo de recursos que están demandando en este momento: el primero tiene que ver con las capacidades para alimentarse. Pues frente al confinamiento impuesto a raíz del avance de la pandemia, el acceso al sustento se ha hecho complejo (situación que también se vio afectada por el derrame de crudo).

Lo segundo tiene que ver con lo sanitario. “Medicinas, atención médica, instrumentos de bioseguridad, respiradores o lo que pueda prevenir”, indicó al hacer referencia a este punto.

El tercer aspecto, el control de los que entran y salen desde la selva. “Cuántas personas entran por el tema petrolero, por un tema comercial, otros intereses. Necesitamos entender la necesidad de controles eficientes”, prosiguió.

Por último, Jesús hace referencia al tema de la «desatención» y es ahí donde ofrece argumentos sobre la declaración emitida el pasado 16 de junio.

«La declaración que hemos hecho es para ayudarnos a verificar qué es lo que está pasando, pero para proponer la defensa de la vida, de la salud, del territorio con elementos y criterios culturales pensando en la Ecología Integral (…) Necesitamos un mayor esfuerzo de justicia y de vida para todos. Queremos defender la vida de todos los que vivimos en esa zona del mundo. No queremos que la contaminación global nos inunde, no solamente por el Covid-19, sino también por otros virus que pueden ser la minería, el petróleo, la madera, la comercialización en general”, concluyó.

La declaración (ver aquí) se elaboró de manear conjunta entre la FAL, el Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio (FEPP) y el Vicariato Apostólico de Aguarico (VAA), siendo el vehículo el “Observatorio de Pueblos Amazónicos” (OPA). Es ahí donde se expresa “preocupación y solidaridad con las personas, comunidades y organizaciones waorani, shuar, kichwa, mestizas y afrodescendientes de la Amazonía”.

“Comprobamos la vulnerabilidad de estas poblaciones frente a la pandemia actual, por la dificultad para responder a los desafíos socioeconómicos, educativos, tecnológicos, sanitarios y culturales del Covid-19, y en especial de los pueblos y nacionalidades en aislamiento voluntario y de reciente contacto. Los riesgos de este virus aumentan en áreas donde –legal o ilegalmente- se extraen recursos naturales (minerales, petróleo, balsa, madera, carne de monte y otros) y cuando no se respetan los derechos colectivos y compromisos constitucionales del Estado Ecuatoriano”, indica la declaración.

Debido a esto, quienes suscriben, plantean “respuestas inmediatas” y señalan la “búsqueda de estrategias” para acompañar a las comunidades frente a las diversas amenazas, concluyendo con un férreo llamado a la defensa de la vida, la salud, territorio y recursos naturales.

 

La Amazonía, las tres pandemias

Jesús García también reflexionó acerca de este momento y compartió con Aleteia el siguiente audio vinculado a los objetivos del “Observatorio de los Pueblos Amazónicos” y las tres pandemias que afectan a la Amazonía en este momento:

Fundación Labaka

Según la propia web, “la FAL se trata de una organización de tipo no gubernamental que está dirigida en función de fomentar la defensa de la vida de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario (PIA) y de resiente contacto, por ello se plantea en su itinerario una constante investigación, análisis, seguimiento y promoción cultural de los pueblos indígenas que habitan en la noramazonía ecuatoriana”.

De fondo aparece el testimonio de monseñor Alejandro Labaka (capuchino español, quien junto con la hermana colombiana Inés Arango fueran alancerados por un grupo de nativos indígenas tagaeri).

No en vano es considerado por muchos como “Mártir de la Amazonía” tras esta muerte que sucedió mientras se intentaba entablar contacto con esta tribu amenazada por la explotación petrolera.

La Amazonía y su gente: 

 

 

 

 

 

 

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