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La apasionada historia de amor de un matrimonio imperfecto

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El periodista Daniel Arasa en el libro “A las 9 en la luna”, subtitulado “Un paseo a través de 50 años de amor imperfecto” (Sekotia),

En las bodas, a los novios se les dice ‘¡Que seáis felices!’. No está mal. Es un buen deseo lleno de cariño, pero sería más apropiado ‘¡Que os hagáis felices!’, porque tal felicidad no va a venir sola, sino será el resultado de entrega, de ceder, de perdonar, de poner ilusión a lo largo de toda la vida. Y también de vivir siempre con mucha alegría”.

Aquellas palabras las dice el periodista Daniel Arasa en el libro “A las 9 en la luna”, subtitulado “Un paseo a través de 50 años de amor imperfecto” (Sekotia), que ha escrito con motivo de sus bodas de oro matrimoniales. En él narra confidencias de la convivencia entre los dos miembros de la pareja, experiencias de la relación con otras familias, da consejos prácticos cara a la educación de los hijos con vivencias de una familia numerosa con siete hijos más otro que nació muerto, las dificultades en la conciliación de la vida laboral y familiar de un periodista, cómo envejecer perviviendo la ilusión en las cosas y las personas y manteniendo una actividad intensa.

El autor afirma que “el enamoramiento puede ser pasajero, pero si se trabaja bien y cada día da paso a un amor aún más fuerte”.

El libro fue dirigido a su esposa, Mercè, y la publicación inicial se limitó a una edición limitada dirigida a familiares y amigos. Pero se vio que podía ser útil a otros muchos matrimonios con lo que se hizo una pequeña edición, que tuvo tal éxito que ha obligado a una publicación más amplia. Se interesaron incluso diversos medios audiovisuales.

Algún experto en educación y familia ha dicho que aquel libro “lo deberían leer todas las parejas, hombre y mujer, y ser de obligada lectura para los cursos prematrimoniales”.

Otros han señalado que “este es un libro de autoayuda que servirá a muchas personas, porque es más verdadero y más útil precisamente por su autenticidad, ya que el autor no se planteó tal objetivo cuando desvelaba confidencias de su vida matrimonial que preveía dirigidas solo a su esposa y a un reducido círculo familiar y de amistades”.

El libro es una apasionada historia de amor de pareja sumado a un amplio abanico de experiencias y consejos cara a la educación de los hijos en las virtudes.

Un capítulo da una clave por la cual puede ser de especial utilidad a muchos matrimonios. Se titula “Almas gemelas… ¡ni de lejos!” y en él se afirma que el autor y su esposa son tan distintos entre sí “como el agua y el aceite” y, sin embargo, se han mantenido unidos y enamorados a lo largo de cinco décadas. Como tal diversidad se da también en muchas parejas, conocer las experiencias de aquellos puede serles muy útil.

Las reflexiones sobre la educación de los hijos no dan concesiones al buenismo y al mimo tan habituales hoy. Un apartado con diversos capítulos se titula “Profesión: Padres educadores”, y parte del principio de que para educar no cabe la improvisación, sino que los padres se han de formar.  Aconseja incluso realizar Cursos de Orientación Familiar, como ellos hicieron.

Los títulos de algunos capítulos son significativos:

  • “Educar a los hijos… ¡para que vuelen solos y más altos que nosotros!”,
  • “Se come lo que se pone en la mesa”,
  • “Las notas escolares son mucho menos importantes que el esfuerzo”
  • “Hablar más de trabajo que de dinero”,
  • “Hacer felices a los demás”, etc.

En diversos lugares el periodista aborda la importancia de la libertad en el actuar de los hijos. Explica que en las familias numerosas se consigue hacer de la necesidad virtud y sus miembros descubren algo tan fundamental en la vida como que “el mundo no gira en torno a mí”. Daniel Arasa explica que en su familia han funcionado en base al “no a los caprichos. Esto es fundamental en la educación”.

“¿Hay algo más sensual que el matrimonio?” es el título de un capítulo en él que entra a fondo y sin tapujos en la sexualidad, señalando a la vez la importancia del erotismo en el matrimonio que va entrelazado con la fidelidad. Aun cuando no la cita, muy en la línea de la Teología del Cuerpo del papa san Juan Pablo II.

Sobre la difícil conciliación de la vida laboral y familiar de un periodista se cuentan diversas situaciones complicadas y, con humor, se reproduce aquella frase dirigida a la esposa en la rocambolesca película “Primera plana” de Billy Wilder: “Cásese con un enterrador, un pistolero o un jugador tramposo, pero nunca se case con un periodista”.

Arasa sentencia de manera reiterada que para alcanzar la felicidad es imprescindible no ir tras ella.

Si quieres adquirir el libro, pincha en la imagen.

A LAS 9 EN LA LUNA
Ed Sekotia
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