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El Papa te necesita para ayudar a las Iglesias más golpeadas por el Covid-19

Jesus Colina - publicado el 11/05/20

Entrevista con el arzobispo Giampietro Dal Toso, presidente mundial de las Obras Misionales Pontificias

Las estadísticas no lo dicen por falta de tests, pero el virus Covid-19 está sembrando enfermedad y muerte también en países de África, Asia y América Latina, aunque se les preste poca atención.

En muchos de estos países, la misión caritativa, educativa, y espiritual de la Iglesia católica ha sufrido un golpe durísimo. Y lo que es peor, el confinamiento impide la recogida de donaciones que hacen posible esta obra indispensable. 

Para responder concretamente a las dramáticas necesidades de las Iglesias locales en estos continentes, el Papa Francisco ha instituido un Fondo de emergencia para el Covid-19 a través de las Obras Misionales Pontificias (OMP).

Las Obras Misionales Pontificias son el canal oficial de apoyo del Santo Padre a más de 1.110 diócesis, sobre todo de Asia, África, Oceanía y parte de la región amazónica.

De la respuesta de los creyentes del mundo a este llamamiento del Papa Francisco dependerá, en buena parte, la eficacia de la obra misionera en esos países, en momentos verdaderamente dramáticos, explica en esta entrevista el arzobispo Giampietro Dal Toso, presidente mundial las Obras Misionales Pontificias. 

POM Comunicazione

–¿Por qué ha decidido el Papa Francisco crear un Fondo de emergencia para el Covid-19?

Creo que esta iniciativa se injerta muy bien en el espíritu del pontificado y de la persona del Papa Francisco, así como en el surco de la larga tradición de la Iglesia: la Iglesia nunca se ha echado atrás ante las graves tragedias que han flagelado a la humanidad. Donde sufre el ser humano, la Iglesia está espiritual y materialmente presente, pues sabe que en la persona que sufre está presente Cristo que sufre.

La Iglesia nunca se ha echado atrás ante las graves tragedias que han flagelado a la humanidad

Quisiera subrayar que no se trata solo de demostrar solidaridad humana: me ha impresionado mucho el ejemplo de esos sacerdotes que, en la medida en que se les ha permitido, han acompañado, en los últimos momentos de vida, a tantas personas que han fallecido solas a causa de la pandemia. 

Además, la ofrenda del propio sufrimiento y de la oración forman parte de la obra de evangelización: desde sus inicios, las Obras Misionales Pontificias han valorado cristianamente las ofertas con la entrega de sí mismo en la oración y el sufrimiento.  

Todo esto ayuda a comprender cómo esta pandemia se convierte en un auténtico desafío para la Iglesia, para su misma misión de anuncio del Evangelio y de testimonio de la fe.

Por tanto, nuestra iniciativa se enmarca en esa gran tradición de la Iglesia: no podíamos echarnos atrás, en particular, porque sabemos que muchos territorios de misión, es decir, los países más pobres, habrían sufrido dramáticamente, y no solo a corto plazo. 

–¿Por qué el Papa ha escogido precisamente crear ese Fondo con las Obras Misionales Pontificias?

Las Obras Misionales Pontificias nacieron en el siglo XIX (tres de las cuatro Obras surgieron en Francia), para apoyar la actividad misionera de la Iglesia. En los dos últimos siglos, el gran trabajo de evangelización en los nuevos continentes no hubiera sido posible sin el apoyo material y espiritual de las Obras Misionales Pontificias. 

Basta pensar en el inmenso esfuerzo realizado para construir y gestionar tantos seminarios en los territorios de misión, que han hecho posible el florecimiento de vocaciones sacerdotales; o en la ayuda ofrecida a las diferentes diócesis para que puedan contar con lo necesario para vivir.

Sabemos que la recaída de la crisis en los territorios de misión será particularmente grave. Y todo esto interpela nuestra responsabilidad, nuestro carisma, que consiste en apoyar a las Iglesias locales y las comunidades religiosas en esos territorios. 

– ¿Cuáles son las primeras respuestas de apoyo que han recibido?

Ante todo, quisiera dar las gracias a todos los que ya han contribuido y están contribuyendo con el Fondo. En particular, ya se ha movido alguna de las direcciones locales de las Obras Misionales Pontificias, una conferencia episcopal ha reaccionado inmediatamente ofreciendo ayuda concreta, hemos recibido también ayudas de personas e instituciones.

Pero todavía es muy pronto para tener una idea sobre la cantidad de dinero disponible, en parte porque en muchos casos no es posible realizar colectas, pues no pueden celebrar misa con el pueblo. 

–¿Qué proyectos financiará este Fondo?

Desde el inicio, ha quedado claro que el fondo se dedicará a proyectos que estén de acuerdo con el carisma de las Obras Misionales Pontificias, es decir, proyectos pastorales de apoyo a la evangelización de las instituciones de la Iglesia.

Un ejemplo: en muchos casos, los obispos ya no tienen la posibilidad de asegurar las necesidades fundamentales de sus sacerdotes y seminaristas, que viven únicamente de la colecta dominical, que en estos momentos es imposible a causa del confinamiento.   

Hemos intervenido también para ayudar a diócesis en su trabajo de socorro inmediato a favor de las familias, niños y ancianos de las parroquias y comunidades presentes en su territorio, pues se han quedado sin recursos. Muchos de estos niños recibían la única comida de su jornada en escuelas, que hoy están cerradas a causa del Covid-19, y que reciben ayuda de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera. 

Muchos  niños recibían la única comida de su jornada en escuelas, que hoy están cerradas a causa del Covid-19.

–¿Ha recibido testimonios de misioneros que le han impresionado de manera particular en estos días de pandemia?

Me ha impresionado mucho la situación de Sudáfrica, donde la Iglesia, es decir, las diócesis, las parroquias, las comunidades religiosas, y los laicos, se han entregado para responder a la crisis alimentaria, que ha aumentado dramáticamente con el confinamiento que ha impuesto la pandemia. Es una situación gravísima, de la que se habla poco. 

–¿Cómo puede colaborar con este llamamiento del Papa la persona que está leyendo este artículo?

Siguiendo el espíritu de las Obras Misionales Pontificias, diría que la primera contribución es la oración. De hecho, en estos últimos meses hemos sido testigos de un gran movimiento de oración, pues sabemos que hay necesidades que solo se pueden afrontar y superar encomendándonos a Dios, que es Padre bueno: Él es el Creador, nosotros sus criaturas. 

Hemos abierto una cuenta corriente para poder contribuir con este Fondo en el instituto bancario de la Santa Sede, el IOR: VA31001000000040286004 en euros y VA04001000000040286005 en dólares de los Estados Unidos. Ambas cuentas están a nombre de: Administración Obras Misionales Pontificias.

También es posible hacer una donación en línea a través de la dirección de las Obras Misionales Pontificias en su propio país:

En México:  Ompe.mx

En Argentina: Ompargentina.org.ar

En España: Omp.es

En los Estados Unidos: https://www.missio.org/project/17956/Pope-Francis-COVID19-Emergency-Solidarity-Fund-?localization=ES

En Colombia: https://ompdecolombia.org/

En Puerto Rico: http://omp-puertorico.com/

En Perú: https://www.omp-peru.org/

En Ecuador:  https://ompecuador.org/

En Chile: http://www.omp.cl/

En Costa Rica: https://www.ompcostarica.org/

En Venezuela: https://ompvenezuela.com/

En estos dos siglos de historia, hemos podido hacer mucho gracias a la contribución de la caridad misionera de muchas personas: estoy seguro de que también en esta ocasión no nos faltará esta contribución.

Puede recibir más información sobre el Fondo de emergencia para el Covid-19 a través de las Obras Misionales Pontificias  escribiendo a la presidencia: presidente@ppoomm.va

Tags:
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