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El Papa trabaja por la condonación de la deuda a los países más pobres tras el coronavirus

AFRICA
J Stimp-(CC BY 2.0)/Long Thien-(CC BY-SA 2.0)
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La especulación financiera sobre la deuda de los países africanos es una la bomba de tiempo a nivel humanitario. Entrevista a padre Giulio Albanese (Roma 1959), teólogo y misionero comboniano. Ha vivido en África por varios años, donde ha desarrollado su labor de periodista e investigador, es editorialista  de L’Osservatore Romano.  

Emmanuel Macron y el papa Francisco tuvieron recientemente una conversación de 45 minutos al teléfono sobre Europa, el futuro tras el coronavirus, la condonación de la deuda de los países pobres (África) y la solidaridad internacional, según un comunicado del Eliseo y del que se hizo eco Vatican News. 

Al respecto conversamos con el padre Giulio Albanese sobre la situación de África en medio de la pandemia de coronavirus y de la iniciativa del pontífice a favor del perdón de la deuda externa de los países más necesitados. El sacerdote y teólogo, 61 años, ha vivido en África durante varios años, donde ha desarrollado su labor de periodista e investigador. Actualmente es editorialista del diario vaticano, L’Osservatore Romano.

Fr. Giulio Albanese/PublicDomain

El misionero comboniano también forma parte de un grupo de expertos y de juristas católicos que están impulsando una futura resolución de la ONU para que cambien las leyes en materia de finanzas a nivel global, debido a que la especulación sobre la deuda de los países africanos y más pobres podría detonar en una bomba de emergencia humanitaria sin precedentes. 

De acuerdo con la información publicada por el diario británico The Guardian, los préstamos a los países en desarrollo se doblaron entre 2008 y 2017 hasta alcanzar los 424.000 millones de dólares anuales. El experto insiste en la necesidad de mejorar la transparencia en la concesión y el uso de los créditos, una medida que depende de los gobiernos del G20 y de las instituciones financieras internacionales que estos controlan. 

AFRICA
Shutterstock | Juan Alberto Casado

África y el coronavirus 

En primer lugar, la primera emergencia es la pandemia y sus posibles implicaciones en una tierra ya flagelada. África no está fuera de peligro del coronavirus, al contrario, explica el experto. El sistema sanitario es muy frágil. El Continente pasa por una grave dificultad. Controlar la pandemia como lo hacen Italia, España u otros países de Europa es impensable. 

Ciudadanos chinos viven en todo el continente africano y las fronteras no se cerraron al inicio de la pandemia, mientras Europa sí bloqueo los confines y organizó su lockdown. El número oficial de muertes e infectados en África es muy bajo en relación al resto del mundo. 

En total se han registrado 34.610 casos positivos, 1.517 muertos y 11.180 recuperados hasta la fecha.  Una cifra relativamente baja respecto a la población africana: 1,300 miles de millones. Sin embargo, caber recordar que la mortalidad es más alta que en el occidente y alcanza el 5%. África ya convive con otras enfermedades mortales, especialmente en la zona subsahariana. 

El Papa recordó al mundo – preocupado por los tres millones de contagiados de coronavirus y más de 200.000 fallecidos- que hoy también se continúa muriendo de malaria (Ángelus 26.04.2020) en los países más pobres. 

Las cinco enfermedades más letales del África negra acaban con la vida de más de 3,5 millones de personas por año: VIH-SIDA, enfermedades respiratorias de vías bajas, diarreas, malaria, tuberculosis y meningitis. 

Los medicamentos falsos son otro mal para la salud de los africanos. El tráfico equivale al 30% y el 60% del mercado, dependiendo del país. Pastillas coloradas falsas vendidas para curar la malaria o como antibióticos.  

La comunidad internacional hace un trabajo modesto para detener las enfermedades endémicas y menos controlar los medicamentos falsos, recuerda el misionero. Los fármacos falsos causan 100.000 muertes anuales, según la ONU. 

El Covid-19 tiene el potencial no solo de provocar millones de muertes, sino de desencadenar devastaciones económicas y sociales. La difusión fuera de las principales ciudades significa la apertura de un nuevo frente en la lucha contra el virus”, dijo Matshidiso Moeti, director regional para África de la Organización Mundial de la Sanidad (08.04.2020).

KORONAWIRUS W AFRYCE
Zuma / SplashNews.com/East News

¿Qué se conoce del coronavirus?

Del coronavirus se sabe poco. Por eso, insiste el padre Albanese, hay que mantener alta la guardia. El 60% de la población está conformada por niños y jóvenes, pero los riesgos de contagio son impredecibles y la ciencia debe aclarar las causas de la difusión, explica. 

La pandemia sería una verdadera catástrofe humanitaria. En Burkina Faso hay 15 puestos de terapia intensiva. Solo hay 3 respiradores en República Centro Áfricana para atender alrededor de 4,5 millones de habitantes, explica padre Albanese.

Entre 300.000 y hasta un máximo de 3,2 millones de personas podrían perder la vida como resultado directo de la pandemia de coronavirus en África en función de las medidas que se adopten para frenar su propagación, según un informe de la Comisión Económica para África de la ONU (UNECA).

AFRYKA
Riccardo Mayer | Shutterstock

Recesión económica

África está andando hacia la primera recesión económica en 25 años. El cierre de los mercados europeos por el Covid-19 marca la devastación económica. El petróleo africano sigue en caída libre por la escasa demanda. Así, persiste la devaluación de las mercancías (commodity), la baja del sector terciario africano y de las remesas de los migrantes africanos en Europa. 

El coronavirus determina una implosión para la economía africana, señala el experto. No obstante, las promesas de un mercado común africano aprobado el 1 de mayo de 2019. “¡Hoy abría que pagar para que se compre el petróleo africano, una paradoja!”. 

Padre Albanese asegura que la economía africana no debería ser parangonada a los parámetros del PIB en Europa. Porque el valor absoluto del PIB de África es el de un solo país europeo, por ejemplo el de Italia. En 2019, la cifra del PIB fue de 1.787.664 M.€, con lo que Italia es la 8ª economía del mundo. PIB casi igual al de todo el continente africano.

POPE AUDIENCE
Antoine Mekary | ALETEIA

El Papa y la deuda de los países africanos y pobres 

La deuda de los países africanos, especialmente del África Sahariana, representa una espada de Damocles, es decir una amenaza persistente de peligro para sus economías. Una deuda injusta con condiciones vejatorias. 

Padre Albanese afirma que la crisis financiera de 2008-2009 demuestra la falta de principios éticos y de una regulación de la actividad financiera más eficaz. Los aspectos depredadores y especulativos dañan a los países africanos y emergentes. Al mismo tiempo que, persisten las desigualdades. 

La deuda de los países africanos es inferior al PIB de cada país. El daño – afirma Albanese- está en que la deuda aumenta y condiciona fuertemente las inversiones y los prestamos. Después del año 2009, la deuda africana se financia. Esto significa que el pago de los intereses de la deuda depende de la bolsa de valores relacionada al rendimiento y de la especulación. 

Los países africanos nunca podrán devolver el dinero prestado, sentencia el experto, que critica la decisión del G-20 de aplazar el pago de la deuda y la considera una acción de propaganda. El problema es que la deuda es injusta por definición, argumentó. 

Pope Mauritius
Tiziana Fabi/ AFP

Grupo de juristas católicos

Albanese hace parte de un grupo de expertos y de juristas católicos que tienen el objetivo de presentar el texto de una resolución ante la ONU, a través de un país miembro que podría ser Italia (la Santa Sede es solo observadora), para reformar las leyes en materia de regulación económica y financiera que prohiba especular en bolsa lucrando con la deuda externa de los países más pobres.

Los juristas católicos están liderados por el profesor Rafael Coppola, abogado de la Santa Sede, con el beneplácito del Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin. El texto redactado pasará por una revisión de la Corte Internacional de Justicia. 

La sede de La Haya no dará una sentencia, sino un parecer a la cuestión: ¿Es conforme a los derechos humanos e internacionales la financiación especulativa de la deuda externa de los países?

El problema es la desregulación o desreglamentación de las finanzas y de la economía que reafirman mecanismos económicos vejatorios contra los países más pobres, sostiene el misionero comboniano. 

Albanese afirma que la Corte de La Haya podría dar su parecer favorable a poner freno a la desregulación financiera que produjo la crisis financiera de 2008, la cual se basa en los subprime, la burbuja inmobiliaria, los derivados, facilita la deslocalización, aumenta la precariedad laboral, y, en definitiva, crea efectos negativos en la globalización a daño de las periferias del mundo. 

Los países pobres podrían negarse a pagar la deuda por motivos humanitarios y porque el sistema actual viola el derecho internacional, mientras los políticos de cualquier denominación no hacen nada para cambiar las cosas, sostiene Albanese.

El papa Francisco sabe que no es suficiente cancelar la deuda de los países pobres, como ya ha sucedido en el pasado. Albanese argumenta que la deuda volverá otra vez a acumularse. Es un sistema “canceroso”, la “metástasis” se reforma. Un sistema que crea un muro entre ricos y pobres. El sistema financiero actual crea masas empobrecidas. 

El sacerdote recuerda que la especulación financiera no es sólo un problema de África, sino también de muchos países de Europa. La solución no es imponer políticas de austeridad, porque la deuda volverá. África lo ha vivido en los años ochenta y noventa, experimentando cortes, reestructuración de la deuda y, lo cual sin mejorar la sanidad y el sistema de educación y laboral.

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