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El Papa: Científicos y políticos encuentren una salida justa

© Piotr Tumidajski / KAI
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En la misa del Lunes de Pascua en la Casa Santa Marta, Francisco pide una respuesta a la pandemia del coronavirus favorable al pueblo

El papa Francisco rezó, este lunes 13 de abril en la misa diaria en la Casa Santa Marta del Vaticano difundida en directo por internet, «por los gobernantes, los científicos y políticos que están estudiando la vía de salida, la post-pandemia, este «después» que ya ha comenzado: para que encuentren el camino justo siempre en favor de la gente, siempre en favor del pueblo».

«Hoy, ante el (esperamos que próximo) fin de esta pandemia hay las mismas opciones» que había delante del sepulcro vacío  de Jesús, afirmó el Papa  en su homilía.

Francisco se refería así a dos respuestas ante la resurrección de Cristo: la esperanza de la resurrección de Jesús o la nostalgia de la tumba.

Se trata de optar por la vida, por la resurrección de los pueblos, o por el dios dinero: volver al sepulcro del hambre, de la esclavitud, de las guerras, de la fábrica de armas, de los niños sin educación…

El sepulcro vacío plantea problemas -continuó Francisco-. Para salir de esta realidad, en aquel momento histórico los sacerdotes corrompen a los soldados que custodian la tumba, diciendo que informen que los discípulos de Jesús habían venido de noche robando el cuerpo mientras dormían; pagaron el silencio de los testimonios.

Cuando murió Jesús, uno de los guardias confesó que este hombre era hijo de Dios, no tuvo miedo. Pero los sacerdotes «pagaron el silencio y esto es corrupción en estado puro».

Siempre hay dos señores posibles: Dios y el dinero, no se puede servir a los dos, afirmó Francisco. «Si no confiesas a Jesucristo el Señor, piensa por qué», planteó el Papa.

«Es verdad que muchos no confiesan a Jesús porque no lo conocen, porque no lo hemos anunciado correctamente, esto es culpa nuestra» -prosiguió-. Pero cuando ante la evidencia se toma este camino de pagar para no reconocerlo, es corrupción.

Y Francisco pidió que el Señor nos ayude a elegir el bien del pueblo sin caer nunca en la tumba  del dinero; que Él esté en nuestra vida personal, social, y nos ayude a hacer el anuncio, y que el camino que se siga lleve «al bien de la gente, nunca al sepulcro del Dios dinero».

Francisco envía este mensaje al mundo sólo un día después de su audaz invitación sobre el momento histórico actual: «Este no es tiempo de indiferencia, egoísmo, división y olvido», dijo ayer en misa del Domingo de Pascua y la bendición Urbi et Orbi.

«Jesús ha resucitado y vive entre nosotros», afirmó hoy el Papa al comentar el Evangelio en que Jesús resucitado pide a las mujeres que anuncien a sus hermanos que lo verán en Galilea.

«El Evangelio de hoy nos presenta una opción, una opción cotidiana, una opción humana pero que se ha mantenido desde ese día: la opción entre la alegría, la esperanza de la resurrección de Jesús y la nostalgia de la tumba», dijo.

Las mujeres van adelante y llevan el anuncio: Dios siempre comienza con las mujeres, siempre. Abren caminos. No dudan: lo saben; lo han visto, lo han tocado. También han visto la tumba vacía», continuó Francisco. Esta fue su reflexión:

«Es cierto que los discípulos no podían creerlo y dijeron: «Pero estas mujeres son quizás demasiado imaginativas»… No sé, tenían sus dudas. Pero estaban seguros y al final siguieron así hasta hoy: Jesús ha resucitado, está vivo entre nosotros.

Y luego está el otro: es mejor no vivir, con la tumba vacía. Tantos problemas nos traerán esta tumba vacía. Y la decisión de ocultar el hecho. Es como siempre: cuando no servimos a Dios, al Señor, servimos al otro dios, al dinero.

Recordemos lo que dijo Jesús: son dos señores, el Señor Dios y el señor dinero. No puedes servir a los dos. Y para salir de esta evidencia, de esta realidad, los sacerdotes, los doctores de la ley eligieron el otro camino, el que les ofreció el dios dinero y pagaron: pagaron el silencio. El silencio de los testigos.

Uno de los guardias había confesado, apenas había muerto Jesús: «¡Este hombre era verdaderamente el Hijo de Dios!». Esta pobre gente no entiende, tiene miedo porque la vida está en juego… y fueron a los sacerdotes, a los doctores de la Ley.

Y han pagado: han pagado el silencio, y esto, queridos hermanos y hermanas, no es un soborno: esto es pura corrupción, pura corrupción.

Si no confiesas a Jesucristo el Señor, piensa porque donde está el sello de tu tumba, donde hay corrupción. Es verdad que mucha gente no confiesa a Jesús porque no lo conoce, porque no lo hemos anunciado consistentemente, y esto es culpa nuestra.

Pero cuando ante la evidencia tomamos este camino, es el camino del diablo, es el camino de la corrupción. Se paga y quédate callado.

Incluso hoy, ante el próximo – esperemos que pronto – próximo fin de esta pandemia, hay la misma opción: o nuestra apuesta será por la vida, por la resurrección del pueblo o será por el dios dinero: volver a la tumba del hambre, la esclavitud, las guerras, las fábricas de armas, los niños sin educación… ahí está la tumba.

Que el Señor, sea en nuestra vida personal sea en nuestra vida social, nos ayude siempre a elegir el anuncio: el anuncio que es horizonte, está abierto, siempre; nos lleve a elegir el bien del pueblo. Y nunca caiga en la tumba del dios dinero.

Francisco terminó la celebración con la adoración y la bendición eucarística, invitando a hacer la comunión espiritual. A continuación, la oración recitada por el Papa para ello:

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“Creo Jesús mío que éstas realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma; pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si te hubiese recibido, me abrazo y me uno todo a Ti; Oh Señor, no permitas que me separe de Ti. Amén”

Antes de salir de la capilla dedicada al Espíritu Santo, se cantó la oración mariana Regina Coeli. 

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