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¿Entonces ahora tenemos que ser profesores?

EDUKACJA DOMOWA, JAK ZNALEŹĆ CZAS WOLNY

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Michael Rennier - publicado el 06/04/20

Quizás os estéis tirando de los pelos y sintiendo que ya no podéis más pero, antes de rendiros, leed este consejo de un padre que educa a sus hijos en casa

Si eres padre o madre de niños en edad escolar, ¡enhorabuena! Es probable que, debido al cierre de las escuelas, te hayas convertido en practicante involuntario de la escolarización en casa o homeschooling. Quizás leas esto con algún niño enganchado a tu pierna, con un bebé untándose yogurt por el pelo y una adolescente quejándose de lo aburrida que está. Si es así, te doy la bienvenida a mi mundo. Como padre de una familia que educa en casa, esta es mi realidad diaria.

Intuyo que tus hijos, tras recibir un parón inesperado de la rutina escolar, no están interesados en absoluto en continuar las clases desde casa. Es más, sé que muchas escuelas han enviado para casa al menos algunas clases preparadas para los niños pero, en lo que respecta a Estados Unidos, otras escuelas no han enviado nada. Ni un libro ni una programación, nada.

De repente, ser maestro intimida mucho. De repente, se valora más que nunca la labor de los maestros. ¿Cómo hacen esos genios educacionales para convencer a un grupo de niños rebosantes de energía cinética para que se sienten y aprendan algo? Y ¿cómo saben, de todas las cosas que hay que aprender del mundo, cuáles son las que necesitan estos niños en particular y en este momento concreto? Sinceramente, yo no sé cómo lo hacen.

Los profesores suelen ser personas organizadas, estructuradas, bien formadas y excelentes en la gestión de una clase. Nosotros, meros iniciados, nunca podremos estar a su altura. Sin embargo, la belleza de la educación en casa es que no necesitas poseer ninguna de esas destrezas. No tienes que recrear la disciplina de una clase. Solo tienes que enseñar a tus propios hijos.

El primer paso es ser razonable en cuanto a lo que vas a conseguir. Los niños están capacitados para estudiar y aprender en casa, pero quizás no aprendan exactamente lo que tú crees. No pongas el listón de tu ambición muy alto con la planificación de las clases. No organices en exceso el día.

Después de todo, con solo unos pocos niños con los que lidiar, sin necesidad de trayecto de ida y vuelta a la escuela y sin tener que hacer filas entre clases, tienen mucha más libertad para hacer sus tareas con mucho más tiempo. Si se quedan un poco atrás y se distraen, no hay motivo para inquietarse, sobre todo porque la situación es solo temporal. Una vez que vuelvan a la escuela, se pondrán al día rápidamente. No puedes recrear la escuela, pero puedes ofrecerles una experiencia educacional única y fructífera.

Tener unas expectativas razonables te ayudará a relajarte. No tienes que ir a marchas forzadas. Ni siquiera tienes que poner la alarma por la mañana. Levántate a una hora razonable tras haber descansado bien y entra suavemente en la jornada. El homeschooling no va sobre perder el tiempo irresponsablemente, pero sí se presta a una atmósfera libre de estrés.

Disfruta el no tener que tragarte medio sándwich casi sin masticar mientras te apresuras para que no te pille el tráfico porque tienes que llevar a los niños a la escuela antes de que toque la campana. Tómate tu tiempo. Prepara un buen desayuno. Charlad un poco. Es bueno tener un horario regular y estructurar el día en general, pero sin duda el ritmo puede ser más lento y todo tener un carácter más flexible.


HOMESCHOOL

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Recuerda que dominar habilidades vitales también es aprender. Preparad juntos el desayuno, medid los ingredientes para hacer magdalenas y que aprendan a hacerlas. Enséñales las herramientas de la cocina y, lo que es más importante, enséñales cómo se limpia la cocina. Enséñales a hacer la colada, a coser o a barrer. Mándalos al jardín a airear el césped. No niego ni admito haberles puesto a hacer trabajos de jardinería, pero prometo que, de haberlo hecho, ¡les habría pagado! Aprenden a hacer tareas prácticas, se ganan un dinerito y aprenden a valorar el trabajo duro.

Cada niño es diferente. Algunos darán guerra todo el día y se les hará eterna la lección de matemáticas. Algunos tomarán asiento y completarán todas sus tareas mucho antes del almuerzo. Para los que necesiten descansos, mándalos al patio (o a corretear por el balcón o por la casa, si no tienes patio) para que se despejen la cabeza durante 15 minutos y desfoguen algo de energía.

Alarga la pausa si lo necesitas, el descanso te sirve a ti tanto como a ellos. Puede haber tantos recesos como haga falta. Y hablando de esto, los chicos en especial valorarán no estar encadenados a un escritorio mientras estudian. Personalmente, no me importa si mi hijo está haciendo el pino y malabares con los pies mientras esté también recitando sus tablas de multiplicar.

Si algún hijo o hija se retira a algún lugar con un libro durante toda la tarde, construye una elaborada creación de Lego o juega a un juego de mesa durante horas sin parar… estupendo. Ellos se divierten así, pero estas actividades también fomentan el desarrollo cerebral. Lo único que hay que evitar en grandes cantidades es el tiempo de pantalla: videojuegos, móviles y televisión. Personalmente, recomendaría incluso limitar el tiempo dedicado a juegos de ordenador educativos. Esta es una oportunidad para bajar el ritmo y disfrutar del tiempo en familia. Si todo el mundo se desvanece en sus dispositivos o la escuela se cambia por un programa en línea, se habrá perdido una oportunidad única.

La escuela en casa de cada uno tiene un aspecto distinto; eso es lo que la convierte en algo tan fantástico. Los padres pueden encontrar un equilibrio que funcione tanto para ellos como para los niños. Como mínimo, será una gran oportunidad para tener a los niños cerca durante más tiempo y crear más vínculos con ellos. Y, de verdad, padres y madres, no os preocupéis, los niños tienen una resiliencia altísima y aprenden de maneras muy distintas, a menudo en formas que nunca esperaríamos. Quizás no tengáis un grado profesional en educación, ¡pero podéis tener la confianza en que sabréis salir adelante!

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