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El Papa a sacerdotes y consagrados: Ánimo, no tengan miedo

Antoine Mekary | ALETEIA | i.MEDIA

Ary Waldir Ramos Díaz - publicado el 24/03/20

Cuando la Iglesia italiana está de luto por la perdida de más de medio centenar de sacerdotes debido al aoronavirus y muchas familias confinadas enfrentan problemas, Francisco envía un mensaje esperanzador

“Las palabras de la vocación” es el tema elegido por el papa Francisco para celebrar, el próximo 3 de mayo de 2020, cuarto domingo de Pascua, la 57ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

El mensaje publicado hoy, 24 de marzo de 2020, precisamente salió en un día en que la Iglesia en Italia está de luto por más de 50 sacerdotes fallecidos por el coronavirus y, al unísono con la oración del Papa en la que recuerda los gestos heroicos de estos sacerdotes, ejemplo para quien está cerca a los pacientes de Covid-19.




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Agotamiento 

“En la vocación específica que estamos llamados a vivir, estos vientos pueden agotarnos. Pienso en los que asumen tareas importantes en la sociedad civil, en los esposos a los que —no sin razón— me gusta llamar “los valientes”, y especialmente en quienes abrazan la vida consagrada y el sacerdocio”.

Conozco vuestras fatigas, las soledades que a veces abruman vuestro corazón, el riesgo de la rutina que poco a poco apaga el fuego ardiente de la llamada, el peso de la incertidumbre y de la precariedad de nuestro tiempo, el miedo al futuro».

«Ánimo, ¡no tengáis miedo! Jesús está a nuestro lado y, si lo reconocemos como el único Señor de nuestra vida, Él nos tiende la mano y nos sujeta para salvarnos”, expresó.

Alabanza 

Y entonces, dijo el Papa, “aun en medio del oleaje, nuestra vida se abre a la alabanza. Esta es la última palabra de la vocación, y quiere ser también una invitación a cultivar la actitud interior de la Bienaventurada Virgen María».

«Ella, agradecida por la mirada que Dios le dirigió, abandonó con fe sus miedos y su turbación, abrazó con valentía la llamada e hizo de su vida un eterno canto de alabanza al Señor”, continuó.

Al final, el Papa deseó que la Iglesia recorra este camino al servicio de las vocaciones «abriendo brechas en el corazón de los fieles, para que cada uno pueda descubrir con gratitud la llamada de Dios en su vida, encontrar la valentía de decirle “sí”, vencer la fatiga con la fe en Cristo y, finalmente, ofrecer la propia vida como un cántico de alabanza a Dios, a los hermanos y al mundo entero”.

Así, el Papa rememora la luz de un pasaje evangélico que nos “cuenta la singular experiencia de Jesús y Pedro durante una noche de tempestad, en el lago de Tiberíades (cf. Mt 14,22-33)”.

En el mensaje, el Papa insistió que “toda vocación nace de la mirada amorosa con la que el Señor vino a nuestro encuentro, quizá justo cuando nuestra barca estaba siendo sacudida en medio de la tempestad”.

“«La vocación, más que una elección nuestra, es respuesta a un llamado gratuito del Señor» (Carta a los sacerdotes, 4 agosto 2019); por eso, llegaremos a descubrirla y a abrazarla cuando nuestro corazón se abra a la gratitud y sepa acoger el paso de Dios en nuestra vida”.

“Cuando los discípulos vieron que Jesús se acercaba caminando sobre las aguas, pensaron que se trataba de un fantasma y tuvieron miedo».

«Pero enseguida Jesús los tranquilizó con una palabra que siempre debe acompañar nuestra vida y nuestro camino vocacional: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!» (v. 27)”.

Ánimo

Francisco escribió: justamente “la segunda palabra que deseo daros: ánimo”. “Lo que a menudo nos impide caminar, crecer, escoger el camino que el Señor nos señala son los fantasmas que se agitan en nuestro corazón».

«Cuando estamos llamados a dejar nuestra orilla segura y abrazar un estado de vida —como el matrimonio, el orden sacerdotal, la vida consagrada—, la primera reacción la representa frecuentemente el “fantasma de la incredulidad”: No es posible que esta vocación sea para mí; ¿será realmente el camino acertado? ¿El Señor me pide esto justo a mí?”.

Y, poco a poco, crecen en nosotros todos esos argumentos, justificaciones y cálculos que nos hacen perder el impulso, que nos confunden y nos dejan paralizados en el punto de partida: creemos que nos equivocamos, que no estamos a la altura, que simplemente vimos un fantasma que tenemos que ahuyentar”.

Matrimonio

El Papa sostuvo que “casarse o consagrarse” requieren “valentía”. “Él conoce las preguntas, las dudas y las dificultades que agitan la barca de nuestro corazón, y por eso nos asegura:

No tengas miedo, ¡yo estoy contigo!”.

La fe en su presencia, que nos viene al encuentro y nos acompaña, aun cuando el mar está agitado, nos libera de esa acedia que ya tuve la oportunidad de definir como «tristeza dulzona» (Carta a los sacerdotes, 4 agosto 2019), es decir, ese desaliento interior que nos bloquea y no nos deja gustar la belleza de la vocación”.

Fatiga

Así, se refirió “a la fatiga”. Toda vocación implica un compromiso.

“Si dejamos que nos abrume la idea de la responsabilidad que nos espera —en la vida matrimonial o en el ministerio sacerdotal— o las adversidades que se presentarán, entonces apartaremos la mirada de Jesús rápidamente y, como Pedro, correremos el riesgo de hundirnos.

Al contrario, a pesar de nuestras fragilidades y carencias, la fe nos permite caminar al encuentro del Señor resucitado y también vencer las tempestades.

En efecto, Él nos tiende la mano cuando el cansancio o el miedo amenazan con hundirnos, y nos da el impulso necesario para vivir nuestra vocación con alegría y entusiasmo”.

Las fuerzas del mal cesan

Finalmente, cuando Jesús subió a la barca, el viento cesó y las olas se calmaron. Es una hermosa imagen de lo que el Señor obra en nuestra vida y en los tumultos de la historia, de manera especial cuando atravesamos la tempestad: Él ordena que los vientos contrarios cesen y que las fuerzas del mal, del miedo y de la resignación no tengan más poder sobre nosotros”.

Firmado en Roma, en San Juan de Letrán el 8 de marzo de 2020, el Mensaje del Papa por las vocaciones está dirigido a los obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles de todo el mundo, personas casadas, comprometidas en la sociedad civil.


KSIĄDZ

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Tags:
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