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Coronavirus, oración del Papa: “Medidas drásticas no siempre son buenas” 

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Los obispos italianos ordenan cerrar el mayor numero de iglesias posible para evitar nuevos contagios de Covid-19, una medida ‘sufrida’ pero justificada por el sentido de responsabilidad

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En la misa en Casa Santa Marta trasmitida en streaming live desde el Vaticano, hoy, 13 de marzo de 2020, el papa Francisco ha pedido a Dios por los pastores, para que tengan  discernimiento y eviten medidas drásticas que “no siempre son buenas”, y acompañen al pueblo de Dios. 

“Rezamos hoy por los pastores que deben acompañar al pueblo de Dios en esta crisis: que el Señor les dé fuerza y también la capacidad de elegir los mejores medios para ayudar”, dijo el Francisco, de 83 años, que pasa hoy su séptimo aniversario de elección al Solio de Pedro “enjaulado”, como dijo durante el pasado ángelus, dentro del Vaticano.

En su quinto día de oración por los enfermos y las familias afectadas por la pandemia del coronavirus en Italia y el mundo, el Papa, afirmó:

Las medidas drásticas no siempre son buenas, por eso rezamos para que el Espíritu Santo dé a los pastores el discernimiento pastoral y la capacidad para que procedan con medidas que no dejen solo al santo pueblo de Dios. Que el pueblo de Dios se sienta acompañado por los pastores y por el consuelo de la Palabra de Dios, los sacramentos y la oración”.

Momento dramático

El Papa, que rezó ayer para que las autoridades no se sientan solas o incomprendidas cuando toman decisiones difíciles por el bien del pueblo, no criticó las medidas tomadas por el gobierno para contener el contagio evitando las reuniones públicas.

En cambio, el Papa hoy se volvió a los pastores para que jamás olviden las necesidades de los fieles, que claman ser acompañados espiritualmente en un momento tan dramático. 

Cabe mencionar que los obispos italianos anoche cerraron el mayor número de iglesias posible para evitar nuevos contagios.

Italia ha sido declarada ‘zona roja’. Los muertos ya son más de mil, ha quedado prohibido el acceso también al aeropuerto Linate de Milán y Ciampino de Roma. El primer aeropuerto del país, Fiumicino, permanece abierto pero con una reducción de sus actividades.

Los viñadores asesinos 

En su homilía, Francisco comentó las lecturas del Evangelio del día, y en particular la parábola de los viñadores asesinos.

Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: «Respetarán a mi hijo”. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: «Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. (Mt 21:33-43.45)”.

“Ambas lecturas son una profecía de la Pasión del Señor”, comentó el Papa al referirse también a la lectura del libro de la Génesis (37, 3-4): “José vendido como esclavo por 20 siclos de plata, entregado a los paganos. Y la parábola de Jesús, que claramente habla simbólicamente del asesinato del Hijo».

«Esta historia de «un hombre que poseía un pedazo de tierra, plantó un viñedo allí con mucho cuidado -, lo rodeó con un seto, cavó un agujero para la prensa y construyó una torre -lo había hecho bien-, luego lo alquiló a los agricultores y se fue lejos”.

El pueblo de Dios

“Este es el pueblo de Dios. El Señor eligió a ese pueblo, hay una elección de esa gente. Son el pueblo elegido. También hay una promesa: “Sigue adelante. Sois mi pueblo», una promesa hecha a Abraham.

Y también hay una alianza con el pueblo en el Sinaí. El pueblo debe mantener siempre en su memoria la elección que es un pueblo elegido, la promesa de mirar hacia adelante con esperanza y el pacto de vivir la fidelidad cada día.

Pero en esta parábola sucede que cuando llegó el momento de cosechar los frutos, esta gente había olvidado que no eran los amos: 

«Los viñadores se llevaron a los sirvientes, a uno lo golpearon, a otro lo mataron, a otro lo apedrearon. Luego envió otros sirvientes, más numerosos, pero los trataron de la misma manera«. 

Ciertamente Jesús muestra aquí – está hablando con los doctores de la ley- cómo los doctores de la ley trataron a los profetas.

«Finalmente les envió a su propio hijo», pensando que tendrían respeto por su hijo.  «Pero los campesinos, al ver al hijo, se dijeron: ‘Este es el heredero’. ¡Vamos, matémoslo y tendremos su herencia!”.

Herencia robada

Robaron la herencia, que era otra. Una historia de infidelidad, de infidelidad a la elección, de infidelidad a la promesa, de infidelidad al pacto, que es un regalo.

La elección, la promesa y el pacto son un regalo de Dios. Deslealtad al don de Dios. No entender que fue un regalo y asumirlo como propiedad. 

Esta gente se apropió del regalo y se lo llevó para convertirlo en «mi» propiedad. Y el regalo que es la riqueza, es la apertura, es la bendición, ha sido cerrado, enjaulado en una doctrina de leyes, muchos. Se ha ideologizado.

Y así el don ha perdido su naturaleza de don, ha terminado en una ideología, sobre todo en una ideología moralista llena de preceptos, incluso ridícula porque se reduce a la casuística para todo. Se apropiaron del don. 

Pacto ideologizado

Este es el gran don. Es el pecado de olvidar que Dios se ha hecho un don para nosotros, que Dios nos ha dado esto como un regalo y, olvidando esto, para convertirse patrones.

Y la promesa no es ya promesa, la elección no es ya elección: «El pacto debe ser interpretado según mi opinión, ideologizado». 

Aquí, en esta actitud, yo veo quizás el comienzo, en el Evangelio, del clericalismo, que es una perversión, que siempre niega la gratuita elección de Dios, el gratuito pacto de Dios, la libre promesa de Dios.

Olvida la gratuidad de la revelación, olvida que Dios se manifestó como un regalo, se hizo un regalo para nosotros y debemos darnos, hacerlo ver a los demás como un regalo, no como nuestra posesión.

El clericalismo

El clericalismo no es algo de estos días, la rigidez no es algo de estos días, ya estaba allí en tiempos de Jesús, destacó el Papa.

«Y luego Jesús continuará explicando las parábolas -este es el capítulo 21-, pasará al capítulo 23 con la condenación, donde vemos la ira de Dios contra aquellos que toman el regalo como una propiedad y reducen su riqueza a los caprichos ideológicos de su mente». 

«Pidamos hoy al Señor la gracia de recibir el don como un regalo y de transmitir el don como un regalo, no como una propiedad, no de una manera sectaria, de una manera rígida, de una manera «clericalista», concluyó el Papa.

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