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¿Este Cristo volvió a “llorar sangre” en Bolivia?, un fenómeno lleno de devoción

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El Cristo de las Lágrimas de San Pedro sigue generando gestos de fe y agradecimiento en Cochabamba

El 9 de marzo de 1995. Hay que retrotraerse a esa fecha para entender mejor tanta devoción. En aquella oportunidad un fenómeno que generó sorpresa en Cochabamba, Bolivia: un Cristo que comenzó a llorar “gotitas cristalinas y de sangre”, recuerdan medios como Eju.tv.

Se trata del denominado Cristo de la Lágrimas de San Pedro o Cristo de Limpias, una imagen de un Cristo con una corona de espinas adquirida por Silvia Arébalo en aquella oportunidad en un bazar de la ciudad boliviana luego de una búsqueda inicial de una Virgen, reproducen medios como Infodecom.

La imagen fue establecida en un pequeño oratorio en su casa y desde aquel momento la noticia se ha estado divulgando entre los locales, transformándose en punto de veneración.

Lo que comenzó a suceder con esta imagen, en base a lo que expresaban los testigos, también movilizó en su momento al doctor Ricardo Castañón, quien se preocupó por investigar a fondo el fenómeno, llevar muestras de las lágrimas a diversos laboratorios locales e internacionales y comprobar –tras análisis- que se trataba de sangre humana, aunque sin un ADN preciso, indica Los Tiempos en un artículo de 2016.

Ver informe de UNO de 2019: 


¿Volvió a llorar?

Por estos días se han cumplido 25 años de aquella primera emanación y en vísperas del aniversario, el 8 de marzo, una vez más lo acontecido con este Cristo se transformó en noticia en diversos medios de Cochabamba, ya que se ha afirmado que volvió a llorar.

“La capilla que guarda la imagen del Cristo de las Lágrimas de San Pedro quedó pequeña ayer para albergar a decenas de creyentes que acudieron a recordar los 25 años de la primera efusión de lágrimas cristalinas que brotaron del busto de la imagen de unos 30 centímetros de alto, que comenzó a manifestarse el 9 de marzo de 1995”, señala la crónica de Los Tiempos este 10 de marzo.

En ese sentido, se recuerda que la capilla ubicada en la casa de la familia Arébalo-Urquidi, una vez más ha estado recibiendo gente con muestras de fe y agradecimiento (la propia Silvia contó que el domingo volvió a llorar). Para muchas de estas personas, detrás de situaciones vinculadas a enfermedades, “milagros” y otros “favores recibidos” está la imagen de este Cristo.

¿Qué dice la Iglesia?

Mientras tanto, si bien la Iglesia en Bolivia ha seguido con prudencia el proceso, el seguimiento desde que se han expresado estas manifestaciones ha existido a través de comisiones e investigaciones.

Fuentes vinculadas a la Iglesia en Bolivia confirmaron a Aleteia que monseñor Tito Solari, arzobispo de Cochabamba cuando el fenómeno empezó a tomar fuerza, aprobó la devoción en 1997, pero “no declaró nada oficial”. 

En este aspecto, ya luego con un proceso de transición en el arzobispado, el tema ha seguido pendiente y no hubo nuevo pronunciamiento, a pesar de los estudios científicos encabezados por Castañón –quien afirma que lo que brotó de esta imagen fue sangre humana- y el clamor popular. Entre otras cosas se pide que este Cristo sea trasladado a la Catedral de Cochabamba.

En tanto, desde la Arquidiócesis de Cochabamba también se indicó a Aleteia, al cierre de esta nota, que las nuevas emanaciones de lágrimas aún no habían sido informadas directamente y que se enteraron por los medios de prensa. Sin embargo, se aclaró que el tema tiene acompañamiento a través del párroco local y que el proceso de investigación continúa, aún sin ninguna resolución, puesto que es necesario tener seriedad en analizar lo sucedido.

 

 

 

 

 

 

 

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