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La “otra misa” de Ariel Ramirez

ARIEL RAMIREZ
Ezarate-(CC BY-SA 4.0)
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Se cumplen diez años de su muerte

Este 18 de febrero se cumplen diez años de la partida a la casa del Padre del célebre compositor argentino Ariel Ramirez. Nació en la provincia de Santa Fe en 1921, viajó en su juventud por su país para profundizar su conocimiento de las músicas regionales y en su madurez vivió varios años en Europa, dedicado a difundir la música tradicional argentina en múltiples salas.

Su fama internacional se debe especialmente a la más conocida de sus obras: la “Misa Criolla” para tenor, coro mixto, percusión, instrumentos andinos y clave (o piano), que incluye los “movimientos” habituales de este tipo de composiciones litúrgicas (Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei), con la particularidad de estar basada en ritmos, armonías e instrumentación propias de la música tradicional argentina y latinoamericana. La obra fue grabada en 1964 y estrenada en público en Alemania en 1967.

Sin embargo, no es esta la única “Misa” de Ramirez. En 1980 el compositor escribió su “Misa por la Paz y la Justicia”, que fuera grabada y editada un año más tarde.

El autor confesó que se vio inspirado por los acontecimientos que diariamente conmovían al mundo en aquellos días y que la obra fue producto de una larga meditación al respecto.

En comparación con la celebérrima “Misa criolla”, esta segunda obra cuenta con diez partes; a los cinco habituales momentos litúrgicos ya mencionados se suma un Salmo responsorial  (con fragmentos de los salmos 84 y 71), un Aleluya, una Homilía (con textos del entonces pontífice Juan Pablo II), una Comunión y un cierre con el Salmo 150 (reversionado y con fragmentos del Apocalipsis). En la elaboración de los textos contó con la ayuda del P. Osvaldo Catena, quien ya había colaborado con Ramirez para la “Misa Criolla”.

MUSIC
Public domain

La obra está compuesta para solista vocal, recitante, coro mixto y conjunto instrumental que incluye instrumentos del folclore argentino como los que, junto al clave, ya había utilizado Ramirez en su Misa anterior, pero también algunos instrumentos en aquel entonces más “modernos” y ajenos a la tradición folclórica (guitarra eléctrica, guitarra de doce cuerdas, bajo eléctrico…).

Como es habitual en él, la obra de Ramirez manifiesta una composición con mucha libertad, en la que los elementos de la tradición latinoamericana son utilizados como materia prima para el desarrollo de la propia inspiración. Quizás sea esta una de las obras en las que el compositor se muestra más experimental y “vanguardista”, por decir de alguna manera.

Creemos que, en nuestro tiempo, –si bien no son los años de la Guerra Fría ni los de las luchas entre guerrillas y dictaduras de los setenta/ochenta– la obra de Ramirez permanece completamente actual, pues el pedido del hombre por una paz auténtica y una verdadera justicia siguen vigentes, y es también una época en la que este pedido necesita volver a alzar su mirada a Dios, que es quien puede brindar en la tierra paz a los hombres.

Compartimos, por ende, dos fragmentos de dicha composición, a cuarenta años de haber sido escrita y a una década del fallecimiento de su autor. En primer lugar, la segunda pieza de la obra: el Gloria, que se destaca por su composición y también por la interpretación del tenor Zamba Quipildor.


En segundo lugar, la Homilía, quinto movimiento, mayormente a capella, en la que el coro canta “El reino de Dios derrame paz en la creación…”.

La pieza cuenta con la particularidad ya mencionada del recitante, en este caso a cargo del afamado actor argentino Alfredo Alcón (1930-2014) que lee las palabras de San Juan Pablo II: “A todos, cristianos, creyentes y hombres de buena voluntad, os digo: no tengáis miedo de apostar por la paz, de educar para la paz. La aspiración a la paz no quedará nunca decepcionada. El trabajo por la paz, inspirado por la caridad que no pasa, dará sus frutos. La paz será la última palabra de la historia.” (Vaticano, 8 de diciembre, 1978)


(La foto del video corresponde a la tapa del disco y pertenece al retablo de la Iglesia de Tolumba, pueblito de Córdoba, Argentina, donde Ariel Ramirez vivó en su adolescencia.)

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