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3 claves para una buena conversación

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Conversar también es un arte y éstas son sus claves

Vale, hablar nos sale solo. Conversar con alguien, también. Pero, ¿te has fijado que hay gente con la que te resulta más agradable entablar una conversación? Y no tiene porqué ser la persona más interesante del mundo., ni la más inteligente.

Y al contrario, también conoces a alguien con quien te da pereza hablar, porque siempre repite lo mismo, porque no escucha… Voilà… Como en todo comportamiento humano, aunque sea natural, siempre hay claves que nos permiten desenvolvernos mejor. Los repasamos recopilando los consejos de expertos en relaciones sociales y protocolo.

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Para ser un buen conversador, hay que saber escuchar

Primera regla básica. Y fácil: varios monólogos no suman una conversación. ¿Captado? Es así, si hablas sólo de ti, si sólo muestras interés cuando te toca, entonces no estás conversando. Estás a otra cosa.

Escuchar a tu interlocutor o interlocutores es fundamental. Escuchar con interés. De hecho, es por interés que se inicia una conversación.

Y dentro de este punto, intentaremos también ceder nuestro turno, para que tenga un buen ritmo: ni acaparar, ni interrumpir.

Un ‘tip’ para mostrar interés: preguntar de vez en cuando a nuestros interlocutores.

Incluso si te pierdes algo en algún momento, pregunta con interés. Pero eso sí, no desconectes cuando algo no te interese. Se rompe la conversación.

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La forma: tu cuerpo también habla por ti

El tono, la entonación, tu cara, los gestos… todo es importante. Seguro que conoces a gente, un papá o una mamá por ejemplo, que le echan un rapapolvo a su hijo con buenas palabras.

Y lo contrario, gente que está diciendo cosas normales con un tono tan hosco que resulta agresivo. Analízate. Puedes grabarte: ahora no tienes excusa, tu móvil tiene grabadora seguro, prueba a escuchar tu tono de voz, tu forma de hablar… Y así conocerás como hablas, cómo conversas. Éste es un punto básico.

Mira que vivimos con nosotros mismos pero a veces no tenemos controlado cómo hablamos. Una grabadora y un espejo serán tus mejores amigos.

Y hablando de imagen, cuando hables con alguien, mírale a la cara, siempre.

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El respeto: si lo das, lo recibes

Es de una falta de educación supina querer demostrar que eres el más sabio de la conversación. Incluso si lo eres, digamos porque es una conversación sobre el cultivo de maíz en el que eres experto, o física cuántica, debes tratar a tus interlocutores con respeto, sin intentar deslumbrarlos.

Los refranes, las frases hechas, el exceso de citas… déjalos para los personajes cómicos de series y películas. De verdad.

Mucha frase hecha da sensación de falta de contenido. Si te pasas con citas, puedes convertirte en un pedante. Y bueno, esto seguro que lo sabes, pero si no eres muy gracioso, no intentes serlo. Con esto no es que debas poner en plan super serio: utiliza tu sonrisa, es una gran aliada para conversar bien.

De los temas complicados, casi mejor evitar cuestiones espinosas. En cualquier caso, a veces toca discutir. Que también tiene su gracia: pues eso, siempre, con respeto. Si en algo no estamos de acuerdo, es mejor mostrarlo con argumentos.

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