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3 errores comunes de padres que no ven mucho a sus hijos

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Podemos ser afectivos en el tiempo compartido con ellos y no caer en las trampas más frecuentes

Los padres que están separados o divorciados suelen ver a sus hijos en días estipulados. Otros, por razones laborales, tienen que vivir distanciados y el tiempo compartido con ellos es limitado. En cualquier caso los hijos siempre necesitan a sus padres aunque estén lejos y, al no tener una convivencia diaria, aprovechar ese tiempo valioso se convierte en un verdadero desafío.

Siguiendo los consejos del escritor estadounidense Gary Chapman, podemos evitar ciertos comportamientos que nos impiden pasar tiempo de calidad con nuestros hijos y aprovecharlos mejor, ya que aunque las intenciones pueden ser buenas pero fácilmente podemos caer en ellos.

1. El síndrome del «papi de Disneylandia»

PILLOW FIGHT
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Debido a que la cantidad de tiempo para compartir con los hijos no es mucha, los padres tendemos a planificar cada encuentro con anticipación buscando hacer algo divertido y al final destinamos el día mayoritariamente a juegos, compras o actividades recreativas.

No hay nada malo en divertirse, pero el problema aparece cuando ponemos más atención en las actividades que en ellos. Además, la vida no solo es diversión y juegos. Los hijos también necesitan ver a sus padres en circunstancias más normales.

Al no participar de las rutinas diarias, los padres tienen menos posibilidades de saber lo qué ocurre dentro de la mente y el corazón del joven. Por eso es importante no olvidar, más allá de los juegos, buscar tener un espacio para el diálogo abierto en una atmósfera relajada.

Un estudio indica que mientras la mayoría de los padres creen haber cumplido con sus obligaciones, tres de cada cuatro jóvenes tienen la impresión de que ellos no significan mucho para sus padres. Dicen que están presentes físicamente, pero les falta algo.

Si los padres no pueden descubrir las necesidades emocionales de los hijos, no podrán satisfacerlas. El padre creerá que ha sido amoroso y que ha hecho algo bueno por su hijo, pero el joven se sentirá rechazado e insatisfecho con un vacío emocional que necesita llenar.

2. No estar realmente con ellos

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Otro de los errores que se suelen cometer durante el tiempo de visita es cuando los padres tenemos compromisos y les pedimos a nuestros hijos que hagan alguna tarea mientras nos ausentamos o bien que nos acompañen a hacerlas. El problema es que al final, no estamos realmente con ellos.

Incluir a los hijos en el ritmo normal de la vida de los padres haciéndolos participar en tareas como ir de compras o ir al banco a hacer algún trámite, puede ser una experiencia muy positiva de la que incluso pueden aprender mucho.

Sin embargo, los hijos se dan cuenta cuando los adultos se están aprovechando de ellos; cuando el interés de sus padres se centra más en cumplir la agenda y sacar beneficio de su compañía o presencia. El resultado será que eviten pasar tiempo con sus padres de nuevo.

3. Pensar que todo va bien

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Otro error frecuente que cometemos los padres es pensar que el silencio de nuestros hijos  indica que todo está bien. La mayoría de los jóvenes que tienen padres separados necesitan expresar sentimientos y emociones, pero por lo general son reacios a comentar sus luchas emocionales con el padre que no ven seguido por diferentes razones.

Algunos temen que si son sinceros con sus sentimientos, serán rechazados y cesarán las visitas; otros recuerdan los estallidos violentos del padre y le temen a su ira si le hablan con sinceridad, o simplemente se abstienen de hacerlo porque no quieren crear más problemas.

Es importante que los padres puedan crear una atmósfera para dialogar sin temor a las represalias y, ante el silencio de sus hijos, tomar la iniciativa reconociendo que han podido generar dolor y problemas debido a la situación de la separación o el poco tiempo que están presentes.

También pueden proponer escuchar lo que los hijos tengan para decirles, si desean hablar o sugerir algo que los ayude a mejorar como padres. Gary Chapman dice que es probable que los jóvenes no respondan de inmediato a esta invitación pero si se convencen de que eres un padre sincero, tarde o temprano te enterarás de sus problemas.

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