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La Oración del Remanso y el Cristo de las Redes

REMANSO VALERIO
Facebook | @cristopescadorremansovalerio
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Una canción universal que muestra la bella historia del Cristo de los pescadores

Es una de las canciones populares argentinas más emotivas, que ha trascendido las fronteras y al hacerlo, ha casi sacralizado un pueblo que parecía condenado a la desaparición. Ni su autor entendía bien por qué el éxito de esta canción. En la Oración del Remanso, canto al Cristo de las Redes, la plegaria de la familia pescadora se hace metáfora de los pueblos, sus fatigas, sus esperanzas.

Remanso Valerio es un pequeño paraje de pescadores a mitad de camino entre Rosario y Granadero Baigorria. Testigo privilegiado de los buques cargueros que remontan el Paraná hasta San Lorenzo, su vida es el río, su alimento los peces, puesto que las aguas del río son el camino de los marineros, asiáticos y europeos quizá, pero también el trabajo del argentino.

Desde la ciudad de Rosario, se llega a los pocos minutos, a poco de cruzar el Puente que une la provincia de Santa Fe con Entre Ríos. Desde Buenos Aires, supone poco más de 3 horas y media de viaje, si el tránsito acompaña. La ciudad cabecera es Baigorria, del Departamento de Rosario, aunque el Remanso se haya ganado su nombre en los mapas de Google.

Entre los orgullosos baigorrienses se destaca el futbolista Giovani Lo Celso, actualmente en el londinense Tottenham. Desde las “Europas” suele decir que añora ir a pescar con sus amigos, comer un asado, y tirarse allí, a la vera del Paraná. No hay pique del Dorado en el Tamesis… El Río lo es todo: sustento económico, espacio de descanso, de encuentro con amigos, con familia.

El Remanso, cuentan los abuelos, era protagonista de varias tragedias, aunque con el paso del tiempo los movimientos subacuáticos fueron calmando su revoltosa furia a esta altura de la cuenca.

De por si la vida del pueblo pesquero tiene sus avatares, con las dependencias climáticas y la puja por quienes comercializan a gran escala el fruto de su trabajo. Pero en este caso, obras al norte y al sur que afectaron el ecosistema, decisiones económicas que no los tienen como protagonistas, y entre esas cruces que ponen en jaque a las familias, hicieron que los vecinos se encomendasen a un Cristo Pescador que ellos mismos erigieron en piedra hace poco menos de 25 años.

El 27 de mayo de 1995 se inauguró en este paraje que parecía condenado a la desaparición un Cristo de más de mil kilogramos de piedra, 4 metros de altura, con los brazos extendidos sosteniendo en ese momento redes de la pesca, concebido a imagen de una que se conservaba en una parroquia del norte de Rosario.

El escultor fue Pedro Ramos, pero detrás estuvo todo el pueblo y la Iglesia local, parroquia, congregaciones religiosas, con el apoyo económico y la oración. El proyecto llegó entonces incluso hasta oídos de un cardenal en Roma, el siervo de Dios Eduardo Francisco Pironio

Esta advocación de Cristo Pescador llamó la atención de Jorge Fandermole, un destacado cantautor santafecino que al poco tiempo transitaba la Ruta 11 y vio un cartel que invitaba a ver el Cristo Pescador.

Inspirado particularmente por esta advocación que no representaba al Cristo crucificado, como estaba acostumbrado él a ver, sino como un par pescador, trabajador, un Cristo de las Redes, comenzó a concebir una canción que reconoce el trabajo familiar del pescador y su devoción a un Cristo que necesitan, invocan, y celebran.

Suele decir que no entiende bien por qué esta obra, a diferencia de otras creadas con la misma dedicación, trascendió tanto. La sentida plegaria inspirada por la vida del pueblo de Remanso Valerio evoca la vida de cualquier pueblo pesquero, como aquellos en los que el mismo Cristo buscó a sus primeros discípulos, y se hace metáfora de toda familia, de todo pueblo, que pesca en el río pero también en la ciudad, en el campo, allí donde sea que el trabajo lo llame.

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