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Mayores, delgados por fuera, obesos por dentro

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Shutterstock | Olena Yakobchuk
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Con el paso de los años, el individuo envejece y lo más común es que sucedan dos cosas, la persona adelgaza o su peso permanece estable.

A simple vista son dos buenas opciones, pero que su peso permanezca estable cuando es obeso o presenta sobrepeso no es bueno (porque continúa siendo obeso).

Se ha observado que el peso corporal tiende a ser estable en los obesos y tiene riesgo de seguir siéndolo y aquellos que no lo son tienen riesgo de pasar a serlo con la edad.

¿Qué sucede si el individuo adelgaza de golpe? Las personas ancianas al bajar de peso lo primero que pierden es masa muscular en vez de grasa corporal. Entonces, ¿qué se puede hacer?

Lo ideal es tratar de conseguir un envejecimiento saludable y activo para retrasar el deterioro del cuerpo.

Para ello una de las mejores herramientas que el hombre dispone para conservar su salud o incluso recuperarla si la ha perdido es el mantenimiento de un óptimo estado nutricional a lo largo de toda la vida y la práctica de actividad física.

¿Qué sucede con nuestro cuerpo cuando envejece?

Durante el envejecimiento ocurren distintos cambios en la composición de nuestro cuerpo, tanto en el estado nutricional como en la necesidad de nutrientes.

Se produce una disminución de la masa magra del individuo (esta es la masa celular de los tejidos y la musculatura), y también de la altura, esto es a consecuencia del encorvamiento y de la compresión vertebral.

Hay algunos cambios que pueden llegar a afectar el estado nutricional, algunos de ellos son: un aumento y redistribución de la grasa corporal. Por ejemplo, un varón joven presenta un 15% de grasa de su peso corporal, mientras que un adulto mayor a 75 años un 30%.

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Shutterstock | Olena Yakobchuk

La misma se deposita principalmente en el tronco, disminuye la subcutánea y la de las extremidades, a su vez la masa magra desciende, lo que hace perder músculo esquelético, a esto se le llama sarcopenia, que se relaciona con el descenso de fuerza muscular.

Al aumentar la grasa corporal aumenta el riesgo de sufrir enfermedades como las cardiovasculares, diabetes, hipertensión, entre otras.

A su vez disminuye el contenido en agua, también el mineral de los huesos, especialmente en las mujeres que llegan a perder hasta un 40% del calcio.

Desciende el metabolismo basal y la actividad física, por lo tanto, las necesidades energéticas también disminuyen.

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¿Qué podemos hacer para controlar la grasa no deseada en nuestro cuerpo?

La alimentación y ejercicio son la clave fundamental para revertir o prevenir el exceso de grasa corporal en el adulto mayor.

Pues sí la nutrición juega un papel muy importante en los procesos de envejecimiento y contribuye a una mejor calidad de vida en la vejez, donde además debemos asegurar que nuestros ancianos no solo gocen de una correcta alimentación, sino que la valoren y disfruten con ella.

Para la realización de cualquier cambio en los hábitos alimentarios es necesario la ayuda de un profesional de nutrición para hacer primero una valoración de su estado nutricional, ya que por lo general los adultos mayores presentan alguna patología la cual es tratada con medicamentos, y es necesario entre otras cosas conocer cuál es el fármaco para evitar interacciones negativas entre fármaco y nutrientes.

Por otra parte, el ejercicio físico moderado también es de gran ayuda, y debe ser supervisado por un profesional del área e indicado por el médico de cabecera.

La práctica de actividad física les brinda múltiples beneficios, entre ellos ayuda a aumentar el gasto energético y la capacidad del músculo, mejora el perfil hormonal y metabólico, se consume grasa y aumenta la síntesis de proteína. Disminuye el riesgo de inflamación, mejora la circulación sanguínea favoreciendo la irrigación muscular y la capacidad respiratoria y cardiaca.

En resumen, es importante estabilizar el peso corporal con la ayuda de un nutricionista, mantener baja la presión arterial sistólica y el colesterol, seguir una alimentación lo más saludable posible, con una correcta hidratación, y la realización de algún tipo de actividad física 30 minutos al día.
Mediante una adecuada intervención nutricional contribuimos no solo a mejorar la calidad de vida del anciano, sino también a reducir la aparición de diferentes enfermedades.

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