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Tengo antojo de algo dulce, un “prohibido” ¿qué hago?

CHOCOLATE
Dean Drobot - Shutterstock
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Cuidado con las tentaciones de las sobras de Navidad

Luego que pasan las fiestas, donde comemos por lo general alimentos y preparaciones distintas al resto del año, retomamos nuestra alimentación habitual. Pero suele ocurrir que nos que sobró algo de esos días (turrones, dulces, panettones, helados, chocolates…) y llega una tarde que nos acordamos y nos vienen unas ganas descomunales de comer algo de eso o unas galletas con chispas de chocolate. ¿qué hacemos?

Esta situación es más común de lo que parece, pero la ansiedad o también llamada hambre emocional no nos resulta nada fácil de controlar. Por ello te voy dar algunos consejos que te pueden ayudar.

Sí luego de haber intentado ponerlos en práctica aún sientes esas ganas excesivas de comer algo en particular en determinado momento, te aconsejo realizar una consulta con el médico para descartar alguna deficiencia nutricional y buscar la manera más adecuada para tratarlo si es necesario.

ALMONDS
Aaron Amat - Shutterstock

Consejos nutricionales:

Evitar los alimentos ultra-procesados. Para ello es fundamental no tenerlos a nuestro alcance, no comprar y no tener en casa, es la mejor manera para prevenir y evitar la tentación.

De lo contrario recurrir a una versión casera en vez de la comprada, y/o hacer una versión más saludable, pero siempre recordando controlar la cantidad que comemos, porque eso no quita que igual nos aporte calorías extra.

Dormir bien. Sí, si dormimos poco y/o mal, es probable que tengamos más antojos durante el día.

No es necesario prohibirnos todo y siempre. Muchas dietas para bajar de peso rápido y sin esfuerzo (“dietas milagro”) tienen muchos alimentos prohibidos. Pero cada vez que nos prohibimos de comer algo, parece que nos apetece aún más comerlos. Lo que podemos hacer es dejar para comerlo un día especial o elegir un día en el que podamos tomarnos el tiempo para disfrutarlo.

Si eres dulcero, pues incluye uno en tu alimentación. Sí, pero de buena calidad, por ejemplo, si es un chocolate, incluir en tu dieta semanal 2 cuadraditos de chocolate con un porcentaje de 70 o más de cacao. Siempre y cuando el resto de tu alimentación sea saludable.

En momentos de ansiedad recurrir a alimentos que nos brinden saciedad, intentar primero con frutos secos, almendras, nueces, fruta natural, un batido de fruta, tener un helado frutal sin azúcar en el frezzer casero.

Evitar los refrescos azucarados, elegir agua, aguas saborizadas naturales, caldos, sopas, batido de frutas de vez en cuando. Es importante mantenernos bien hidratados para

Eliminar de un día para otro el azúcar y sal, es difícil. Lo ideal es ir haciendo estos cambios progresivamente, por ejemplo, en la mañana sí nuestro té, café o leche lleva 4 cucharaditas de azúcar, bajamos a 3, la próxima semana a 2 y así sucesivamente.

Evitar las comidas rutinarias, planificar las comidas de la semana te puede ayudar. Comer todos los días lo mismo aburre, pero en cambio sí nos organizamos, buscamos recetas nuevas, tratamos de comer en los horarios habituales sin saltearnos comidas, nos anima a continuar y comer sano siempre, y por consiguiente evita recurrir a los alimentos que nos son recomendables en nuestra alimentación.

Ayudarnos de la oración, sí es una buena forma de tomar conciencia de lo que estamos haciendo, reflexionar, pensar por qué nos está pasando esto, que hay verdaderamente detrás de este antojo, sí nos está pasando algo lo cual no lleva a buscar una recompensa con la comida y pedir a Jesús que nos ayude en este camino.

Realizar alguna actividad física, siempre los nutricionistas insistimos en este punto, es que es muy satisfactorio, saludable, nos distrae, nos da más energía, y nos motiva a alimentarnos sano. Puede ser baile, salir a caminar, deportes, lo que sea y más te guste.

Recuerda, si tienes ganas de comer algo que sabes no es sano, primero piensa ¿por qué lo quiero comer? ¿Tengo en casa o tengo que salir a buscarlo? ¿Me lo puedo hacer yo misma? Y si aun así me apetece comerlo, elegir el de mejor calidad, comer una porción despacio, disfrutándolo, consciente.

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