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Descubre los distintos ángeles del pesebre y sus mensajes

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Lo que los ángeles nos enseñan en Belén según santa Teresita del Niño Jesús

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A lo largo de la historia el hombre ha querido acercarse a contemplar este gran misterio que se revela en la Nochebuena, la noche en la que el Hijo de Dios se hace hombre, se hace pequeño como uno de nosotros, viene a redimirnos, la noche en que se unen el celo y la tierra para prestar toda adoración y todo honor a este pequeño Jesús.

Mediante canciones, pinturas, escritos y piezas de teatro hemos querido ver al Niño Dios, hemos querido acercarnos al pesebre y rendir nuestro humilde homenaje al Emmanuel.

Una de las santas más queridas, santa Teresita del Niño Jesús, con ese ánimo y para ayudar a sus hermanas de comunidad, y también a nosotros, a contemplar este misterio revelado en el pesebre, escribió una obra de teatro para la navidad de 1894, y cuyo título es Los ángeles en el pesebre.

Esta obra teatral es considerada como una de las piezas más importantes de esta doctora de la Iglesia.

Con el fin de preparar nuestro corazón y contemplar este misterio de un Niño envuelto en pañales, te quiero presentar una breve síntesis de lo que los ángeles nos enseñan, y esto bajo la luz de Teresita del Niño Jesús.

En el pesebre se hacen presentes varios ángeles, se encuentra el Ángel del Niño Jesús, el Ángel de la Santa Faz, el Ángel de la Resurrección, el Ángel de la Eucaristía y el Ángel del juicio final.

Todos ellos tienen la tarea de contemplar, anunciar y hacernos comprender, entre otros muchos misterios, el misterio del anonadamiento del Hijo de Dios hecho hombre.

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Nik-(CC BY 2.0)

Esta sería una primera enseñanza: un ángel no alcanza a comprender todo este misterio, necesita ser iluminado por otro ángel que le irá explicando aspectos de la vida de este Niño.

Así también nosotros no alcanzaremos a comprender todo este misterio, necesitamos ser iluminados por los ángeles para llegar con todo nuestro corazón ante este Hijo de Dios hecho hombre.

Así por ejemplo, el Ángel del Niño Jesús ve a Jesus desde la infancia pero en otros aspectos de la vida del Hijo de Dios necesitará ser guiado e iluminado por otros ángeles. Teniendo esto presente, te invito a que contemples lo que cada uno de estos ángeles en el pesebre nos enseñan:

1.
Enseñanzas del Ángel del Niño Jesús

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Prayitno-(CC BY 2.0)

1. Este Niño es de condición divina

Si bien es cierto que la doctrina enseña que Jesús tuvo a todos los ángeles como custodios (cfr. Mc 1,13), santa Teresita recrea un personaje que cumple con las tareas y oficios que le son propios a un ángel guardián y lo llama “Ángel del Niño Jesús”.

Este ángel conoce a su protegido y lo presenta siendo de naturaleza divina. Este ángel dice de este Niño que es:

  • El Verbo de Dios,
  • La gloria del Padre,
  • El Altísimo cuya luz “inunda a los ángeles de la fúlgida mansión”

2. Amor con amor se paga

El Ángel del Niño Jesús al contemplar este amor divino que se manifiesta en el pesebre, se pregunta mirando al Niño si alguien “¿comprenderá Tu amor?”. Es una pregunta que se dirige a ti y a mí en la noche de Navidad: ¿comprendemos que nos encontramos ante un misterio de amor de Dios?

Contemplando este misterio los ángeles cantan:

Jesús, belleza suprema quiero a tu amor responder y para mostrar lo que te amo por ti siempre velaré”.

3. Oficios del Ángel del Niño Jesús

Santa Teresita menciona que este ángel pertenece al coro de los serafines, coro superior dentro de la jerarquía de ángeles.

El Ángel del Niño menciona todos los oficios que le prestará a este Niño, oficios que nuestro buen Ángel de la guarda también desempeña:

¡Oh Jesús! ¡Cuan dulce me será contemplar tus triunfos!… Con cuánta diligencia avisaré al fiel José cuando llegue el tiempo de tu regreso a la patria. Seré yo quien sostendrá a tu divina Madre durante las fatigas del viaje

A la sombra de las palmeras, mientras ella te mecerá por la noche para dormirte, yo estaré allí, velando por vosotros, alejando los peligros y los temores de la noche. Yo cantaré dulcemente los cánticos del cielo y, apenas vea dormitar al Verbo eterno y a su augusta Madre, los envolveré con mis alas ¡a fin de resguardarles de los frescores del desierto!…“.

Un aspecto importante dentro de los oficios del Ángel es el de no impedir el sufrimiento del Niño. El Ángel de la Santa Faz lleva los instrumentos de la Pasión, y ante esto el Ángel del Niño se pregunta si “¿será posible que tanto amor sea despreciado?”, y exclama:

¡Oh Divino niño! ¿Por qué tu dulce mirada se posa sobre esta cruz? ¿Por qué sonríes ante esta cruel corona?… ¡Ah! Déjame llevarte al Cielo puesto que la tierra no te ofrece más que dolores. Pero no… Veo en tu mirada infantil que la cruz tiene más encantos para ti que el trono eterno de los Cielos… ¡Oh, Jesús!… ¡Yo no puedo comprender el inmenso amor que te ha hecho bajar a la tierra!”.

La misión de este Niño es la de morir por ti y por mí, por nuestra ingratitud y falta de amor; y aun así decide bajar a la tierra y hacerse uno de nosotros.

El Ángel del Divino Niño exclama:

«¡Oh, Jesús! ¿Será necesario que yo te vea morir? Después de haberte protegido durante tu infancia, sustrayéndote al furor de Herodes, ¿no podría arrancarte de la muerte?… Divino Niño, yo sabré cubrirte bien con mis alas… ¡Y sabré coronarte de rosas mientras los ingratos querrán ceñir tu divina frente con espinas!”.

Estos consuelos y esta protección de los Ángeles este Niño no aceptará, soportará todo para redimirnos y volvernos entrar en la amistad con Dios.

2.
Enseñanzas del Ángel de la Santa Faz

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manuel m. v.-(CC BY-SA 2.0)

1. El rostro hermoso del Niño Jesús cautiva y enamora

Este personaje de la obra de santa Teresita es el encargado de mostrar la belleza del Hijo de Dios, y la proclama diciendo: “Tu augusto rostro sobrepasa el esplendor de los cielos y apenas los hombres hayan contemplado tu belleza, se apresurarán a darte sus corazones, y no vivirán más que para ti”.

2. El verdadero rostro se descubre en el dolor y en el sufrimiento

El rostro lozano y hermoso de este Niño se verá cambiado por la ingratitud de los hombres:

¿No conoces la ingratitud de los mortales?… ¿No sabes lo que ha predicho el profeta Isaías, cuyo ojo inspirado contemplaba ya los encantos ocultos de Jesús?….« No tiene belleza ni esplendor (decía él), lo hemos visto; no tenía nada que atrajera las miradas y lo hemos despreciado. Nos ha parecido un objeto de desprecio, el último de los hombres, ¡un varón de dolores que sabe lo que es sufrir!…. ¡Su rostro estaba como escondido!…. Parecía despreciable y no lo hemos reconocido… ¡Lo hemos considerado como un leproso, como un hombre herido por Dios y humillado!… “.

3. Los ángeles se conmueven por este Niño

El Ángel al contemplar el sufrimiento y la pasan de este Niño se lamenta diciendo:

¡Ay! ¿Por qué habré de ser ángel, que es incapaz de sufrir ?…. Jesús, mediante un dulce canje, ¡ ¡ ¡ Por ti quisiera morir!!!…“.

Ya el Ángel del Niño había llorado al ver el sufrimiento que este Niño soportaría.

4. El valor del sufrimiento de este Divino Niño

El Ángel del Divino Niño y el Ángel de la santa Faz dialogan sobre el sufrimiento de este Niño y aceptan porque:

¡¡¡Jesús quiere sufrir y quiere llorar para rescatar a sus hermanos de la tierra!!!”.

Ante este deseo Divino que mueve a este Niño, los ángeles reciben el consuelo al saber que es la voluntad de Dios:

Consuélate, el perfume de nuestro Lirio no se esparcirá en vano, un gran número de almas puras se apresurarán a recogerlo. Con su Bien Amado subirán a la montaña de la mirra, con Él sufrirán, enjugarán su Divina Faz y, contemplando sus preciosas lágrimas, exclamarán: «¡Oh, Jesús! qué encantadoras son las perlas que hacéis brillar sobre vuestro Rostro!…«.

El Ángel del Divino Niño comprenderá que “las lágrimas de Jesús relumbran más que el esplendor de los Cielos y son más bellas que el rocío de la mañana”.

3.
Enseñanzas del Ángel de la Resurrección

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Amio Cajander-(CC BY-SA 2.0)

1. El triunfo de todo sufrimiento

Este ángel trae una enseñanza consoladora y que nos llena de esperanza:

Este delicado infante Resucitará. ¡Y reinará en todo instante!… ¡Oh Dios escondido bajo los rasgos de un Niño! Yo te contemplo radiante. ¡Y desde ahora triunfante!… Yo removeré la piedra del sepulcro. Y al contemplar tu rostro tan hermoso. Yo cantaré. Y me regocijaré al ver con mis propios ojos ¡que resucitas glorioso!«.

4,
Enseñanzas del Ángel de la Eucaristía

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frankieleon-(CC BY 2.0)

1. Misterio grande de amor

Contemplas a Jesús que se hace Niño y eso te conmueve, ahora míralo más pequeño que un pequeño.

A adorarlo en el Altar. He venido yo a este suelo. Más pequeñito que a un niño Veo al Autor de la vida… Veo al Dios Omnipotente oculto en la Eucaristía...“.

Ante este “agacharse” de Jesús el Ángel de la Santa Faz contempla diciendo:

Divino Jesús, he aquí el último límite de tu amor; después de haber hecho visible a las débiles criaturas la Faz adorable cuyo resplandor no pueden resistir los Serafines, quieres ocultarla bajo un velo más espeso todavía que el de la naturaleza humana… Pero, Jesús, yo veo brillar en la hostia el esplendor de tu rostro. No están ocultos para mí tus seductores encantos. Veo tu inefable mirada penetrar en las almas puras e invitarlas a recibirte como la paloma que se esconde en el agujero de la piedra, así tus esposas buscarán tu rostro. ¡Ya estoy viendo cómo sus corazones se vuelven hacia ti y vienen a refugiarse cerca del tabernáculo de tu amor!”.

5.
Enseñanzas del Ángel del Juicio Final

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Victoria Pickering-(CC BY-NC-ND 2.0)

La segunda venida gloriosa de este Niño

Y no ya oculto bajo los rasgos de un niño, exclama este Ángel, le veremos, sino resplandeciente de gloria, Y proclamando que es Omnipotente. Estaremos allí para aplaudir su victoria. Brillarán con inefable destello. Estos ojos velados por lágrimas y sangre. Y veremos la adorable Faz. En todo su esplendor radiante. A Jesús llevando el cetro de la Cruz sobre las nubes mostrarse veremos. ¡A este Rey… a este Juez… al grito de su voz pronto lo reconoceremos!«.

Ante todo esto, el Niño Jesús desde el pesebre les dice a los ángeles allí presentes:

Ángeles del cielo empíreo: Mucho os amo, oh puras llamas, pero, asimismo, profeso un gran amor a las almas. Las creé para mí mismo Les di un deseo infinito. La menor alma que me ama ¡Es para mí un Paraíso!...“.

Rodeados de todo este misterio de amor, te invito a acercarte al pesebre, a adorar al Niño que ha venido para que tú entres al Paraíso, para que tengas la vida de Dios y del amor divino. 

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