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6 ideas para evitar el estrés navideño

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Podemos preparar la Navidad para que este año no nos genere tanto estrés y la vivamos con mayor paz, que de eso se trata.

El estrés navideño es un fenómeno real, que incluso han podido constatar los estudios psicosociales. En la escala de estrés que elaboraron los investigadores Thomas Holmes y Richard Rahe, las Navidades aparecen en el número 42. Constataron que, incluso para los cristianos, la celebración de la Navidad y los días que la preceden son una fuente de estrés en la que todos acumulamos nervios y cierto grado de angustia o preocupación.

Preparar la celebración de la Nochebuena, del Año Nuevo y Reyes, felicitar a los amigos y familiares, invitarlos a casa, visitarlos, viajar para encontrarse, comprar los regalos, poner el belén y el árbol, decorar la casa, tener la ropa adecuada para cada fiesta, elaborar las comidas familiares… En poco más de dos semanas se produce un cúmulo de fiestas y celebraciones como no hay en ningún otro momento del año.

Las razones por las que el estrés aparece suelen tener alguna de estas causas:

  • Para algunos es una época de «felicidad forzada». Todo es brillante y de color dorado y todos parecen estar felices, pero hay quien pasa por una situación difícil económica, personal o familiar. Parece que el mundo no quiere mirar a los que lo pasan mal.
  • Aflora el recuerdo de los que ya no están. Tal vez sea el primer año en el que a la esa de Nochebuena no esté la abuela u otra persona querida.
  • Asaltan gastos imprevistos que nos descuadran la economía familiar. Sea para regalos, ropa, comidas o viajes, no es difícil imaginar que la Navidad va a implicar un gasto importante.
  • Hay obligaciones sociales que nos resultan fastidiosas. Hay cenas de empresa insoportables, como encuentros de asociaciones o clubs… por no hablar de las comidas familiares que suponen una carga extra de trabajo y en las que aparecerá aquel pariente que no quieres ni recordar.
  • El paso del tiempo se hace palpable. Sí, un año más en el calendario. Eso puede pesarte porque te hace pensar que el tiempo se escapa y querrías haber hecho tantas cosas. Los proyectos y los sueños sin cumplir te entristecen.
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Shutterstock - Andriy Blokhin
Tener la casa a punto por Navidad es una oportunidad de crecer como familia, como equipo y como escuela de valores para los pequeños.

Hay personas que no conocen el auténtico sentido de la Navidad, que es la celebración del Nacimiento del hijo de Dios. Si quitamos ese horizonte de las fiestas, todo queda reducido a encuentros sociales y a consumo en forma de regalos y comida. Eso, lamentablemente, deja un vacío interior.

Propuestas eficaces

Para remediarlo, es muy positivo recordar el contenido profundo de la Navidad. De esta forma, aquellas causas que provocan dolor desaparecerán o quedarán mitigadas. Veamos algunas propuestas:

  1. Dedica a diario unos minutos a considerar qué es la Navidad. Toma el evangelio de san Mateo y de san Lucas, los capítulos 1 y 2. Lee las notas al pie de página que explican mejor cada versículo. Esa lectura te servirá para «enfocar» las fiestas y dar luego un nuevo sentido a todo: las «obligaciones» se vuelven gustosas. Acude a la iglesia: son fiestas muy especiales para nosotros los cristianos.
  2. Acomoda la celebración de la Navidad a tu realidad. Haz una lista de compras y no cedas a los reclamos, las ofertas o los pagos a plazos a partir del mes que viene. Que tu Navidad sea una realidad llena de esperanza, pero al mismo tiempo dale la proporción adecuada: minimiza el impacto de la publicidad de los catálogos, mails con ofertas… No es obligado ir de paseo al mall o salir «de compras» sin rumbo. Reserva la tarjeta de crédito para lo imprescindible.
  3. Plantea las Navidades como un trabajo en equipo y no cargues con todo. Reparte las tareas, da encargos. Puede ser una etapa de crecimiento para todos, sobre todo en la educación de los hijos que ven tu ejemplo y aprenden a adquirir responsabilidades.
  4. Reza desde ahora por los que ya no están. Rezad en familia por ellos. Ellos nos acompañan y nos querrían ver felices.
  5. Valora las reuniones sociales, pero no tengas miedo a declinar invitaciones. Agradece la invitación, ten un detalle, pero no es necesario que acudas a todas las propuestas: mide tus esfuerzos para que lo primero sea la familia. En cuanto a las cenas o comidas navideñas de empresa, sopesa si debes estar y cómo debe ser tu presencia.
  6. No te impongas cargas innecesarias en los regalos. El cariño está por encima del dinero en los regalos. Y el cariño es creativo: busca fórmulas de regalo que se acoplen a tu presupuesto y no tengas miedo de fracasar. Sé auténtico, eso se nota.

 

 

 

 

 

 

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