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El Sagrado Corazón que bendice a Uruguay desde lo alto de un cerro

CERRITO
Facebook-Santuario del Cerrito- Sagrado Corazón de Jesús.
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A 100 años de la colocación de la piedra fundamental de un santuario emblema de un país sudamericano que también supo consagrarse al Sagrado Corazón

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No importa si el templo está abierto o cerrado. Una majestuosa imagen de unos 12.000 kilos y seis metros de altura está siempre ahí dispuesta a bendecir desde lo alto de un cerro.

Al menos esa es la experiencia de muchísimas personas a lo largo de varias décadas que suelen rezarle de manera cotidiana a una sublime imagen del Sagrado Corazón de Jesús posicionada en lo alto del histórico santuario nacional del Cerrito de la Victoria ubicado en la capital Montevideo.

Y este particular aspecto fue confirmado por el actual párroco, el padre Juan Silveira, en diálogo con Aleteia.

 

CERRITO
Facebook-Santuario del Cerrito- Sagrado Corazón de Jesús.

 

“Era la idea, que el Sagrado Corazón de Jesús mirara a la ciudad en signo de protección y de bendición. Era para la gente en su momento el sueño de la construcción del santuario y en quienes encargaron la imagen el deseo de que el Señor bendijera y protegiera a toda la ciudad y desde ahí a todo el Uruguay”, esbozó.

La imagen había sido donada por la familia García Lagos como respuesta a una promesa hecha al Sagrado Corazón debido a la enfermedad de uno de sus integrantes. Según recuerda Silveira, una de las chicas de esa familia se curó y en aquel momento “se juzgó como algo milagroso e intervención del Señor”.

Debido al favor recibido la imagen fue encargada a Europa, más precisamente en Florencia. Su llegada a Uruguay no fue menos espectacular, pues en aquel momento el traslado en carreta desde el puerto de Montevideo hasta el Cerrito dela Victoria duró tres días.

El 28 de octubre de 1928, día de Cristo Rey, el santuario fue declarado Templo Votivo Nacional con carácter de Expiatorio, jornada en la que se entronizó esta particular imagen que actualmente sigue llenando de bendición a Uruguay.

Más imágenes aquí (hacer click en galería):

 

¿Qué significa el santuario para Uruguay?

Pero para entender mejor este aspecto hay que retrotraerse al 23 de noviembre de noviembre de 1919, día en que –según cuentan diversas crónicas como la de la Iglesia Católica de Montevideo– se bendijo y colocó la piedra fundamental (por estos días se cumplieron 100 años) del Santuario Nacional del Sagrado Corazón.

En aquella oportunidad se consagró públicamente el Uruguay al Sagrado Corazón de Jesús. El propio Silveira cuenta el significado y la importancia de este santuario a través del siguiente audio:

¿Y cómo se vivió aquel día de la colocación de la piedra fundamental y la consagración de Uruguay al Sagrado Corazón? Esto señaló Silveira a Aleteia:

 

Si quieres conocer más de su historia puedes ver aquí (ICM.org.uy)

 

 

Algunas curiosidades

Una de ellas, su similitud con la basílica del Sacre Coeur de la ciudad de París. Pero también otros aspectos, más allá de su magnífica arquitectura que lo convierten en atractivo turístico, que tienen que ver con su culminación.

En ese sentido, tal cual enfatiza Silveira, el templo no llegó a construirse en lo externo, por lo que quedó inconcluso e impera el ladrillo.

“Nunca fue revestido porque fue declarado patrimonio histórico nacional (año 1975) así como está. Suponía un calado de vitró en los muros que tampoco se colocaron, pero adentro arroja mucha luminosidad. Cuando se entra se siente mucha paz y hay mucha claridad. Es un templo muy luminoso”, agrega Silveira.

En tanto, en las últimas semanas fueron de júbilo para la comunidad vinculada a este santuario nacional, pues la celebración de los 100 años se realizó de manera escalonada y través de diversas actividades.

 

 

Una de ellas, tal vez la más relevante, la propia ceremonia religiosa en la que se realizó la dedicación del templo, además de la consagración del altar y entronización de una reliquia de san Juan Pablo II.

Mientras tanto -y aún en medio de festejos-  ahí sigue el Sagrado Corazón, siempre abierto y dispuesto abrazar a cualquier transeúnte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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