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Chile: ¿Es posible entender tanta violencia? Aquí una respuesta

CHILE
Shutterstock | Alex Maldonado Mancilla
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Una reflexión sobre las causas primarias de tanta violencia a través de la historia de Ariel Mena, joven vinculado al SENAME, sitio dedicado a cuidar a menores en estado de vulnerabilidad

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

Cristián Viñales, estudiante de Teología, perteneciente a la Compañía de Jesús y próximo a ordenarse diácono, es quien hace referencia a esta historia en diálogo con Aleteia. Es el encargado de comentar el nivel de violencia que se alcanzó en diversas ciudades de Chile, en medio de protestas legítimas por más igualdad y justicia.

“Hablamos de la violencia en las manifestaciones y de carabineros; pero estas son violencias segundas; están las primeras que se encuentran en nuestras estructuras (políticas, económicas y sociales) que hemos creado como país y que son más difíciles de detectar, por eso estamos en camino a una nueva constitución o proceso constituyente”.

El estudiante de teología es claro en afirmar “que para poder hacer un juicio moral a la violencia; también es muy importante hacer un juicio moral a las causas primeras; por eso es tan importante hacernos una autocrítica y no quedarnos tan solo con la violencia en la calle”.

 

CRISTIAN VIÑALES
vocaciones.jesuitas.cl

 

Viñales es voluntario de un hogar perteneciente al Servicio Nacional de Menores (SENAME), institución del estado preocupado de cuidar a los menores vulnerables y que sus familias no las pueden cuidar.

“Colaboro desde hace 7 años en una residencia SENAME, y uno siempre escucha que se violan los derechos humanos de los menores o que es la primera escuela del delito. Por mi experiencia he visto como los trabajadores que se desviven por esos niños, con sueldos malos, y con sistemas de trabajo y horarios también malos. Podemos ver que el SENAME es una de las estructuras de las causas primeras de la violencia”.

Cristián nos relata el caso de Ariel Mena (18 años). “Ariel es un ejemplo de lo que hablamos. Hace un año fue portada en los diarios el asesinato de una señora de 65 años a manos de un joven drogado; era Ariel”.

Las constantes peleas entre los padres de Mena y la influencia de sus hermanos mayores le forjaron un carácter agresivo, inusual en un niño de ocho o nueve años, edad en la que, calculan, comenzó a cometer delitos.

En el 2011 Ariel entró a una casa habitada por una familia en la comuna de Las Condes lo hizo en compañía de otros dos menores. Ellos entraron a la fuerza y se encontraron con los dueños de casa junto a sus hijos. Los amenazaron y los golpearon; iban armados con cuchillos y pistolas. El botín que se llevaron esa noche fue grande: un par de zapatillas, dos televisores LCD, tres notebooks, cuatro celulares, una consola de videojuegos y 250 mil pesos en efectivo.

Carabineros logró detener a los jóvenes, los dos mayores fueron condenados a cinco años de régimen cerrado en un programa de reinserción social bajo los cargos de robo con intimidación. El pequeño Ariel Mena no recibió sanción, tenía 11 años y era inimputable ante la ley.

Ariel es el primero de cuatro hijos nacidos de la relación matrimonial entre Miguel Ángel Mena, quien trabaja en instalación de carpas para eventos, y María Florinda Suazo, quien hasta hoy vende diversos artículos en la feria. Ambos tienen antecedentes de violencia intrafamiliar.

Ariel abandonó sus estudios en séptimo básico, tenía 13 años. En uno de sus pasos por centros del SENAME, Ariel confesó que su padre lo golpeaba cada vez que llegaba tarde o que “se portaba mal”. Tomó la decisión de irse de la casa por unos cuantos meses, decidió volvería con una condición: se mandaría solo.

Por su parte María Florinda, madre de Ariel, fue derivada en el 2010 al Centro de Salud Mental de la comuna de Peñalolén por falta de habilidades parentales; pocas veces iba a las citas con profesionales y nunca demostró demasiado interés en el futuro de su hijo. En múltiples ocasiones, la Municipalidad de Peñalolén intentó ayudar a la familia, pero nunca recibió respuestas positivas.

“Declaramos a Ariel como un peligro para la sociedad, siendo que él nació en peligro. Podemos ver que la violencia que hemos visto no está en los niños por sí sola; es porque la sociedad parió a ese niño. Son nuestros hijos, por eso no podemos hacer un juicio a este hijo, sino la hacemos a cómo se gestó. Todo lo que estamos viviendo me genera esperanza; y en este mes de María podemos ver la siguiente clave espiritual: estamos embarazados de una sociedad nueva; y en este embarazo hay dolores de parto, contracciones, malestar, pero sin duda hay esperanza que no desconoce los dolores”.

Las imágenes de una convulsión social donde la Iglesia fue protagonista por diversos ataques recibidos: 

 

 

 

 

 

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