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Matrimonio: Toda la vida enamorados, ¿es posible?

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Shutterstock | Vera Petrunina
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El arte de mantenerse enamorado consiste en cultivar con actos la afectividad de la persona que amamos

Cuando uno decide embarcarse en el viaje de la vida matrimonial lo hace con el sincero deseo de poner todo de su parte para hacer feliz a la persona con la que ha querido compartir la vida y mantenerse enamorado.

Sin embargo, este anhelo puede llenarse de gran frustración cuando vemos que más allá de la buena voluntad y las acciones hechas por amor, al final el otro no se siente querido y los conflictos no se solucionan.

Un problema es cuando llegamos al matrimonio solo con la mochila del amor que hemos vivido en nuestra familia de origen. Es muy posible que estemos reproduciendo lo que aprendimos de nuestros padres, pero sus formas de sentirse queridos no son las de nuestros cónyuges.

Será necesario examinarse sobre la experiencia del amor para el otro, comprender dónde se encuentran las pérdidas y cómo repararlas para volver a llenar su energía afectiva y renovar el amor.

Observa cómo expresa amor

Convertirnos en buenos observadores nos permite poder identificar ciertos patrones de comportamiento sobre cómo la persona que amamos actúa en relación al amor con los demás, cómo se relaciona habitualmente y muestra su afecto.

¿Transmite su afecto con regalos? ¿Lo hace con una llamada telefónica?.

Esta información puede ser muy valiosa porque las personas normalmente hacemos con los demás lo que queremos que hagan con nosotros y por lo tanto, esperará recibir el mismo tipo de trato.

Identificar cuál es la queja más habitual que nos hace

Cuando no nos sentimos queridos, solemos manifestarlo de algún modo. Una forma suele ser la queja. Aunque no nos guste mucho, vale la pena no quedarse con la negatividad del comentario y entender qué es lo que la persona nos quiere decir en ese momento.

Saber escuchar lo que necesita o espera de nosotros, puede ayudarnos a la hora de llenar un vacío afectivo. Si siempre se está quejando porque “nadie saca la basura”, el hacerlo puede ser ese acto de amor reparador por el que se sienta valorado otra vez.

Advertir qué es lo que nos pide más a menudo

Algo que la persona suele pedir mucho es algo importante para ella. En el caso de las mujeres es menos frecuente que esos pedidos sean tan directos como en los hombres, pero siempre será un mensaje que comunica lo que le hace sentirse amado. 

¿Siempre nos pide que le abracemos? ¿Que recojamos la ropa? Si son palabras que hemos escuchado varias veces, podemos anticiparnos y poner en acción esos actos de amor para sorprenderle y darle lo que espera de nosotros.

Preguntar cuáles son los actos que le hablan de amor

Podemos iniciar una conversación para preguntarle cómo y cuándo se siente más amado, qué situaciones le inspiran o encuentra más románticas y cuáles son sus expectativas concretas cuando habla de amor.

Una buena idea es ponerse metas pidiéndole que haga una lista de cosas que le gustaría que hicieras durante un plazo de tiempo. Pregúntale cómo puedes amarle mejor, cómo se sentiría más querido de acuerdo a lo que entiende por amor.

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