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Con el contagio de un pemón, tras 14 años reaparece fiebre amarilla en Venezuela

VENEZUELA
Alice Nerr - Shutterstock
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Al menos un tercio de los contagiados muere, una cifra que asciende al 47% en Venezuela, tras el desplome de la vacunación que deja especialmente vulnerable al país

Desde 2005 no se registraban casos sospechosos de fiebre amarilla en la nación sudamericana. Sin embargo, en las últimas semanas se confirmó el contagio de un venezolano de la etnia pemón, activando las alarmas entre especialistas frente a una enfermedad con muy alto nivel de mortalidad.

A pesar de la censura epidemiológica, la Sociedad Venezolana de Salud Pública y la Red Defendamos la Epidemiología Nacional emitieron alerta por medio de un informe en el cual detallan que el paciente masculino de 46 años pertenece a la etnia Pemón y reside en Kamarata, Parque Nacional Canaima, del estado Bolívar.

El agente causal es un virus transmitido por mosquitos “que habitan y pican a personas no vacunadas que entran a esos espacios”. Mientras que la transmisión urbana es producida por el vector Aedes aegypti, también conocido como “patas blancas”.

Especialista en endocrinología y experto en la materia en esa región del oriente venezolano, el médico Marcos Lima Martínez conversó con Aleteia sobre la reaparición de la fiebre amarilla en el país.

Dijo que “Venezuela está dentro de los países de América del Sur reconocidos como países con transmisión a partir de focos selváticos. Sin embargo, teníamos 14 años sin presentar un caso positivo, debido a que puede ser prevenible con vacuna”.

La vacunación permanente es “preparada con virus vivos atenuados, que se comienza a aplicar a partir del año de edad y se administra normalmente junto con la vacuna del sarampión, rebeola y parotiditis”.

Desplome en la vacunación

Sin embargo que la cobertura de inmunizaciones contra fiebre amarilla “disminuyó mucho en el estado Bolívar” y “ya en el año 2018, según datos del propio Ministerio del Poder Popular para la Salud, tuvo una cobertura de apenas 43,8%. En salud pública se habla de una cobertura óptima cuando se alcanza más del 90%”.

El pemón sufrió insuficiencia renal aguda ameritando diálisis, pero afortunadamente, “al cabo de ocho semanas las complicaciones fueron subsanándose al punto de que ya el paciente está prácticamente estable, con criterios de egreso”.

Dos semanas antes, “las muestras de sangre que fueron enviadas al Instituto Nacional de Higiene reportaron que se trataba, según confirmación de serología, de un caso de fiebre amarilla. Sin embargo, no se ha emitido alerta epidemiológica”.

Recordó que se trata de “una enfermedad que es de denuncia obligatoria, porque al ser prevenible por vacuna y tras estar erradicada, no había contagios efectivos”.

Los últimos casos de fiebre amarilla datan de los años 2002 y 2005, cuando se registraron brotes epidémicos en Zulia, Mérida, Portuguesa, Táchira, Bolívar y Apure. En Bolívar los últimos brotes eran de 1999 tras el contagio de una turista que estuvo en Canaima.

Desde 1996 se han notificado en Venezuela un total de 72 casos autóctonos y la mortalidad ha estado alrededor del 45%; es decir, “de 72 casos, 31 personas han fallecido. Es una enfermedad con una alta letalidad que debe atenderse de manera urgente”.

 

VENEZUELA
Panyastudio - Shutterstock

Un caso basta para activar alerta

El médico considera que ante el caso confirmado, se debe “emitir un alerta epidemiológica y realizar vigilancia estrecha. Lo más importante: reanudar la vacunación universal en todos los niños mayores a un año de edad”.

En cuanto al por qué de la urgencia, explicó que “la alerta epidemiológica debe emitirse ante la presencia de al menos un caso sospechoso que pueda poner en peligro la salud de la sociedad”. Sin embargo, en Venezuela se trata “no de uno sospechoso, sino de uno confirmado”.

“Debe realizarse un cerco epidemiológico que permita mejorar la detección de casos sospechosos, de manera que puedan ser tratados de forma oportuna y utilizar las medidas preventivas, como la vacunación, para evitar nuevos contagios”.

En Venezuela no hay tratamiento actualmente contra la enfermedad, ni plataforma de diálisis totalmente operativa; es considerada además como la segunda enfermedad más seria después del ébola.

Cobertura nacional insuficiente

En febrero de 2017, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), oficina regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomendó a los Estados Miembros que continúen con los esfuerzos para detectar, confirmar y tratar adecuada y oportunamente los casos de fiebre amarilla en un contexto de circulación de varios arbovirus.

El desplome en la vacunación estaría entre las causas de resurgimiento de estas enfermedades, toda vez que en 2018 la cobertura para fiebre amarilla no superó el 35%, según registros de la OMS.

La vacuna es segura y asequible. Proporciona inmunidad efectiva contra la enfermedad en un rango que va entre el 80 y 100% de los vacunados al cabo de 10 días, y una inmunidad de 99% al cabo de 30 días. Una sola dosis es suficiente para conferir inmunidad y protección de por vida, sin necesidad de dosis de refuerzo. Los efectos colaterales graves son extremadamente raros.

Recomendaciones para los viajeros

La Organización Mundial de la Salud alienta a viajeros que tengan previsto visitar áreas de riesgo de transmisión considerar los siguientes aspectos:

  • Vacunación contra la fiebre amarilla al menos 10 días antes del viaje.
  • Tomar medidas para evitar picaduras de mosquitos.
  • Informarse sobre síntomas y signos de fiebre amarilla.

La fiebre amarilla es una enfermedad vírica aguda, hemorrágica, es endémica de áreas tropicales de África y América Latina. Es difícil diferenciar muchas veces entre casos de fiebre amarilla y otras fiebres hemorrágicas virales como el dengue.

Los síntomas aparecen de 3 a 6 días después de la picadura de un mosquito infectado. En la fase inicial causa fiebre, dolor muscular y de cabeza, escalofríos, pérdida del apetito y náuseas o vómitos.

Para la mayoría de los pacientes estos síntomas desaparecen después de 3 a 4 días. Sin embargo, el 15% entra en segunda fase, más tóxica dentro de las 24 horas siguientes a la remisión inicial en donde vuelve la fiebre alta y varios sistemas del cuerpo son afectados.

No existe un tratamiento específico, por lo que la vacuna es la medida preventiva más importante y segura. A escala mundial, se calcula que cada año se producen en el mundo 200 mil casos de fiebre amarilla que causan al menos 30 mil muertes.

 

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